El 7 de diciembre, hace ya dos meses y medio, el Madrid perdía en el Bernabéu ante el Celta (0-2) y, mientras José Ángel lograba calmar la furia de Florentino para que esa misma noche no acabara despidiendo a Xabi Alonso, algo que sí sucedió el 9 de enero tras caer en la final de la Supercopa de España, Mbappé se iba a casa con dolor, y no solo anímico. En una acción fortuita ante los gallegos, Kylian se lastimó su rodilla izquierda y, desde entonces, no ha vuelto a ser el mismo. El rendimiento del francés, más allá de sus cifras goleadoras, no es el que mostró durante los primeros meses de la temporada. Tiene tanta facilidad para ver portería que sus registros se han mantenido en su media habitual, pero es evidente que Mbappé transmite las típicas sensaciones de un jugador que está jugando limitado. Desde aquel encuentro contra el Celta, el Madrid ha disputado 17 más y, en cinco de ellos (un 30%), no ha jugado ni un solo minuto. Y cuando lo ha hecho, como en El Sadar o en Lisboa en los últimos siete días, ha estado lejos de su mejor versión. La primera pista de que su rodilla izquierda no estaba bien se produjo tres días después de la derrota contra el Celta. Mbappé se perdió el importante partido contra el City tras pasar por la consulta del doctor Leyes. La misma mañana del duelo ante los ingleses, preocupado por si ese dolor podía venir de un problema en los ligamentos, decidió chequearse la rodilla, pero las pruebas no determinaron ninguna lesión. Aun así, se decidió optar por la prudencia y no jugó, pero luego sí lo hizo ante el Alavés, el Talavera y el Sevilla, los tres últimos partidos antes de Navidad. Una decisión un tanto incomprensible, seguramente condicionada por superar el récord de goles en un año natural, que lo tenía Cristiano (59) y que Mbappé logró empatar, pero no superar. Un registro bastante menor como para poner en riesgo su rodilla y un esfuerzo que pudo ahorrarse, sobre todo en Copa ante el Talavera, que le acabó pasando factura. Tras las vacaciones, en el entrenamiento a puerta abierta del 30 de diciembre, Mbappé dejó una imagen preocupante, llevándose la mano en varias ocasiones a esa rodilla izquierda. El 31, el Madrid emitía un comunicado en el que hablaba de esguince , una lesión que le impidió jugar ante el Betis en Liga, la semifinal de la Supercopa contra el Atlético y que solo le permitió disputar quince minutos de la final ante el Barça. Y desde entonces no ha habido más partes médicos, aunque se haya perdido otros dos partidos más (el de Albacete en Copa y frente a la Real Sociedad en Liga). Dos ausencias «para no correr riesgos», como desveló Arbeloa la pasada semana. El misterio es por qué se corre riesgo con Mbappé si no ha habido ningún otro parte médico más en estos dos últimos meses. Arbeloa habla de molestias y dolor en la rodilla izquierda de Kylian, pero el Madrid no ha informado de ninguna nueva lesión. Y si no tiene lesión, la pregunta es de dónde procede ese dolor y esas molestias. ¿No se curó correctamente del esguince de rodilla? ¿Puede tener algo más que las pruebas no hayan detectado? ¿Está jugando con fuego y su rodilla puede estar en peligro si no para durante un tiempo? Son cuestiones que se hace el madridismo y que no tienen respuesta. Y, mientras la afición blanca se hace estas preguntas, la realidad es que esta versión de Mbappé no es la que se espera del francés. Kylian suma dos partidos consecutivos sin marcar, su segunda peor racha de la temporada tras no anotar en noviembre ante el Liverpool, el Rayo y el Elche, pero no son solo los 180 minutos que suma sin ver portería, son las pocas opciones que ha tenido para hacerlo. Su aportación ofensiva frente al Benfica el pasado martes y contra Osasuna el sábado está muy por debajo de lo que él suele hacer, tanto a nivel individual como colectivo. Mbappé tampoco está fino a la hora de asociarse y encontrar a sus compañeros. Le falta esa chispa que hace de él un futbolista único y se le nota que juega con cierta prudencia a la hora de meter la pierna. Una actitud lógica, sabedor de que esa rodilla izquierda no está bien, pero a la vez contraproducente para su equipo. Y es que este Madrid, al que no le sobra nada, necesita a su futbolista franquicia en su mejor versión, y eso quizá se produzca si para un tiempo concreto que le permita acabar totalmente con las molestias. Mbappé es de esos jugadores a los que se les nota cuando tienen un problema físico. Ahí Kylian no es Cristiano, cuyo umbral del dolor no le mermaba tanto como sí lo hace con Kylian. Y es evidente que Mbappé juega por ser quien es y porque el Madrid no tiene un contexto de temporada como para darse un respiro, pero la realidad está ahí. Mbappé lleva dos meses y medio siendo un 70% Mbappé, y ese tanto por ciento de Mbappé no le asegura al Madrid ganar, como ha quedado demostrado.
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