
La guerra de las camisetas es el nuevo Stalingrado. Se trata de llevar mensajes en la pechera y volcarlos así, a calzón -o camisón- quitado. Todo ha caído en el légamo de lo absurdo. Porque aquí, la clase política no fue llamada por Dios hacia el camino de la retórica. Mónica García hace lo que puede, claro, que 'sorpassar' a Gabilondo da para el corte y confección con mensaje, que es una cosa muy de médicos con horas libres y sueldo público. Lo cual que dice Mónica García que ha sido, sí, injuriada por Ayuso, y entonces Más Madrid ya tiene su ideología para estamparla en camisetas y pegatinas por la zona de Ponzano, que es donde salen los errejoners...
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