La pasada semana, cuando el Madrid se levantó en Roma, remontada que sumaba a una complicada victoria ante el Villarreal por la roja a Vinicius , Juni Calafat sonreía en su intimidad a modo de desahogo. El gran valedor del fichaje de Diomande por el Madrid sabía que sobre sus hombros también estaba el peso de haber pagado por el costamarfileño la mayor cantidad de dinero por un jugador en la historia del club. Y, a cambio, hasta el parón de selecciones, solo se habían visto pinceladas, lo que provocó un runrún que no sumaba a este Madrid de dos temporadas en blanco y muchas dudas en el proyecto 2.0 de Mourinho. «Al final no os equivocasteis con él», le dijeron a Juni días atrás, en referencia al fichaje. Y es que el atacante suma ya tres titularidades consecutivas ante Villarreal, Roma y Sevilla, y la sanción de Vinicius le asegura tres más seguidas en el Camp Nou, El Sardinero y Mestalla. Veremos si también apuesta de inicio por él Mourinho esta noche ante el Leipzig , donde jugó la pasada temporada, pero, si no es así, será para darle un respiro pensando en el clásico: «Intocable es el escudo. No me gusta el concepto del jugador intocable. Lo que hace a un jugador intocable no es el estatus, ni el precio, ni llevar el brazalete, ni los títulos… lo que le hace intocable es su rendimiento», dijo ayer Mourinho cuando se le cuestionó sobre esa competencia entre Vinicius y Diomande. El jugador africano llegó algo decepcionado al parón de septiembre por sus pocos minutos. Había apretado al Leipzig, rival esta noche de los blancos en la tercera jornada de la fase liga de Champions , porque su sueño era jugar en el Madrid, se puso a disposición de Mourinho en cuanto el fichaje se oficializó y desde entonces se ejercita en Valdebebas en dobles sesiones. Las habituales matutinas con sus compañeros y por la tarde acude de nuevo a la ciudad deportiva del Madrid para potenciar su preparación diaria y, además, ponerse en manos de Iván, uno de los fisios más respetados en el vestuario del Madrid y con el que Diomande ha congeniado desde el minuto uno. «Es un chaval muy noble y solo piensa en el fútbol», cuentan dentro del club, «felices» de que por fin le haya llegado el premio a su trabajo. Noble y currante. Y, si sigue con su creciente evolución, con pinta de convertirse en un futbolista muy importante en el Madrid, como ya lo fue en sus escasos seis meses en el Leganés y en la temporada que jugó en el RB Leipzig, donde pasó de llegar tarde a los entrenamientos (realmente no era tarde, sino muy pegado a la hora marcada) a hacerlo 90 minutos antes. De ahí que se ganara el apodo de ‘el alemán’, por la disciplina que adquirió en sus nueve meses en Leipzig: «Por méritos propios se ganó ese apodo. Llegó algo despistado, pero enseguida mostró una madurez impropia de su edad y solo se dedicó a entrenar, cuidarse y honrar el pacto con su hermana», explican desde el club alemán. En Leipzig, muchos aficionados y compañeros le comparaban con Nico Williams por su velocidad en la conducción de la pelota, su capacidad para jugar en ambas bandas, el dominio de las dos piernas, la habilidad en el regate y las ayudas defensivas. Esa última, una de las grandes virtudes que ha hecho ganarse la bendición del 'staff' de Mourinho, que más contrasta con Vinicius y que ya resaltó en el Leipzig: «Trabajaba mucho para el equipo. Tanto en la presión, sello habitual de nuestro estilo de juego, como en los retornos defensivos cuando teníamos que correr hacia atrás. Su actitud era ejemplar y contagiosa para sus compañeros». Un trabajo que se ha visto en estos partidos sin Vinicius. Con uno menos ante el Villarreal, sin el brasileño ya en el campo en la segunda mitad de Roma y en el encuentro contra el Sevilla, Cucurella ha vivido sus tres momentos más tranquilos de su corta etapa en el Madrid. El internacional español no tiene el mismo trabajo, ni ayuda, cuando su compañero de banda es Vinicius a cuando es Diomande, y eso lo sabe perfectamente Mourinho. Como también lo vio Txema Indias, el responsable de su fichaje en el Leganés: «A nosotros nos llegó a jugar algún partido de carrilero. Ocupaba toda la banda, en ataque y en defensa, donde se sacrificaba muchísimo. Tiene piernas de sobra para hacer ambos recorridos. Y lo que es más importante, la mentalidad y la conciencia de que ese trabajo defensivo es fundamental en su juego».
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