Ilia Topuria ha vuelto a reavivar los titulares mediáticos después de romper el silencio en el que llevaba inmerso tras su derrota en el Jardín Sur de la Casa Blanca el pasado mes de junio. El Matador, como se le apoda, publicó un vídeo en el que le dedica unas palabras a su hijo Hugo y, un día más tarde, una carta de una decena de páginas en las que hace un repaso a su vida personal y deportiva y en la que concluye señalando que volverá más fuerte. «Ganar te enseña mucho sobre lo que eres capaz de hacer; perder puede enseñarte quién eres», escribía al comienzo de una misiva que parece construida alrededor de esa idea. La primera derrota profesional llegó después de 18 combates y dejó también un severo rastro físico: las dos órbitas de los ojos fracturadas, el tabique roto y el pie roto , siendo esta última lesión desconocida hasta este momento. La imagen que Topuria escoge para explicar aquel momento no es la del octágono, sino la del espejo. «Recuerdo despertarme y mirarme al espejo. Durante unos segundos no reconocí el rostro que tenía delante », cuenta. Frente a ese espejo ya no estaba el campeón invicto ni el luchador acostumbrado a salir vencedor. Estaba un hombre golpeado, obligado a enfrentarse a una pregunta que nunca había tenido que responder: quién era después de perder. El regreso, que todavía no tiene una fecha determinada, no nace de una obligación ni de la necesidad de recuperar una imagen. Nace del deseo de continuar. «La derrota no apagó el fuego, sino que lo hizo más grande» , afirma. Topuria asegura tener «más ganas de entrenar, de volver y de hacer las cosas bien». No sabe todavía cómo será ese regreso, pero sí sabe que quiere comprobar hasta dónde puede llegar después de haber conocido algo que nunca había experimentado. Su promesa para el futuro es deliberadamente limitada. No garantiza una victoria, un cinturón ni siquiera un determinado resultado, algo que choca enormemente con el discurso que acostumbraba a trasladar durante toda su trayectoria en el octógono de la UFC. «No sé cómo será mi próxima pelea y no puedo prometer ningún resultado» , afirmaba. Lo único que considera que depende exclusivamente de él es la voluntad de continuar: «No me van a ver dejar de intentarlo» . Y esta última frase cobra mucho sentido cuando se analizan las últimas declaraciones de Jon Anik, el narrador de la retransmisión oficial de la UFC en Estados Unidos. El comunicador ha asegurado recientemente que la negociación para una hipotética revancha es algo que está encima de la mesa y, aunque no hay nada atado, espera que pueda terminar ocurriendo. «Creo que hay conversaciones internas para intentar potencialmente hacer el Justin Gaethje contra Ilia Topuria II (el combate de revancha). Un desempate sería absolutamente enorme, y creo, haciendo una predicción, que eso es lo que va a pasar», afirmó tajante. Después de una victoria por KO técnico al final del cuarto asalto (abandono de Topuria), una de las principales posibilidades es que El Matador se enfrentara al inglés Paddy Pimblett, con quien mantiene una dura rivalidad y que venció de manera incontestable en su último combate frente a Benoit Saint Denis. Sin embargo, para Jon Anik, quien habitualmente cuenta con buena información, es una posibilidad real que Topuria vuelva a verse las caras en el octógono con Gaethje, pese a que este último ha cerrado varias veces la puerta a una teorizada revancha. No obstante, los dos próximos meses serán determinantes para dilucidar el futuro de Topuria. Y es que, a todas luces, hasta que no se conozcan los resultados de los combate entre Arman Tsarukyan y Mauricio Ruffy (dos posibles contendientes del peso ligero) y Alexander Volkanovski y Movsar Eloev ('Volk' podría intentar de nuevo subir al ligero) la UFC no tomará un rumbo definitivo.
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