domingo, 19 de julio de 2026

España alcanza la eternidad

Hay corazones que han saltado por la boca en el estadio de Nueva Jersey. Así lo sienten los españoles que lloran, ríen, se abrazan y levitan después del relato único que han vivido. España es de nuevo campeona del mundo. Una ilusión única, compartida y maravillosa que sucede en 120 minutos inolvidables . Argentina, el campeón vigente, se ha plegado a la voluntad de una generación memorable que recoge el premio merced a su jerarquía y voluntad. Toda España acompañó y empujó ese remate de zurda de Ferran que otorga la Copa del Mundo. La Copa del Mundo, oro de 18 quilates con dos anillos de malaquita en la base, asoma en público en una caja patrocinada antes del discurso de Tom Cruise , que decepciona porque no se marcha volando. Iniesta de mi vida y Mario Kempes el Matador argentino muestran el trofeo a las aficiones y a los equipos que se aprestan a conquistar la mayor pieza del fútbol. Argentina ha cambiado medio equipo en una versión albiceleste del Atlético y se aplica a una estrategia poco común en su repertorio: presionar a España cerca de Unai Simon. Una pretensión que no altera a la selección, cuyo canal de huida siempre está preparado a través de la técnica y la finura de Rodri, Laporte o Dani Olmo . La selección se ajusta a su modelo, enlaza pases, toca con elegancia, imponente Rodri en cada extensión hacia el ataque. Pero no hace daño a Argentina en la primera y tal vez decisiva. Lamine Yamal ha estado timorato, sin el colmillo que destila su imaginación. La ha pegado blanda en posición de ventaja y el rebote en una pierna suramericana lo ha detenido Dibu en un jugada de confusión y estrés. Messi tarda 16 minutos en tocarla, nunca se podrá decir que no es partido para él, pero su equipo juega a otra cosa. Tagliafico es una fiera que muerde cada posesión de Lamine, Lisandro rasca siempre a Oyarzabal, que se ha desconectado de la primera parte, y los centrocampistas argentinos muerden al límite de la legalidad en cada duelo. Es la final del Mundial, partido inmenso que España juega con personalidad. Argentina no ha hecho una ocasión potable en 45 minutos. Lo más, un pase de Dibu, mínima elaboración que Julián persigue con fe hasta obligar a Unai a mostrar que los pies no son lo suyo, por más que ha mejorado con los años. A falta de entrar combinando en el cerrojo albiceleste, España promueve otro método, chuta de lejos. Una solución inteligente. Oyarzabal y Cucurella rondan el gol. Argentina sacará lo mejor cuando esté perdida, esos últimos minutos temibles, pero ahora no amenaza. España suma otra captura cuando nadie se acordaba. Lisandro, el central con tarjeta, también se echa al suelo. Lesión muscular. Como el francés Saliba, el belga Courtois o el portugués Nuno Mendes. La flor de un buen hombre, Luis de la Fuente… El destino vuelve a hacer un guiño a la selección, se repite la historia de las eliminatorias en este Mundial. Es una premonición que alimenta el alma, porque en el grupo de De la Fuente vale más la repetición del placer conocido que el enigma de lo nuevo. España ha gobernado la primera parte, juega mejor que su grandioso rival, ha llegado más veces y tiene más ganas de ganar que miedo a perder, pero el marcador en Nueva Jersey dice 0-0 al descanso. Scaloni refresca con piernas frescas a Argentina, pero el partido pertenece a España, que acelera, roba con más frecuencia, presiona e impide un solo acercamiento a Unai. Es la España que quiere, que empuja a través de la inteligencia y la técnica. Ha salido Pedri para garantizar visión de juego y más leña a la portería de Dibu Martínez.El portero con el pelo oxigenado ha empezado a dudar, provoca zozobra en su equipo y anima a España con una par de salidas de puñetazos al aire. La final es de España, tiene que serlo. Es un ejercicio de fe silenciosa, magnífica la respuesta ante la defensa a ultranza de Argentina, que no sale de su campo, no propone y no ha encontrado a Messi en toda la tarde. La selección ronda el gol en una cadena de saques de esquina, entradas por las bandas y combinaciones que culminan en remates de Ferran, Pedri, Cubarsí, Laporte. Tal vez gane Argentina en cualquier arrebato, pero España es mejor. La insistencia de la selección es contagiosa, encomiable, definitiva. Argentina solo achica, da pelotazos, saca la escoba. Pero hay desesperación en el campeón. Todo queda plasmado en la expulsión de Enzo Fernández, ansioso y tardío en el duelo con Cubarsí. El golpe en el pie es la segunda amarilla. Otro partido. Aún la tiene Lamine en una falta directa que entona los sonidos del gol, pero esta vez Dibu saca al gigante que lleva dentro y con su parada provoca la prórroga. No hay más que un equipo en el tiempo extra, España sigue generando y fallando ocasiones. El cabezazo de Nico que saca lo mejor de Emiliano Martínez, la mano extendida y fuerte, el gol anulado al delantero del Athletic por un pisotón de Merino a Otamendi que hay que ser muy valiente para pitar, y el remate fuera del que nunca falla, Merino con la portería para él. Solo puede ganar España esta final memorable, que se ha construido con una convicción absoluta en una idea, más sangre, sudor y lágrimas. Y el gol llega por esa mezcla de talento y fe. El centro de Pedro Porro, el cabezazo atrás de Nico y el zurdazo certero de Ferran. Un zarpazo que queda para siempre, el gol de Ferran, para la eternidad. Pero Argentina no se ha rendido. Como siempre exprime su orgullo en la recta final. Una angustia para España, que sufre paradas cardiacas con cada córner de Messi y ese remate de Giuliano que hiela la sangre.

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Polémico gol anulado a Nico Williams por una dudosa falta de Mikel Merino a Otamendi

Polémica arbitral a la vista en la final del Mundial. El árbitro esloveno Slavko Vincic ha anulado un gol a Nico Williams por una dudosa falta de Mikel Merino a Otamendi. Hubiese sido el gol que abriese el muro argentino, con uno menos tras la expulsión de Enzo Fernández. La sorprendente decisión la protestó todo el banquillo español. Ni tan siquiera intervino el VAR. Un balón suelto en el borde del área lo toca con la punta Ferrán. Merino la trata de controlar de espaldas, con Otamendi marcándole de cerca. El navarro trata de darse la vuelta y el central se va al suelo sin que haya contacto aparente. El Dibu también sale a por la pelota, pero no impacta con el futbolista del Arsenal tampoco. El balón suelto consigue alcanzarlo Nico, que manda el balón al fondo de la red. Cuando comienza a celebrarlo, ve incrédulo cómo el colegiado señala falta. Era el minuto 96 de la primera parte de la prórroga y no se lo podía creer.

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sábado, 18 de julio de 2026

España llama a la puerta del paraíso

Por segunda vez en su larga historia de penurias en los Mundiales, España llama a las puertas del paraíso. Una final de la Copa del Mundo contra Argentina y Leo Messi , la esencia del fútbol. Será uno de los más grandes relatos para nuestro país y que ofrecerá el desenlace al torneo en un estadio antiguo y sin el aura de los otros recintos americanos, el Met Life, ciudad de Nueva Jersey, a las afueras de Nueva York. El partido de una vida, para los jugadores, el entrenador De la Fuente y la afición de un país que vibra de nuevo con su selección. Será el enfrentamiento entre dos estilos, dos maneras de interpretar el fútbol, el arte colectivo y la armonía del juego de la selección española, el mejor equipo de este Mundial, y el talante apasionado, la intensidad, todo por la bandera celeste y blanca de Argentina, un país que considera a este deporte una religión de fieles y fe. Es el postre a un campeonato multitudinario de 48 equipos, 16 ciudades sedes repartidas en una locura viajera de México, Estados Unidos y Canadá y 39 jornadas de competición. Y por fin llega el partido 104 del calendario en un guión imposible de mejorar: la defensora del título conseguido en Qatar 2022 frente a la reina de Europa , vigente campeona de la Euro. Es también, en el clímax de los alicientes, un duelo entre el considerado mejor futbolista de la historia, Leo Messi, y la joven estrella emergente en el panorama internacional, Lamine Yamal. Los dos únicos jugadores con el caché de divos para ocupar una de las pantallas gigantes de publicidad en Times Square, en el corazón de Manhattan. Messi tiene 39 años, una leyenda a su espalda y todo hecho: un Mundial, dos Copas América y un oro olímpico con su selección más diez Ligas, cuatro Champions y siete Copas del Rey con el Barcelona. Total: 48 títulos. Lamine, 19 primaveras, tiene un futuro por explorar: una Eurocopa, tres Ligas y una Copa del Rey. Siete títulos. Pero cunde la sensación de que la final puede estar en la bota de cualquiera de los dos. El viejo Messi que juega andando y decide partidos con la sutileza y la bendición técnica de su pie izquierdo. Y el joven Lamine que explota velocidad e ingenio cada vez que la toca. «El gran partido de Lamine está por llegar», pronosticó De la Fuente antes del duelo de cuartos de final ante Bélgica. Aún no llegó, tal vez en la final. La icónica foto que se ha recuperado del pasado, Messi estrella total del Barcelona y Lamine un regordete bebé que disfruta de las caricias de su ídolo, añade más incentivos a un partido que lo tiene todo. «Esa foto es una locura, él era un bebé y hoy nos enfrentamos en la final», comentó Messi. Argentina aterriza en la final después de una sesión de sudores fríos, ejercicio de supervivencia en cada eliminatoria siempre con una remontada a la heroica. España ha sido otra cosa en este camino. Mucha duda tras el inicio con Cabo Verde y, en el desarrollo del torneo, un equipo más dominante, capaz de anular a sus adversarios con el fútbol de posesión y la culminación con la eliminación de Francia en un duelo soberbio. «España ya me preocupa con solo salir del hotel», describió con agudeza Lionel Scaloni, el seleccionador argentino que vive en Mallorca. «Será un grandísimo espectáculo, con dos súper equipos. Siento una admiración extraordinaria por Argentina, que es la campeona del mundo. El que minimice las virtudes del adversario estará más cerca de ganar la final», comentó De la Fuente. España puede coronar a una generación y a un técnico que salieron del segundo o tercer escalón de la fama y que han crecido hasta este nivel imponente. Cuando Luis de la Fuente fue nombrado seleccionador, la crítica y los aficionados torcieron el gesto ante la falta de atractivo de un técnico al que se consideró interino o a prueba. Cuando el riojano dio la lista para la Eurocopa, la mayoría de los analistas no atisbaron motivaciones con muchos jugadores que provenían de la Real Sociedad o de equipos que no eran parte de la costumbre, Real Madrid o Barcelona. Pero con su política de buenas personas y fuerza del grupo, llegó la Eurocopa y ahora puede caer el Mundial. Y la percepción ha cambiado. Los casi desconocidos son ahora estrellas mundiales. «Esta generación de jugadores siempre ha tenido la mentalidad y la determinación de lograr algo que no parecía posible -analiza el capitán Rodri-. Es una generación que dará mucho que hablar. Empezamos a pequeña escala, con la Nations League, luego la Euro y ahora la final del Mundial. Éste tenía que ser el camino». Será la segunda final para España, después del inolvidable gol de Iniesta a Holanda en Sudáfrica. Un título, como la final de esta tarde, que sirve para resetear el legendario fatalismo de la selección en los Mundiales: el gol fallado por Cardeñosa en Argentina 78, el petardazo del equipo en España 82 con un país entregado en el mayor fracaso de la historia, el penalti que no marcó Eloy unido al no gol del larguero de Míchel en México 86, el codazo de Tassotti a Luis Enrique que disimuló el fallo de Julio Salinas en Estados Unidos 94, el error de Zubizarreta en Francia 98, la equivocación del árbitro en el pase de Joaquín en Corea y Japón 2002, la destitución de Lopetegui por fichar por el Madrid en Rusia 2018… Una larguísima lista de desdichas, infortunios y desventuras que espera anular con el éxito esta generación de jugadores moderna, formada y multicultural.

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viernes, 17 de julio de 2026

Jon Rahm ya está donde quería para optar a la Jarra de Clarete

Hay jugadores tan convencidos de sus posibilidades que lanzan pronósticos imposibles y luego hacen lo imposible por cumplirlos. Esto le sucedió hace diez años a Jon Rahm cuando, al terminar su carrera amateur, espetó que iba a ser número uno del mundo y que iba a superar los dieciocho grandes de Jack Nicklaus. El primer deseo se cumplió con prontitud y, aunque ya acumula dos grandes en su palmarés, superar la cifra del Oso Dorado no parece una tarea factible para ningún mortal, al menos de momento. Y es ahora, con la confianza añadida que le da la experiencia en la máxima categoría, cuando el de Barrica tiene de nuevo ese brillo en los ojos que augura lo mejor. Aunque sea de Bilbao, con estas cosas no suele fanfarronear y si dice que «estoy donde quería estar, pues estoy jugando muy bien y solo me falta meter un par de 'putts' claves a lo largo de la vuelta para poder ganar el torneo», es porque de verdad se nota con el juego y la confianza para hacerlo. Haciendo gala de un temple excepcional (aunque un arranque de furia en el 15, por un mal 'swing', le llevó a lanzar el palo de mala manera y a recibir una amonestación de los árbitros), fue peleando contra un campo que se iba endureciendo a medida que avanzaba la tarde para arañar los puntos necesarios que le hicieron terminar la jornada con una tarjeta de 67, que bien pudieron ser algunos menos. Si el palo corto le hubiera funcionado como antaño, estaríamos hablando de un resultado muy próximo al liderato de Lucas Herbert, con ocho bajo par. El australiano firmó un increíble 62 en el turno matinal que iguala el mejor resultado histórico en un grande, aunque le duró poco la alegría, puesto que Sam Burns repitió la gesta minutos después. En cualquier caso, ver esas cifras tan bajas en el marcador no presionó al español, ya que «sabía que este campo es muy difícil y más cuando sopla el viento por la tarde. Por eso estaba tranquilo y entendía que debía ir a mi juego, sin preocuparme por los de arriba». Y esa estrategia le salió a la perfección pues, aunque algunas salidas se le desviaron fuera de las calles, sus segundos tiros a 'green' fueron espectaculares y en casi todos los hoyos acabó tirando para 'birdie'. «Está feo que yo lo diga, pero no creo que haya habido ningún jugador hoy mejor que yo en esta categoría. Siento que estoy jugando muy bien y, salvo un par de 'swings' malos que he tenido, el resto del día he estado muy cómodo en el campo», afirmó orgulloso. La cabeza fría le sirvió también para superar los tres pinchazos sufridos en los hoyos 4, 6 y 15 y compensarlos con cifras en rojo en el 2, 5, 8, 10, 16 y 17. Alguien que es capaz de firmar seis 'birdies' en una sesión vespertina tan dura como la de hoy en Royal Birkdale, sin duda, tiene mucho ganado de cara al fin de semana. En el top-10 acompañan al español ilustres ganadores de grandes como Bryson DeChambeau (-5 a pesar de sufrir dos golpes de penalización por mejorar su posición en el hoyo 5), Francesco Molinari y Scottie Scheffler (-4), además de su compañero de partido Tommy Fleetwood, que es el favorito del público al jugar en su ciudad natal. Otros dos españoles que superaron el corte fueron los dos primerizos en disputar un fin de semana en un grande. Y lo hacen con sensaciones encontradas. Mientras que Eugenio Chacarra (par) reconoció haber jugado mal y haber salvado la ronda con oficio, Josele Ballester rezumaba satisfacción por todos sus poros, al haberse clasificado con un final de ensueño ('eagle', 'birdie') para remontar los tres golpes que le separaban del fielato (+1). El primero de los dos declaró estar «muy orgulloso de superar mi primer corte en un 'major', pero es irónico que ayer jugase muy bien y eso no se viera reflejado en mi tarjeta cuando hoy ha pasado todo lo contrario: he estado fatal y he firmado el mismo par que ayer. He salido a jugar a las 6:30 de la mañana y desde las 3:30 ya estaba incómodo, sin poder dormir, lo que he acusado luego en el campo. Menos mal que me he venido arriba cuando peor estaba y he conseguido salvar la vuelta». Con respecto al castellonense, la hazaña conseguida vino precedida de un gran trabajo mental que le permitió lograr una remontada que parecía imposible, como reconoció exhausto al terminar: «me ha pasado como ayer, que notaba que estaba pegando buenos golpes pero luego no conseguía materializarlos en un buen resultado; aún así, no me he venido abajo en ningún momento y ha sido al verme contra las cuerdas al final cuando me he concentrado a tope y he alcanzado un estado mental en el que estaba completamente enfocado en el objetivo. En el 17 he salido muy agresivo con 'driver' (si no hubiera estado en esa situación, no habría arriesgado tanto) y un hierro 6 maravilloso me ha propiciado un 'eagle' que me ha dado alas para salir a tope en el 18. Y ahí se ha repetido la historia porque, a pesar del viento racheado que había, la he colocado en calle y desde ahí casi la meto con el siguiente golpe. Cuando he llegado a la bandera y he visto que mi bola se había quedado pegada al agujero, me he visto forzado a soltar toda la tensión que llevaba dentro y el grito de «¡Vamos!» que he pegado al meterla ha sido muy liberador». Quienes no superaron la criba fueron Ángel Ayora (+3), Alejandro de Castro (+6) y David Puig (+11).

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jueves, 16 de julio de 2026

Blanca Hervás y Quique Llopis acaparan los focos en Madrid

Una tarde de julio en Madrid no asusta a los fieles del atletismo, convocados una vez más en Vallehermoso para vivir el mitin al aire libre de la capital en el que emergieron como protagonistas dos de los favoritos de ese público: Quique Llopis, vencedor en los 110 vallas masculinos; y Blanca Hervás, que logró en el 400 femenino su marca personal, un 50.46 que la convierte ya en la segunda española de todos los tiempos, por detrás de Sandra Myers, aún inalcanzable con esos 49.67 del ya lejano 1991. La madrileña llevaba tiempo persiguiendo una marca así, que quizás ha tardado un poco más de la cuenta en llegar por su compromiso con los relevos. Algo parecido le ha sucedido a Paula Sevilla, que terminó tercera, también con registro personal (50.68). El resultado las coloca a ambas a las puertas de una hipotética final en el próximo Europeo de Birmingham, al margen de lo que puedan hacer juntas en el relevo 4x400, donde son claras aspirantes a medalla. «Estoy muy feliz. Venía con la idea de bajar de 51 segundos, así que me marcho orgullosa», señaló Hervás. Llegó muy motivada a la carrera, según dijo, tanto por el rendimiento de la selección española en el Mundial, como por el atardecer que se veía desde su posición en los tacos de salida. «Madrid es la mejor ciudad del mundo», dijo la de Valdemarín. Con viento en contra de 2.0, Quique Llopis se reencontró con la victoria en los 110 vallas (13.33) en un apretado final de 'foto-finish' con el japonés Tatsuki Abe. Tercero fue Asier Martínez en 13.35. Ambos están aún lejos de su mejores registros, pero insisten en que la temporada marcha según lo previsto. «La idea es ir cogiendo sensaciones y las marcas irán saliendo», afirmó Llopis. «En Birmingham estaremos sin ninguna duda en el mejor estado de forma y luchando por una medalla». «Me falta pillar la carrera perfecta, pero sé que todavía no debo verla, que me toca esperar. Pero estoy para pelear», corroboró Asier. Llopis confirmó que no estará en la Diamond League de Londres, este sábado, a causa de unas pequeñas molestias en la espalda. Nada grave, pero ante la cercanía del Campeonato de España, en Málaga el próximo fin de semana, y el Europeo a las puertas, no cabe correr ningún riesgo. También se encontró viento en contra (-0.9) Jael Bestué en los 100, pero en su caso sí le permitió finalizar segunda con su mejor crono de la temporada: 11.15, a solo 5 centésimas de su mejor tiempo. Ganó la neozelandesa Zoe Hobbs en 11.06. Otro plato fuere del mitin era la longitud femenina, donde a Fátima Diame (6,78) y Tessy Ebosele (6,72) también se les escapó la victoria ante la australiana Brooke Buschkuehl (6,79). En el 800 femenino, una de las pruebas estrella de las últimas temporadas, también en España, se impuso la francesa Clara Liberman (2:00.16). Segunda fue Rocío Arroyo (2:00.45), que le ganó la partida a Marta Mitjans por apenas cinco centésimas. En el 800 masculino, se dio el otro triunfo español del día al margen del de Llopis. Lo firmó David Barroso, que ganó en 1:44.36, imponiéndose a Adrián Ben y al italiano Giovanni Lazzaro. El mitin comenzó con la extraordinaria actuación de Sara Gallego en los 400 vallas. La catalana, renacida después de una larguísima travesía por el desierto se quedó a solo dos centésimas del récord nacional que estableció en 2022. En Madrid le valió para ser tercera detrás de la británica Emily Newmham (53.92) y la francesa Louise Maraval (54.05). Gallego rebajó en más de un segundo el 55.51 que logró en Barcelona hace poco más de una semana, que ya era mínima para el Europeo de Birmingham, y no pudo más que echarse sobre el tartán verde de Vallehermoso para disfrutar de su vuelta entre lágrimas: «Hoy, por primera vez en cuatro años, he hecho la misma rítmica que en el récord de España», afirmó después emocionada. «En cuatro años no lo había hecho nunca. Y me dije: voy a probarlo en Madrid, que va a ser un carrerón, que tengo viento a favor... Si salía bien, sabía que me iba a salir una gran marca».

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miércoles, 15 de julio de 2026

Con oficio, caótica y letal: así es la Argentina de Messi que espera a España en la final

La final soñada por España, que ya tenía sede, fecha y hora (el MetLife Stadium en Nueva York, el domingo a las 21.00 horas), también tiene rival: la Argentina de Leo Messi, que este miécoles eliminó en su penúltimo partido a la Inglaterra de Harry Kane El duelo entre Leo Messi y Lamine Yamal, al que muchos consideran su heredero, está servido. Luis de la Fuente ha tomado buena nota del rival que le espera. A diferencia de la arrolladora versión de Qatar 2022, el equipo de Lionel Scaloni ofrece una propuesta camaleónica. Destaca más por su oficio y flexibilidad posicional que por el brillo estético sostenido. El camino en las eliminatorias directas refleja a un campeón que sabe sufrir y resolver desde el plano mental. Como ante Inglaterra, a la que remonto el gol inicial en el tiempo de prolongación. Y por lo visto ante los británicos , tampoco escatima fuerza en defensa. Argentina no hace enemigos. Lo sufrió en sus carnes Anderson, el jugador británico más creativo. Un aviso de lo que le espera a Rodri y a Pedri. Seguramente será Paredes el que trate de evitar la creatividad de los españoles. Deberá vendarse bien los tobillos Dani Olmo. Lisandro Martínez no se anda con chiquitas. Si se repite lo que sucediño en Atlanta, Scaloni tejerá una tela de araña cuando le despojen del balón, con un 4-5-1: Julián Álvaez desplazado al extremo y Messi como referencia en el centro de ataque, aunque recurrentemente bajó a buscar la pelota. La gestión de los esfuerzos puede ser determinante. Tras superar las exigencias físicas de la fase de grupos contra Argelia, Austria y Jordania, Argentina transitó por fases eliminatorias dramáticas. Requirió tiempo extra contra Cabo Verde (3-2) y sufrió para contener el empuje de Egipto (3-2). Ante Inglaterra también sufrió. Y de que manera. España, pese a contar con un once tipo, no ha tenido un desgaste tan severo. Por lo visto en estos siete partidos, la albicelente, en lugar de mantener un dibujo táctico rígido se asocia de forma libre. Genera apoyos constantes bajo un caos sumamente inteligente que descoloca las marcas rivales. Argentina ha basado su éxito en el desgaste físico. Hasta la disputa de las semifinales era una de las selecciones que más distancia ha recorrido en la competición (706,5 km). Scaloni utiliza esquemas moldeables como el 4-1-3-2 o el 4-4-2. Prioriza poblar el carril interno con mediocampistas técnicos. El rombo o cuadrado que forman Leandro Paredes en el eje, escoltado por Giuliano, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, garantiza un porcentaje de precisión en pases. Argentina atrae las presiones contrarias para soltar pases entrelíneas, que suelen aprovechar sus delanteros: Leo Messi y Julian Álvarez. Messi merece un capítulo aparte, pero hay que destacar que ha cambiado su rol táctico: regula sus desplazamientos y camina buscando la espalda del pivote defensivo rival. Cuando recibe el balón, activa las diagonales de Julián Álvarez o las llegadas desde segunda línea de Mac Allister. Además, causa tanto pánico que atrae a varios jugadores rivales y genera superioridades. Se vio en el gol de Enzo Fernández ante los ingleses. El punto más vulnerable de esta estructura radica en las bandas y los balones parados. Al soltarse los laterales al ataque de forma simultánea, los centrales (Cuti Romero y Lisandro Martínez) quedan expuestos a duelos aéreos desfavorables en transiciones rápidas. Esta debilidad defensiva le costó recibir goles en los minutos finales en varios de sus partidos. Lo que ha dejado claro Argentina en este torneo es que no se le puede dar por muerta hasta que el árbitro pite el final. España necesitará una ventaja considerable para afrontar los minutos finales con algo de tranquilidad.

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martes, 14 de julio de 2026

El 14 de julio fue español

El ritual se repitió y los españoles volvieron a saltar a las calles para apoyar a la selección en su aventura mundialista, en unas semifinales ante Francia, enemigo íntimo por antonomasia, y en un 14 de julio, fiesta nacional gala. Sin embargo, el festejo se dio al otro lado de los Pirineos En total, fueron más de 70 las zonas habilitadas por los diferentes ayuntamientos de nuestra geografía para seguir el destino de los chicos de Luis de la Fuente. Desde Galicia, territorio con mayor número de espacios por su fragmentada densidad de población, hasta Madrid, que acogió un total de 25, récord del país para una única urbe. Así, miles de personas comenzaron a reunirse desde horas antes en Madrid Río, el segundo punto de encuentro oficial para los españoles en la capital, para vivir juntos el encuentro. Familias enteras, cientos de grupos de jóvenes, turistas y aficionados llegados de distintos puntos de la capital fueron ocupando poco a poco el recinto hasta teñirlo de rojo y amarillo. A una hora del comienzo del partido, una larga cola rodeaba el acceso mientras dentro ya se respiraba ambiente de gran cita. La fiesta comenzó mucho antes del fútbol entre las barras, el animador del evento y cánticos a favor de La Roja. Y, como ya ocurrió en anteriores partidos del Mundial, los nervios se apoderaron de Madrid Río desde el pitido inicial. Miles de aficionados vivían cada acción como si estuvieran en el propio estadio. Cada recuperación se celebraba, cada pérdida arrancaba un lamento y cada decisión arbitral era recibida con una mezcla de aplausos, protestas y silbidos. La explosión definitiva llegó en el minuto 22. Digne derribó a Lamine Yamal dentro del área y el colegiado señaló el punto de penalti. El silencio se hizo por unos segundos mientras Oyarzabal colocaba el balón. El delantero no falló y desató la locura. Gritos, abrazos entre desconocidos, bengalas, vasos de agua volando por los aires y una celebración que convirtió Madrid Río en una auténtica fiesta. Más tarde, Porro duplicó el éxtasis y, acabado el tiempo, la noche se convirtió en eterna. Aunque la efusividad no fue igual en todos lados. En el País Vasco, cuatro horas antes del partido, varios grupos nacionalistas se congregaron en Irún, población cercana a la frontera francesa, para pedir la oficialización de un combinado vasco bajo el lema «Una nación, una selección», culmen de una serie de protestas y persecuciones que han tenido lugar en la comunidad autónoma en los últimos días contra personas o negocios que mostraban símbolos del equipo español. Sin embargo, y pese a que en las grandes ciudades como Bilbao o San Sebastián no hubo pantallas gigantes para retransmitir el partido ante Francia, en Vitoria, la capital, sí se reunieron cientos de personas para seguir el duelo de semifinales. Barcelona tampoco se unió a la iniciativa como es habitual, aunque sí hubo 20 pantallas a lo largo y ancho del territorio, como por ejemplo en Mataró, pueblo donde nació Lamine Yamal. Pamplona, debido a San Fermín según su alcaldía, y Almería, de luto por los incendios de Los Gallardos , fueron las otras dos excepciones al apoyo masivo a la selección.

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lunes, 13 de julio de 2026

Así juega la temible Francia de Mbappé, en gráficos

Francia tiene en el punto de mira su tercera final consecutiva en los Mundiales, tras alcanzarla en 2018 -con victoria ante Croacia- y en 2022 -con derrota en los penaltis ante Argentina-. Enfrente estará España. La batalla se libra en Dallas (EE. UU.) este martes 14 a las 21.00 (hora peninsular española). Las armas de los galos pasan por un ataque vertiginoso con un tridente de ataque -Olise, Mbappé y Dembélé- que se combina a la perfección y remata con precisión. Con un centro del campo que apenas distribuye, que construye con calma desde el eje defensivo hasta que encuentra espacios. En defensa no presiona en exceso, pero cuando lo hace arriba, es letal. La selección dirigida por Didier Deschamps lidera los ataques directos -esto es, las secuencias que arrancan en campo propio y progresan rápido hasta la portería rival- en el Mundial. Lleva 22. Por detrás quedan Canadá y Marruecos, con 12. El 65,8% de los ataques francesas en el último tercio rival se hace por las bandas. Por comparar, en España el porcentaje es del 57,5%. Por los interiores, la relación se invierte: 20,9% en Francia frente al 26,6% español. Es decir, España combina más por dentro y Francia aprovecha sus peligrosos y veloces extremos (Mbappé y Doué por un lado; Olise y Dembélé por el otro). Francia ha metido 16 goles -solo por detrás de Argentina, con 17- y en la mayoría de ellos ha estado presente el tridente titular, ya sea con asistencias o goles. Mbappé con 8 tantos y Dembélé con 5 son los máximos goleadores. Y entre ellos se entienden: Mbappé ha dado tres asistencias y las tres han sido para el extremo del Paris Saint-Germain. El actual Balón de Oro ha dado dos. Y sí, las dos al delantero del Real Madrid. Olise alimenta a todo el frente de ataque: tres asistencias a Mbappé, una a Dembélé y otra a Barcola. Solo tres selecciones han superado los 100 remates en este Mundial: Bélgica (112), Francia y España (ambas con 110). Y los galos tienen la mirilla más acertada de cara a puerta: lideran el ránking con 47 disparos entre los tres palos (aquí España registra 40). Cuando se mide el peligro real, la brecha es mayor respecto al combinado español. Francia lidera el Mundial en goles esperados (14,34). Con el mismo número de disparos, España alcanza los 11,7 goles esperados: dos y medio menos. Esto significa que galos y españoles rematan igual, pero los primeros lo hacen con mayor peligro. Y más acierto: han metido 16 goles (+1,66 sobre los esperados) por los 11 (+0,7) de España. Los franceses también saben tirar desde fuera del área. La regla de cuanto más lejos tiras, menos peligro generas no parece aplicar a los de Deschamps. Han rematado 48 veces desde fuera -la que más en términos absolutos- y han marcado cuatro goles. Octava en posesión (con un 58,4%), cuarta en secuencias de más de diez pases (106 veces) y la cuadragésima en pases hacia adelante (28,1%), Francia es un equipo con dos almas con el balón en los pies: primero, paciencia y control atrás; después, ataque desbocado (de ahí los 22 ataques directos). El máximo pasador francés es un central, Upamecano, con 378 (el 12,5% del equipo). Por detrás quedan Olise, con 321, y el otro central titular, Saliba (314). Como comparativa, en España el líder en pases es Rodri, con 638 (17,2% del equipo), seguido por Cubarsí (540) y Laporte (491). Estos ejemplos sirven para escalar dos formas de poseer el balón: aunque la posesión nace desde la defensa, en España luego se cocina en el centro con un 47,4% de los pases dados por centrocampistas y en Francia se lo saltan: los medios solo dan el 35% de los pases. En defensa, la presión francesa no es agresiva: permiten 12,9 pases al contrario antes de iniciar una acción defensiva. Son los decimoctavos en esta estadística. Han permitido 2.027 pases a los rivales -la tercera que más permite- y solo han realizado 157 defensivas en campo contrario. Este bloque medio sin necesidad de presionar mucho en campo contrario parece funcionar. Cuando sí han robado arriba (42 veces), son fuertes: el 26,2% (13) de sus robos altos acaba en remate (octava del Mundial) y han metido tres goles al contragolpe (la segunda, por detrás de Argentina). Francia solo ha encajado dos goles -contra Senegal y Noruega, en fase de grupos- y ha concedido 38 remates en los seis partidos disputados (6,3 por encuentro). Los rivales tocan unas 12 veces el balón en área francesa cada partido y lo hacen con cierto peligro. Pese a recibir dos goles, los franceses esperaban recibir 3,82. Por contextualizar, España ha permitido 5,7 remates por encuentro, tocan 8,7 veces el balón en su área y solo ha concedido 1,84 goles en total, menos de la mitad que Francia. Maignan no ha necesitado ser ningún salvador: apenas ha evitado 0,26 goles respecto a los que tendría que haber recibido. Francia tiene la punta de velocidad más alta del Mundial con 37,61 km/h gracias a Mbappé. Pero, comparado con el combinado español, corre menos, hace menos esprints y tiene menor velocidad media. No se desgasta tanto presionando y, una vez tiene el balón, explota la velocidad con la línea ofensiva. El que más corre con diferencia en Francia es Olise, 10,8 kilómetros por partido, seguido de Koundé (9,42). Lo interesante es cómo lo hace. Gran parte de sus esfuerzos corresponden a movimientos muy veloces: realiza unos 50 esprines cada 90 minutos. Un portento físico.

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domingo, 12 de julio de 2026

El azar también juega

Decía Pelé que cuánto más difícil es el rival, más satisfactoria es la victoria. Francia nos aguarda en una semifinal en la que saltará al campo como favorita. Su potencial ofensivo es muy superior al de cualquier otra selección. Quizás su único talón de Aquiles reside en el centro del campo, pero la verticalidad de sus delanteros suple esa debilidad. Como el fútbol es tan caprichoso como imprevisible, sería temerario hacer un pronóstico. El signo de un partido puede cambiar por mínimos detalles. Nunca hay que menospreciar el papel del azar, sobre todo, en encuentros como el de mañana. No hay duda que la fortuna que fue adversa en los Mundiales de Rusia y de Qatar ha sonreído esta vez a España. Siempre he creído que en el fútbol, como en la biología, se combinan el azar y la necesidad. Normalmente, ganan los mejores, pero hemos visto grandes sorpresas como el empate a cero contra Cabo Verde . O la eliminación de Alemania y Brasil ante rivales teóricamente inferiores. El azar ha sido determinante en los partidos disputados contra Portugal y Bélgica, resueltos 'in extremis' por Merino . Frente a los lusos, un cabezazo de Bernardo Silva rozó el larguero en la última jugada del encuentro. Bélgica tuvo varias oportunidades en la recta final que no aprovechó. Si esos balones hubieran entrado, el desenlace podría haber sido muy distinto. Pero eso no lo sabremos nunca. De lo que sí fuimos testigos es de cómo Argentina daba la vuelta a su eliminatoria con Egipto con tres goles en los últimos minutos, lo que demuestra que un partido no está ganado hasta el final. La fe en la victoria es una poderosa fuerza que caracteriza a los grandes equipos y que confiere una épica a este deporte. Es la tercera vez en la historia de la competición que España se coloca entre los cuatro mejores. No ha jugado a un nivel excelso, pero ha sabido aguantar en los momentos difíciles y ha sacado el oficio que sus jugadores han demostrado en sus clubes. Creo que del partido de mañana saldrá el ganador del Mundial. España puede derrotar a Francia si acierta a neutralizar a sus estrellas y la suerte le vuelve a favorecer. Así lo esperamos.

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sábado, 11 de julio de 2026

Cartelera UFC 329: orden de combates y cuándo es la pelea entre Conor McGregor y Max Holloway hoy

El evento UFC 329 ya está listo para hacer historia en Las Vegas con el regreso más esperado de los últimos años: Conor McGregor. El irlandés ha disipado cualquier duda sobre su estado físico y ya se encuentra en la ciudad del combate, donde protagonizará la pelea estelar frente a Max Holloway, en una revancha que llega trece años después de su primer enfrentamiento. Aquel combate, disputado en una división diferente, terminó con victoria para McGregor, quien más tarde dominaría el peso pluma con una racha de seis triunfos consecutivos y momentos icónicos como su nocaut a Jose Aldo en apenas trece segundos. Ahora, sin embargo, el contexto es bien distinto para ambos. Holloway parte como favorito pese a venir de perder el cinturón BMF, mientras que el dublinés regresa tras cinco años de inactividad por lesión. La velada, que se celebrará en el T-Mobile Arena durante la International Fight Week, ha generado una expectación sin precedentes. Las entradas se agotaron en solo cuatro minutos, estableciendo un nuevo récord para la compañía presidida por Dana White. El combate entre McGregor y Holloway será el último de la noche y está previsto para las 05:30 horas en España. Antes, el evento ofrecerá una cartelera completa repleta de nombres destacados. Paddy Pimblett y Benoit Saint-Denis protagonizarán el combate coestelar, mientras que los preliminares arrancarán a partir de las 23:00 hora peninsular con enfrentamientos en distintas categorías. El UFC 329 no solo marca el regreso del luchador más mediático de la historia de las artes marciales mixtas, sino también una oportunidad de redención y ajuste de cuentas. McGregor busca demostrar que aún puede competir al máximo nivel, mientras que Holloway quiere consolidar su estatus como uno de los grandes del momento. La cuenta atrás ha terminado y el octágono de Las Vegas se prepara para una noche que promete ser histórica. El orden de combates sitúa el duelo estelar como cierre de la cartelera, precedido por el choque coestelar y varias peleas de alto nivel tanto en el main card como en los preliminares. Entre ellas destacan enfrentamientos de peso ligero y wélter, consolidando un evento que mezcla estrellas consolidadas y nuevos aspirantes al título en una noche clave para la UFC.

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viernes, 10 de julio de 2026

El aura de Merino transporta a España hasta Francia

El tesón y la fe de un equipo encarnados en un jugador sin el aura de las estrellas transportan a España a la semifinal contra Francia. Mikel Merino lo volvió a hacer. Otro gol para la historia. Una rampa hacia los sueños de un país que empujó con el alma ese rechace del sustituto de Courtois. Bélgica se dobló después de una resistencia brutal y España se cita con Francia en el partido que nadie se podrá perder. Los cuartos de final amanecen con una decisión que implica la ausencia de compartimentos estanco en la selección. Pedri ocupa el banquillo, ausente su magia durante el torneo. Le ha faltado al canario el ingenio del último pase, la visión de juego, esa lucidez natural que lo convierte en uno de los mejores centrocampistas del mundo. De la Fuente lo ha observado, como toda España, y apuesta por un jugador más físico, Fabián, tren de cercanías para contener a Bélgica y producir fútbol. El único jugador que no ha perdido nunca con la selección. Como había anunciado su entrenador Rudi García el día anterior, Bélgica asume la renuncia a la posesión del balón con naturalidad. Se da por hecho que salvo Portugal, casi nadie le discute a España la propiedad de la pelota. Pero los belgas lo hacen con mucha intención. Presionan como leones, se juegan la pierna en cada lance y mantienen a los españoles lejos de Courtois. Esa pretensión inicial contrasta con la férrea voluntad de la selección: propone el juego asociativo, la profundidad de Lamine Yamal, la orientación hacia Baena, la combinación por dentro con Oyarzabal. Los giros de Dani Olmo le dan media vida a España, que casi necesita un gol de orfebre. Ese fútbol de fantasía, de toque y asociación, de pases por dentro para que culmine Oyarzabal o cualquier otro llegando de atrás. Lamine se anima por la banda, es otra cosa España cuando la agarra la joven estrella y empieza a imaginar. Se adivina un punto de ansiedad, casi todas las figuras del Mundial han descollado y falta él por decidir un gran partido. Éste es el propicio. El primer ataque organizado de Bélgica con España replegada llega en el minuto 28. Hasta entonces los belgas no han podido rasear el balón hacia Doku, el más potente en ataque y que hace sufrir a Pedro Porro. Un minuto después llega el gol producto de la insistencia intermitente, pertinaz e irregular de España. Lamine atrae jugadores, ve el desmarque de Porro y el inteligente pase atrás de este acaba en olmo y más tarde en Fabián, cuyo disparo supera a Courtois. Premio a la voluntad de una selección española que busca soluciones en ataque por todos los lados, que insiste en busca del segundo gol y no se conforma o especula. Courtois se expande: saca abajo una falta lanzada por Lamine, corta un par de saques de esquina y tapa otro tiro del extremo español. Pero Bélgica no se ha desnortado con el gol, busca a Doku como un punto de salvación, no pierde la pelota tan a menudo. En su primer acercamiento con intención de verdad en el partido, hace match. De Ketelaere se anticipa a Cubarsí y de cabeza estalla la red de Unai Simon, primer gol del torneo en su agujero. El partido se vuelve muy áspero para España. Los belgas rascan en cada embestida, adelantan la línea y estrechan el campo. De la Fuente ha agitado el partido, Ferran y Pedri entran en el 55 en recambio de Baena y Fabián. Pero el juego no ha cambiado gran cosa, siempre hay un belga para arañar la pelota, y evitar la claridad que no llega de la selección. La apuesta por Lamine Yamal es total, su zurda mágica que elimina obstáculos. Pero Courtois también está firme en su respuesta. De Cyper chuta al lateral en otra internada de Doku que hiela la sangre. Bélgica plantea un maratón, resistencia hasta que surja algo en la delantera. Rudy García ha metido a Lukaku, una bola de músculos que tiene el santo de cara en el Mundial. Courtois se echa al suelo y hay esperanza extra para España. El portero del Real Madrid se ha dañado el muslo y tiene que retirarse. El partido exige a todos, también al físico de los porteros. En los cambios debe encontrarse el desenlace de la eliminatoria. Asoma en el campo Nico Williams y España vuelve a recordar su Eurocopa, cuando Lamine y Nico tomaron al asalto el torneo en raptos totales de velocidad e ingenio. España no quiere prórroga, sino un destello definitivo, por fin ha entrado Mikel Merino en el césped. Bélgica se agarra a la prolongación. Cubarsí ha estado libre todo el partido por voluntad de los belgas, que solo tapaban a Laporte. El defensa avanza, se anima, chuta de lejos. No está Courtois, Lammens es otro nivel y no ataja. Merino es el don de la oportunidad, un tipo con ángel que lo vuelve a hacer, El rechace va para adentro y España a la semifinales contra Francia.

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jueves, 9 de julio de 2026

Ivan Rakitic se marcha del Hajduk Split

Rakitic ha dado por finalizada su etapa como secretario técnico del Hajduk Split. El exfutbolista del Sevilla vio caducar su contrato el pasado 30 de junio y pone así punto y final a su periplo en uno de los clubes más exitosos del fútbol croata tras haber colgado previamente las botas siendo futbolista del mismo equipo. El que fuera centrocampista, de ahora 38 años , nunca había jugado en el país con el que llegó a ser internacional en más de 100 ocasiones y con su llegada al Hajduk Split como futbolista cumplía su deseo antes de poner fin a su carrera. Tras colgar las botas asumió el cargo de secretario técnico del club y «continuó contribuyendo al desarrollo del... Ver Más

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miércoles, 8 de julio de 2026

Pedrosa, un descarte pendiente del mercado y de la renovación de Oso

El Sevilla FC le ha mostrado la puerta de salida a todos esos jugadores con los que no cuenta y que terminan contrato en 2027. Es decir, a los que le queda un año de contrato y no entran en los planes del club, ya sea por rendimiento o coste en plantilla. Por eso mismo, los Rafa Mir, Nianzou, Gattoni, Cardoso o Jordán han sido apartados de los entrenamientos del primer equipo y se ejercitan en las instalaciones nervionenses con otros preparadores hasta que se resuelva su futuro. Es la medida de presión que ha adoptado el club. Otros descartes con más años de contrato, como pueden ser Marcao o Pedrosa , este último regresando de cesión, continúan en la... Ver Más

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