Francia tiene en el punto de mira su tercera final consecutiva en los Mundiales, tras alcanzarla en 2018 -con victoria ante Croacia- y en 2022 -con derrota en los penaltis ante Argentina-. Enfrente estará España. La batalla se libra en Dallas (EE. UU.) este martes 14 a las 21.00 (hora peninsular española). Las armas de los galos pasan por un ataque vertiginoso con un tridente de ataque -Olise, Mbappé y Dembélé- que se combina a la perfección y remata con precisión. Con un centro del campo que apenas distribuye, que construye con calma desde el eje defensivo hasta que encuentra espacios. En defensa no presiona en exceso, pero cuando lo hace arriba, es letal. La selección dirigida por Didier Deschamps lidera los ataques directos -esto es, las secuencias que arrancan en campo propio y progresan rápido hasta la portería rival- en el Mundial. Lleva 22. Por detrás quedan Canadá y Marruecos, con 12. El 65,8% de los ataques francesas en el último tercio rival se hace por las bandas. Por comparar, en España el porcentaje es del 57,5%. Por los interiores, la relación se invierte: 20,9% en Francia frente al 26,6% español. Es decir, España combina más por dentro y Francia aprovecha sus peligrosos y veloces extremos (Mbappé y Doué por un lado; Olise y Dembélé por el otro). Francia ha metido 16 goles -solo por detrás de Argentina, con 17- y en la mayoría de ellos ha estado presente el tridente titular, ya sea con asistencias o goles. Mbappé con 8 tantos y Dembélé con 5 son los máximos goleadores. Y entre ellos se entienden: Mbappé ha dado tres asistencias y las tres han sido para el extremo del Paris Saint-Germain. El actual Balón de Oro ha dado dos. Y sí, las dos al delantero del Real Madrid. Olise alimenta a todo el frente de ataque: tres asistencias a Mbappé, una a Dembélé y otra a Barcola. Solo tres selecciones han superado los 100 remates en este Mundial: Bélgica (112), Francia y España (ambas con 110). Y los galos tienen la mirilla más acertada de cara a puerta: lideran el ránking con 47 disparos entre los tres palos (aquí España registra 40). Cuando se mide el peligro real, la brecha es mayor respecto al combinado español. Francia lidera el Mundial en goles esperados (14,34). Con el mismo número de disparos, España alcanza los 11,7 goles esperados: dos y medio menos. Esto significa que galos y españoles rematan igual, pero los primeros lo hacen con mayor peligro. Y más acierto: han metido 16 goles (+1,66 sobre los esperados) por los 11 (+0,7) de España. Los franceses también saben tirar desde fuera del área. La regla de cuanto más lejos tiras, menos peligro generas no parece aplicar a los de Deschamps. Han rematado 48 veces desde fuera -la que más en términos absolutos- y han marcado cuatro goles. Octava en posesión (con un 58,4%), cuarta en secuencias de más de diez pases (106 veces) y la cuadragésima en pases hacia adelante (28,1%), Francia es un equipo con dos almas con el balón en los pies: primero, paciencia y control atrás; después, ataque desbocado (de ahí los 22 ataques directos). El máximo pasador francés es un central, Upamecano, con 378 (el 12,5% del equipo). Por detrás quedan Olise, con 321, y el otro central titular, Saliba (314). Como comparativa, en España el líder en pases es Rodri, con 638 (17,2% del equipo), seguido por Cubarsí (540) y Laporte (491). Estos ejemplos sirven para escalar dos formas de poseer el balón: aunque la posesión nace desde la defensa, en España luego se cocina en el centro con un 47,4% de los pases dados por centrocampistas y en Francia se lo saltan: los medios solo dan el 35% de los pases. En defensa, la presión francesa no es agresiva: permiten 12,9 pases al contrario antes de iniciar una acción defensiva. Son los decimoctavos en esta estadística. Han permitido 2.027 pases a los rivales -la tercera que más permite- y solo han realizado 157 defensivas en campo contrario. Este bloque medio sin necesidad de presionar mucho en campo contrario parece funcionar. Cuando sí han robado arriba (42 veces), son fuertes: el 26,2% (13) de sus robos altos acaba en remate (octava del Mundial) y han metido tres goles al contragolpe (la segunda, por detrás de Argentina). Francia solo ha encajado dos goles -contra Senegal y Noruega, en fase de grupos- y ha concedido 38 remates en los seis partidos disputados (6,3 por encuentro). Los rivales tocan unas 12 veces el balón en área francesa cada partido y lo hacen con cierto peligro. Pese a recibir dos goles, los franceses esperaban recibir 3,82. Por contextualizar, España ha permitido 5,7 remates por encuentro, tocan 8,7 veces el balón en su área y solo ha concedido 1,84 goles en total, menos de la mitad que Francia. Maignan no ha necesitado ser ningún salvador: apenas ha evitado 0,26 goles respecto a los que tendría que haber recibido. Francia tiene la punta de velocidad más alta del Mundial con 37,61 km/h gracias a Mbappé. Pero, comparado con el combinado español, corre menos, hace menos esprints y tiene menor velocidad media. No se desgasta tanto presionando y, una vez tiene el balón, explota la velocidad con la línea ofensiva. El que más corre con diferencia en Francia es Olise, 10,8 kilómetros por partido, seguido de Koundé (9,42). Lo interesante es cómo lo hace. Gran parte de sus esfuerzos corresponden a movimientos muy veloces: realiza unos 50 esprines cada 90 minutos. Un portento físico.
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