Era todo calma, felicidad e ilusión por el 2-0 de Argentina que le da virtualmente el pase a dieciseisavos como primero de grupo, hasta que Julián Álvarez soltó la bomba en la zona mixta del Dallas Stadium. El delantero se quiere ir del Atlético de Madrid . Así de claro. Tras meses de rumores y unas últimas semanas muy intensas en las que tanto Barcelona como Real Madrid han ofertado 100 y 150 millones, respectivamente, y ambas propuestas fueron rechazadas, el jugador se ha pronunciado por primera vez y más claro no ha podido ser. «No es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme, trato de ser una persona honesta. Hablé con las personas del Atlético Madrid y creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño», dijo el delantero argentino en un flash interview con ESPN. Ya no quiere estar más a las órdenes de Simeone. Con esta declaración, Julián Álvarez, obedeciendo instrucciones de su principal pretendiente, el Barcelona, aunque no lo mencionó expresamente, cruza una frontera peligrosa de difícil retorno dentro del club colchonero. Es muy difícil que la entidad retenga a un jugador que lanza abiertamente sus ganas de irse, algo que en este ámbito tan emocional como es el fútbol siempre se interpreta como una falta de respeto. En todo caso, lo que se mide ahora es la pericia del nuevo propietario del club, el fondo americano Apollo , para gestionar una semejante turbulencia. Su futbolista franquicia, cuya cláusula de rescisión es de 500 millones, quiere irse. Y el club, que siempre se ha remitido a la misma ante los cantos de sirena que llegaban a sus oficinas, tiene que demostrar sí se mantiene firme en esa postura o se ablanda a negociar su salida por un precio más bajo. El Barcelona ya llegó a ofrecer 100 millones de euros por el jugador, cuyo contrato con los rojiblancos vence el 30 de junio de 2030. También jugó a incluir como moneda de cambio a jugadores en la operación (Casadó o Ferran Torres). Pero el Atlético, molesto porque el club azulgrana hubiera operado a sus espaldas para seducir a Julián, no quiso ni escuchar. De hecho, ante las persistentes filtraciones que por entonces salían del club azulgrana sobre las ganas del jugador de cumplir su sueño de militar en el Barça, el Atlético respondió con burlas de su 'comunity manager' en las redes oficiales del club. Aquella irónica contraoferta por Lamine, Pedri y Raphinha a cambio de cuatro entradas para el concierto de Bud Bunny, una suscripción a ABC y una bolsa de pipas. Al juego se unió hace unos días se subió el Real Madrid, en plena campaña presidencial, con una oferta de 150 millones de euros por el futbolista que el club madrileño rechazó sin tomársela en serio. En teoría fue una fórmula de Florentino para dar por cumplida una promesa electoral («el martes haré una oferta de 150 millones por una estrella internacional», dijo en 'Horizonte') y a la vez enredar con una subida de precio en la operación que pretende hacer el Barcelona. Si Apollo cede a la baja ante la presión del club azulgrana a través de esta declaración del jugador, quedará demasiado retratado nada más aterrizar en el Metropolitano. Pero tampoco es fácil mantener a regañadientes a su futbolista más caro y que ya se ha puesto a su afición en contra. Así que en esa reflexión final que Julián hizo a ESPN, de que quiere cumplir su sueño, está la clave de los próximos movimientos del Atlético y del propio Julián. La oferta del Real Madrid ya ha caducado, y el club blanco no tiene intención de volver a pujar por el delantero, o al menos eso es lo que deslizan desde Valdebebas. No iba en serio. Así que habrá que ver si el Barcelona está dispuesto a mejorar su primera propuesta, muy lejana a la que hizo el Madrid, o si el sueño del que habla Julián tendrá que derivarse a acabar en el PSG o en el Arsenal, los otros dos clubes que han mostrado interés por el ariete. El culebrón, lejos de haber finalizado, solo acaba de comenzar.
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