miércoles, 6 de mayo de 2026

Cota: «Antes era hasta sano pegarse con un compañero de equipo»

La cita con el futbolista que ha disputado más partidos en la historia del Rayo Vallecano tiene poco que ver con la sofisticación y el talante pijo del fútbol actual, los jefes de prensa, los asesores, el tiempo medido, la charla políticamente correcta. Jesús Diego Cota (58 años, 18 temporadas en el club) cita a ABC en una cafetería para hablar y junto a un parque para hacer unas fotos. El Rayo se juega este jueves una plaza en la final de un torneo europeo, la Conference League (21 horas, ante el Estrasburgo con ventaja de 1-0, Movistar +), y el jugador referente del club analiza su vida, a la entidad y al barrio de Vallecas. -El Rayo en una semifinal europea, ¿casi impensable, no? -Para un barrio como Vallecas, era impensable. Recuerdo que muchos compañeros tuyos se reían de mí cuando yo decía, «voy a jugar la UEFA con el Rayo». Y la jugamos por aquello del 'fair play' cuando éramos un equipo ascensor, segunda, primera, segunda, primera. Era impensable entonces y ahora. Estar a punto de una final europea, en un barrio… Este equipo hace disfrutar al rayismo y a Vallecas. -La palabra que unifica todo es barrio. Su barrio. -Efectivamente. Vallecas y este equipo es todo uno. Es el motivo que nos hace llegar donde estamos. El equipo está muy involucrado con el barrio, y Vallecas tiene una esencia especial, es un barrio muy cercano a todo el mundo. No lo digo solo yo, lo dicen todos los jugadores que vienen. «Es que estoy como en mi casa», me dicen. Desde Óscar Trejo hasta Lopetegui, todos los jugadores se han sentido muy protegidos en Vallecas. -¿Cómo es esa esencia de la que habla? -Hay gente que ha fallecido, que disfrutaron en su momento de la UEFA y del Rayo y que ahora lo están disfrutando sus hijos, sus nietos. Se acuerdan de sus padres, de sus abuelos. Y eso es muy bonito, muy entrañable, difícil de explicar si no se siente. Es sentimiento puro. Hay una unión tremenda entre el equipo y el barrio. Y la vida pirata suena se gane o se pierda. Eso es lo bonito. -¿Cómo creció en el barrio? -Yo estudiaba al lado del campo del Rayo. Mis padres tenían tres puestos de frutería en la galería de la calle Pedro Laborde 9, ahí cruzando el Parque Azorín. Dejé el colegio con 14 años y me puse a trabajar con ellos en la frutería. No querían que estuviera en la calle y yo tampoco quería. -¿Cómo era esa vida en la tienda? -Mi padre iba cada mañana al Legazpi antiguo a las 4 de la mañana, y yo iba con él algunas veces. Después íbamos a Mercamadrid, que nos pillaba mucho más cerca de casa. Aquello era un mundo, gente en manga corta a bajo cero, miles de carretillas, no los toros de ahora, cubos llenos de carbón para calentarse. Y contratábamos a un policía amigo que nos ayudaba a descargar y cargar. Era sacrificado. Yo era gamberro, pero el amor al fútbol me sacó de las calles y de la frutería también, ja, ja, ja. -Y seguramente de algo más. -Sí, correcto, me sacó de la calle y de las drogas de la época. Muchos primos míos cayeron en la droga y han fallecido, igual que otros compañeros de clase. Eso fue muy triste. A mí me salvó que era un fanático del deporte. Al lado del Alcampo había un cuartel de bomberos, compraban en la frutería de mis padres y yo iba a entrenar con ellos porque quería ser bombero. Me gustaba mucho esa fusión de deporte con la aventura. -Escapar de un ambiente de drogas en los barrios de los ochenta era decir no a gente, evitar compañías, pasar por algún mal trago… -Tal cual. Yo tuve que dejar a mis familiares, a mis primos, a los que decían que era un achantado... No podía ir con ellos. Mi pasión era el deporte y me gustaba todo, el boxeo, he ido a ver a Poli Díaz muchas veces, entrenamos juntos en el mismo estadio. El deporte es muy importante para la gente joven y el Rayo Vallecano hace mucho socialmente por el barrio. Es básico decir a los chavales que puedes conseguir los sueños haciendo las cosas bien, dejando de lado las drogas, las bandas, las malas influencias. Y nunca abandonar los estudios. -¿Nota esa influencia del Rayo en Vallecas? -Claro. Es pensar que puedes hacer algo con tu vida, relacionado con el fútbol. Para mi vida ha sido muy importante ser un referente en Vallecas. Soy un jugador del barrio, que viví como los vecinos y que he jugado más que ningún futbolista del equipo en 102 años. A los chavales les tiene que animar pensar 'si ha llegado Cota, ¿por qué no podemos llegar nosotros?' El 22 de mayo vamos a entregar mis premios en un colegio, y no buscamos a un triunfador en la élite, sino el tema de la inclusión, gente que ha hecho mucho por Vallecas. Y este año es para Juan Múgica, que nos tenía ahí jugando al fútbol con cuatro piedras como postes y que dio trabajo a muchos chavales del barrio. -¿Cómo eran esos partidos con cuatro piedras? -Era en descampado, o en los soportales de la galería del mercado viejo, en unos patios que había, y con cuatro piedras hacíamos las porterías. Estábamos deseando salir del colegio para echar esa pachanga. -Y de ahí llega a ser profesional en el equipo de sus amores. -Siempre digo que se lo debo todo al Rayo y el Rayo me lo debe todo a mí, nos hemos dado todo mutuamente. Y siempre me involucré de manera excesiva. Por el Rayo me he pegado con mis compañeros, era capaz de todo. No admito que me metan tres goles y venir cantando. Eso me comía por dentro, no podía aguantarlo, parecía que no había pasado nada. -¿Pegarse con compañeros literalmente? -Sí, sí, sí. Pegarse de verdad. Lo que llamamos darte de hostias. Antes era hasta sano pegarse con un compañero. Te dabas un par de hostias y luego esa persona era tu mejor amigo. Y no pasaba nada. No había más historia. Muchas veces pues ese par de hostias a la gente le hacía reaccionar. Yo me he pegado con Botella, con Sánchez Candil, con más gente y ahora son amigos míos íntimos. Pero hay momentos en que hay que cortar determinadas cosas. -¿Usted sentía el Rayo y los otros no? -Puede ser. Yo era de Vallecas, de la cantera, del barrio, y muchos venían de por ahí fuera a levantarte los brazos, a hacer y deshacer. Se metían con los chavales de la cantera, y a mí eso me molestaba mucho. Yo siempre he sido un defensor de los compañeros, en el colegio y en el fútbol. -¿Se sentía con autoridad como local? -Sí, pero fui cumpliendo años, me di cuenta que hay muchas cosas para manejar. Como capitán tienes que marcar unas diferencias y predicar con el ejemplo. Era puro nervio, y me fue mucho mejor cuando me calmé. -¿Cómo fue estar toda la vida en el mismo club? ¿No tuvo ofertas? -Rechacé ofertas importantes, del Betis y de otros clubes por estar en el Rayo. No me arrepiento porque ahora no hay muchos de un solo club. Koke, Sanchís, Puyol... Lo que vemos hoy en el Rayo es que los jugadores se encuentran muy a gusto y se involucran con el barrio. Al capitán Óscar Trejo la gente lo adora, parece de Vallecas de toda la vida. -En el Rayo han jugado futbolistas que buscaban, ya veteranos, una segunda juventud. Cunningham, Hugo Sánchez, Polster, Falcao, James... -Y Rubén Cano. Cuando yo debuté estaba Rubén Cano en el equipo. Laurie Cunningham era mi ídolo. Falleció en un accidente de tráfico jugando en el Rayo. Tenía algo distinto, era muy elegante, una persona con ángel. Siempre animaba, decía cosas siempre buenas,. Ahora tengo mucha amistad con su hijo, Sergio, que se ha hecho muy muy rayista. -¿Hugo Maradona? -Maradona era un chico que vino muy joven, en el 89, el año que ascendimos, era un chaval muy supeditado a su hermano. No hacía nada si no lo aprobaba su hermano. Tenía muchísima calidad, llevaba el balón como su hermano, igual. -¿Hugo Sánchez? -Yo no había visto un futbolista tan profesional como él. Pero luego era muy suyo, le costaba trabajo coger un poco confianza con los compañeros, venía del Madrid, ya mayor con 35 años. Pero conseguimos meterlo en el equipo jugando a los chinos. Era una máquina, siempre ganaba a los chinos. A la hora del café jugábamos a los chinos con él. Le gustaba mucho. -¿Qué nombre destacaría por el sello que dejó en Vallecas? -Wilfred, una persona que murió muy joven. Yo le llevaba a los entrenamientos, y me decía que era su mejor amigo. Y lo decía, mejor amigo, pero parezco tu padre. Te llevo a entrenar, te doy fruta después de los partidos... Y el pobrecito falleció con 48 años. Era nobleza pura. -Un personaje era el presidente, José María Ruiz Mateos. -Fue mi presidente hasta que me echaron en 2002, que me retiraron por pesado. El club no estaba bien económicamente y con Ruiz Mateos los jugadores empezamos a cobrar sin falta. No sabía de fútbol y parecía que el Rayo era una escuela de aprendizaje. Un día ponía de gerente a un hijo o a un empleado de Trapa. La familia Ruiz Mateos tenía algo bueno, seriedad y un protocolo a seguir. Los lunes nos reuníamos en Somosaguas. Con ellos había un equilibrio. Y fueron inteligentes, porque se involucraron con el barrio. -En su implicación con el club, usted tuvo un restaurante en la planta baja del estadio... -Sí, y no se dio mal. Era como tener un templo en Vallecas. De hecho, lo llamaban así, el templo. Se veían los partidos en una pantalla gigante, venían los jugadores, la directiva... -¿Nunca le han ofrecido ser directivo? -Siempre he estado a punto, pero nunca he entrado. ¿Por qué? Muy sencillo, porque no doy el perfil. Yo hago nombre de Vallecas, he vivido en el barrio, pero soy una persona un poquito complicada, tengo mucho carácter y hay cosas que no acepto. No soy fácil. Me duelen mucho las cosas y me las tomo muy a pecho. -El club está obsoleto en sus estructuras, el estadio... ¿A eso se refiere? -Puedes ser humilde y también tener un servicio diferente, ¿no? Puedes tener tus entradas online, que las tienen en Primera y Segunda RFEF. Puedes tener un estadio viejo, pero puedes cuidarlo. Puedes tener unos baños limpios, puedes hacer que todo funcione bien. Y básicamente puedes tener buen trato con las instituciones, pero no se llega a un acuerdo y lo paga el Rayo y el barrio. La Comunidad también tiene que involucrarse más, llegar a acuerdos y evitar la mala imagen de Vallecas. A los vallecanos no nos gustaría cambiar el estadio de ubicación. Y lo que sucede es por dejadez. No hay más opciones que ponerse el mono de trabajo y que entre Raúl Martín Presa y las instituciones se pongan de acuerdo y hagan un estadio recogidito, pero en condiciones. Tampoco se pide gran cosa, que los asientos estén limpios, sin cagadas de palomas. Algo acogedor y con capacidad para 10.000 ó 15.000 personas. Se está estudiando un proyecto a ver si se saca y a ver si se puede conseguir. -¿Por qué deportivamente sí funciona el equipo? -Tiene mucho compromiso, el equipo tiene alma, es una familia. Son jugadores que están involucrados, son amigos, salen a la calle y hablan con todo el mundo. Se sienten queridos, se sienten diferentes. Eso se lo hace sentir la gente de Vallecas. Ese cariño, ese calor ellos lo notan y yo pienso que es la mayor motivación que tienen, la afición. Solo nos falta que el presidente estuviera ahí metido también. Eso sería el no va más.

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Tasio pierde el control y Cloe toma una decisión crucial en 'Sueños de libertad'


AVANCE 7 DE MAYO
Además, Gabriel sigue muy preocupado por el robo de los perfumes que puede acabar destrozando la empresa y tendrá otro enfrentamiento con Pablo, en la emisión de este jueves 7 de mayo.

Tasio pierde el control y Cloe toma una decisión crucial en 'Sueños de libertad'

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El PSG de Luis Enrique se mete en su segunda final consecutiva de Champions

El PSG de Luis Enrique jugará su segunda final consecutiva, con el reto de igualar algo que solo ha hecho el Madrid en la era Champions, que es repetir título, tras ganar en el Allianz a un Bayern que repitió el patrón de la eliminatoria de cuartos antes el Madrid. Su buen partido de ida, no se repitió en la vuelta y un tempranero gol de Dembélé encargó el chárter a Budapest para el último fin de semana de mayo. Ese décimo y penúltimo tanto de la eliminatoria no tardó en llegar. A los 155 segundos de partido, el PSG le deshizo el bajo del pantalón al Bayern con una pared en el centro del campo. Los protagonistas, Kvaratskhelia y Fabián. Solo hizo falta un sutil toque de cada uno para romper dos líneas alemanas y construir una autopista sin peaje para Kvaratskhelia, cuya carrera en vertical la terminó regalándole un gol a Dembélé que el vigente Balón de Oro no desperdició. De primeras, con la izquierda, disparo duro y arriba de la portería de Neuer. 4-6 para el PSG. Set y partido. Ese tempranero 0-1 de los franceses alteró el sistema nervioso del Bayern. Pocos equipos tienen la capacidad de lograr algo así. Ya no era un gol, sino dos, los que necesitaba el equipo bávaro para llevar la eliminatoria a la prórroga, y el PSG había aprendido la lección de la ida. Aunque Luis Enrique no le diera importancia a haber desperdiciado un 5-2 en el Parque de los Príncipes, su equipo no fue al cuerpo a cuerpo cuando se adelantó en el Allianz. Eso no quiere decir que se encerrara en área propia como si de repente un híbrido de Arteta y Simeone se hubieran comido el alma del asturiano, pero la prudencia empezó a apoderarse del PSG. Inteligente. El Bayern salió de la UCI en la que estuvo unos cuantos minutos cuando Luis Díaz empezó a agarrar el balón como si estuviera en las calles de Barrancas. El colombiano, un futbolista callejero de esos que hoy apenas quedan, se echó el equipo a la espalda y de ahí nacieron más brotes. Olise y Musiala también crecían conforme pasaban los minutos, pero a diferencia del partido de París, el Bayern apuntaba al sol con un dedo. En el 24, Luis Díaz soltó un latigazo por encima del larguero de Safónov. En el 28, Olise tuvo el mismo desenlace en una de esas jugadas que ya debería registrar en el mercado de patentes. Un par de amagos más una bicicleta ante un Nuno Mendes con cartulina desde el minuto 8, y un disparo con pierna izquierda que le quitó el esmalte a la esquina de la portería de Safónov. El crecimiento del Bayern no encontró premio, ni propio ni ajeno. A la media hora, dos polémicas consecutivas que le salieron cruz. La primera, una mano de Nuno que podía haber sido la segunda amarilla que se ahorró Joao, el colegiado portugués, por una mano previa de Laimer. Poco después, otra vez lío con las extremidades superiores. Un despeje de Vitinha en área propia golpeó accidentalmente el brazo de Joao Neves. Estaba claramente despegado, pero el balón iba camino de la Marienplatz, aunque Hoeness y Beckenbauer, que vienen de un fútbol en el que esa acción era un chiste, se sorprendieran en el palco por la negativa de Joao a pitar penalti. El PSG, preocupado por lo suyo, no cayó en la trampa de las protestas germanas y estuvo cerca de encontrar el 0-2 en el 42. Falta lateral botada por Vitinha y cabezazo de Joao Neves en el segundo palo. Otra vez, como en la ida, el más bajito, el de los 167 centímetros, sacándole los colores a todo un imperio germano. Bueno, a todo no. La estirada de Neuer, su primera parada de la eliminatoria, evitó el gol del luso. Como evitó Safónov el 1-1 de Musiala en el 45, en el primer lanzamiento entre palos de los alemanes. La segunda mitad fue el cuarto más pobre de la eliminatoria, pero es que el listón estaba muy alto. El PSG reforzó su idea de no perder el tesoro que significaba tener dos goles de ventaja en la eliminatoria, y no ahora sí que tuvo ningún pudor en defender en área propia, como el mejor Madrid de Ancelotti. Bloque bajo y a correr en cuanto había ocasión. Neuer evitó hasta en cuatro ocasiones el segundo del PSG, con paradas a Doué y Kvaratskhelia por partida doble. En la portería contraria, Safónov vivía más tranquilo y sus guantes solo tuvieron que salir a pasear en un disparo de Luiz Díaz en el 69. El Bayern atacaba con más gente que cabeza y con más ansiedad que acierto, y solo pudo mandar el balón a la red en el 94, en un zurdazo de Kane. Y eso no vale ante este PSG que va camino de hacer historia. Con Luis Enrique en París y Mbappé en Madrid. ¡Oh, la la!

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martes, 5 de mayo de 2026

Cucho Hernández recupera la puntería y sigue a la caza de Borja Iglesias y Juanmi

Justo cuatro meses después, Cucho Hernández volvió a ver puerta con el Betis en LaLiga. Un doblete del colombiano para recuperar la puntería y acercar al equipo verdiblanco a esa quinta plaza liguera. Dos goles desde dentro del área para confirmarlo como el mejor ariete bético en esta campaña, en la que ya suma diez dianas en el torneo liguero y con cuatro jornadas por delante para mejorar ese registro. No han sido meses sencillos para el Cucho. La lesión muscular que sufrió en Oviedo en la última jornada de la primera vuelta lo mantuvo mes y medio en el dique seco, en los que se perdió cinco encuentros ligueros, y también le supuso un frenazo. Poco a poco, el... Ver Más

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lunes, 4 de mayo de 2026

Menos mal que no hizo falta: la polémica interpretación para anular el gol de Agoumé: «Se ha ganado, pero si no...»

Corría el minuto 78 cuando el Ramón Sánchez-Pizjuán pasó de la felicidad a la indignación. Lucien Agoumé había anotado el segundo tanto para el Sevilla FC que sentenciaba el duelo, pero Martínez Munuera atendió la indicación de su asistente y anuló el gol. También desde la sala VOR, donde se encontraba Iglesias Villanueva, se ratificó la decisión y el tanto no subía al marcador. Una escena de confusión que provocó el enfado de los futbolistas, de la grada y del banquillo del Sevilla. Ni Kike Salas, que peina el balón, ni Agoumé, que controla y supera a Remiro con un fuerte remate, se encontraban en posición de fuera de juego, pero sí Andrés Castrín. El defensa, que salía del área... Ver Más

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Sevilla - Real Sociedad: La fuerza del sevillismo hizo su magia (1-0)

La conjura funcionó y el Sevilla FC pudo darle a los suyos la primera alegría que este último mes de competición. Se vivió como una final, con el mismo ambiente y con las pulsaciones disparadas hasta el último minuto. Jugaron bien los hombres de García Plaza, con sus limitaciones e imprecisiones, pero fueron superiores a un Real Sociedad, que puso en aprietos sólo en el tramo final del encuentro para darle un poco más de épica a la peoná del conjunto hispalense. Tres puntos de oro, quedan cuatro más como mínimo. El trabajo se cumplió y el equipo pudo corresponder a una afición que se comportó de manera ejemplar hasta el final. El Sánchez-Pizjuán empujó y se pareció a aquel... Ver Más

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domingo, 3 de mayo de 2026

Alineaciones probables del Sevilla - Real Sociedad de LaLiga EA Sports 2025-2026: onces y banquillo de suplentes

El Sevilla FC encara este lunes un duelo crucial, aún más si cabe con respecto a los precedentes, puesto que lo afronta en puestos de descenso; eso sí, volviendo a depender de sí mismo para lograrla permanencia, gracias a la victoria del Athletic ante el Alavés (2-4) . Su choque ante la Real Sociedad , fijado para las 21.00 horas , cerrará esta 34ª jornada de LaLiga ; un encuentro en el que los hispalenses estarán arropados por su afición, que lleva días movilizándose para insuflar a los suyos los ánimos que necesitan. Como precedente, el primer y único choque en el Sánchez-Pizjuán que ha disputado este Sevilla de Luis García Plaza se saldó con victoria ; hace tres jornadas,... Ver Más

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sábado, 2 de mayo de 2026

Los artesanos del tenis: «Si desaparecemos, no se puede jugar»

Los dedos entumecidos y la espalda dolorida son señales inequívocas de que la noche amenaza con extender sus sombras para un trabajo que navega entre lo técnico y lo artesanal. Emergió, este oficio, cuando lo hizo el tenis, consolidándose como parte esencial de su desempeño. Con el tiempo, ha ido adaptándose a las necesidades de cada tenista. Delicado en su naturaleza, el tenis cuenta con grandes equipos que, en una suerte de anonimato, preparan lo que en la pista se disputa. Son los encordadores los encargados del correcto desempeño de unas raquetas que no son un elemento más del sistema tenístico, sino una parte inamovible de él. Su labor no es baladí. «Los tenistas dependen de tu trabajo, entonces la responsabilidad de conseguir casi la excelencia es un punto de presión añadida», cuenta Daniel. Con ayuda de una máquina que regula la presión, coloca con sutileza el cordaje sobre la raqueta de la joven Mirra Andreeva. «No podemos hacer que ganen pero, si tenemos un error, pueden no tener un buen rendimiento», asegura este valenciano que, al margen de este torneo, ostenta una tienda en la que ejerce el mismo trabajo y por la que han pasado personalidades como el tenista español Benjamín Winter . Se salpican los colores sobre una de las estanterías que se yerguen en el espacio habilitado por Head en el Mutua Madrid Open, donde los encordadores pasan largar jornadas. Son los rollos de cordaje, apilados a la espera de ser utilizados, envueltos en un plástico en cuya transparencia reza el nombre del tenista que allí lo ha depositado. Cada jugador solicita una tensión o un sistema de encordado diferente. «Al principio del torneo suelen ir probando diferentes tensiones, luego se estabilizan», cuenta Gorka Alday, jefe de encordadores. Para él, es ya cotidiano el contacto con tenistas de elevada categoría, pues no son pocos los que, en vez de enviar a alguien de su equipo a entregar y recoger las raquetas, prefieren hacerlo ellos mismos. «Nosotros no inventamos, el jugador nos marca qué es lo que quiera y cómo lo quiere, y lo aplicamos», relata. Mientras explica su ocupación, Rafa Jódar acude a recoger una de las enviadas a encordar durante el partido que terminó con su paso por el torneo madrileño. Raquetas como la suya, entregadas durante su tiempo en pista, cuentan con prioridad y suelen tardar menos de 20 minutos en mudar su piel. Está previsto que, al término del torneo, el volumen de raquetas que habrán encordado rondará las 4.000. Hacia el final de la competición, cuando apenas quedan deportistas en pie, el elevado ritmo de las primeras jornadas se reduce. Entre sus días de más trajín, el domingo anterior al comienzo de los partidos. «Este año salieron 500», cuenta Alday, sobre aquella sesión que tantos nervios e incertidumbre causa entre quienes compiten. Gestionar tal carga de trabajo dista mucho de ser una tarea sencilla, por lo que se precisaron las manos de 18 encordadores y siete ayudantes, encargados de atender a los jugadores o miembros de su equipo. Ahora, rozando el final de dos semanas de deporte y espectáculo, son unos cinco quienes se mantienen trabajando. Proceden de la Global Racket Sports Association (GRSA), que propone a los que llevarán a cabo el servicio, que han de tener experiencia en diversos torneos. Desde la asociación, establecen unos patrones de uniformidad en la tarea, ya que no existe una formación concreta que otorgue el conocimiento de un oficio caracterizado por la precisión. No se trata, sin embargo, de un grupo estable y cerrado que viaje a todas las competiciones, sino que cada encordador tiene asignado sus destinos. Una vez en los torneos, realizan turnos para descansar, pero los días son largos en campeonatos de este calibre y ellos llegan a la Caja Mágica antes del primer entrenamiento. «Las raquetas se tienen que encordar, si desaparecemos y no se encuerdan no se puede jugar», asegura Alday. Este año, el equipo cuenta con profesionales de diversas partes del mundo, como China, Francia o Alemania. Entre los que llevan más tiempo, hay quienes ya son reconocidos por los tenistas. Su trabajo va más allá del encordado y así lo saben quienes ofrecen sus horas a ello. Cuentan que no solo buscan que la raqueta ejerza su desempeño, sino transmitir al jugador el porqué de las sensaciones que experimenta sobre la pista y que, en muchas ocasiones, son fruto de la respuesta de la raqueta a los cambios de temperatura. Los tenistas juegan con la pelota y los encordadores lo hacen con la tensión, hilvanando cordajes y permitiendo, entre quienes se baten en duelo sobre la arcilla, una conversación silenciosa.

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El Fundación Cajasol Andalucía empata la final y se aferra al sueño del doblete (3-1)

El sueño del título de la Liga Iberdrola sigue intacto para el Fundación Cajasol Andalucía , que se impuso este sábado en Los Montecillos al CV Heidelberg de Gran Canaria en un partido que empezó torcido, tras apuntarse las insulares el primer set, y tuvieron que remontarlo las nazarenas llevadas en volandas por su afición en un pabellón lleno que mañana domingo (12 horas) vibrará como nunca para guiar a los suyas hacia lo que supondría un histórico doblete. La heroica pasaba por Dos Hermanas. Primero había que empatar la eliminatoria, forzando el tercer partido de la final, y esa empresa ya está cumplimentada. No sin sufrimiento para el Esquimo dado que el partido se puso cuesta arriba nada más... Ver Más

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viernes, 1 de mayo de 2026

Por qué Mourinho

El hombre indicado para recuperar al Madrid de su anemia competitiva es Mourinho, que cerraría el círculo florentino, esa época gloriosa a la que ni siquiera se acerca ninguno de esos grandes clubes-Estado, con sus petrodólares por castigo y sus entrenadores modernos («los cornudos del viejo arte moderno», que decía Dalí), tipo Pep de Sampedor , Xabi de Tolosa o Jurgen de Stuttgart, ¡la Nouvelle Vague balompédica!, y sus futbolines de autor, con las ranas prisaicas cantando al plano lento (fútbol limpiaparabrisas) en 'As' y 'Marca', sus 'Cahiers du Cinéma'. –Escucho a la gente comparar a Guardiola con Ferguson y sonrío, porque para mí no es la misma historia. Para mí es simple: uno hizo historia. El otro hace triángulos. Ferguson construyó dinastías en diferentes generaciones, diferentes estilos, diferentes desafíos. Guardiola, entrenador fantástico y fútbol hermoso, sí, pero siempre en las condiciones perfectas, la estructura perfecta, la orquesta perfecta y afinada para él. Ferguson crea la orquesta. Pep la dirige. He ahí la gran diferencia. Esto tiene dicho Mourinho de Ferguson. –La gente habla mucho hoy de táctica: entrenadores más detallistas, equipos más estructurados… Pero al final del día, el fútbol siempre se reduce a los jugadores y su mentalidad. En el United nos enfocamos a construir ganadores, y eso no trata sólo de habilidad, sino de carácter, de cómo los jugadores manejan la presión y de cómo responden en lo malo. El mejor sistema del mundo, si los jugadores no tienen fe o personalidad, no durará. En la mayoría de los partidos la táctica no nos dio la victoria: era la actitud, la negativa a perder, la disposición a asumir la responsabilidad en los momentos decisivos. Eso no siempre se puede enseñar, pero se puede incorporar a la cultura de un club. Por eso no importa cuánto cambie el fútbol: las cosas importantes han de permanecer igual. Los jugadores ganan partidos y la mentalidad gana trofeos. Eso es todo. Y esto tiene dicho Ferguson hablando de Mourinho. Pero el pipero elegante habla de Klopp con la misma unción que el progre pipero de los 70 (los que pelaban pipas en el 'Avión Club' de la calle de Hermosilla) hablaba de Truffaut, y todo porque en los 'Cahiers du Cinéma' Truffaut se engorilaba contra el 'cinéma de qualité' (el cine de toda la vida) en tanto que cine de guionistas más que de realizadores. La pretendida 'Nouvelle Vague' del balón se ha apropiado del fútbol ofensivo, pero, década y media más tarde, en España el récord de goles sigue siendo de Mourinho. Ahora quieren incluir a Luis Enrique en la 'Nouvelle Vague' porque ya habla francés (se las echa de 'boulevardier' como aquel español residente en París que vino a Madrid y al salirle al paso en Sol un galgo, gritó a un guardia: «Sergent, sergent, separé de muá ese perrit!») y porque le metió cinco al Bayern, que a su vez le metió cuatro al PSG. Un 5-4 en París tiene a los medios gritando «¡El Partido del Siglo!», cuando no hace tanto un 4-3 en Múnich no dio mediáticamente ni para partido de la semana, lo cual indica que no son los goles, sino sus beneficiarios, lo que cuenta. Con Courtois y sin Mbappé, el Madrid estaría hoy en la final del Puskas Arena de Budapest, pues lo que acreditaron Bayern y PSG en El Partido del Siglo fue una insolvencia defensiva propia del fútbol femenino, incluidos dos porteros obcecados en la disputa del premio Loris Karius. Dicen que el reto de Mourinho en el Madrid es hacer correr a Mbappé, cuya situación tras el hundimiento del Madrid es como la de Bertrand Russell tras el hundimiento del 'Lusitania', cuando llegó la violencia, «como si se creyera que yo era responsable del desastre». En la iglesia de la Hermandad de Southgate Road fue asaltado por una multitud borracha, y «los más feroces eran las viragos, armadas con tablas de madera llenas de clavos oxidados». Una pacifista pidió que lo defendieran a los policías, que se encogieron de hombros. «Es un filósofo», les dijo. Nada. «Es famoso». Nada. «Pero es hermano de un conde». Los policías acudieron en su ayuda como leones.

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El interminable Real Madrid ya roza la Final Four

Facundo Campazzo entendió desde el mismo momento en el que se lesionó Edy Tavares que en ausencia del gigante él tenía todavía más responsabilidad. El Real Madrid está al borde de la Final Four de la Euroliga después de ganar al Hapoel en el segundo duelo de la eliminatoria (102-75), y mucho se explica desde el talento de su base. El mérito es mayor porque lo ha hecho con un cambio de personaje, ha pasado de ser el director al ejecutor, el protagonista de la mayor parte de los tiros. El encuentro empezó con un tono distinto al del arranque de esta serie. Itoudis, el técnico del Hapoel, se quejó tras el partido previo de que sus jugadores habían encajado 27 puntos en el primer cuarto, y los suyos entraron en la cancha enseñando los dientes. Arriba y abajo, con Oturu como ariete, el equipo israelí hizo caso a su jefe, pero aquello no duró lo suficiente, porque el antídoto propuesto no funciona contra el Real Madrid. Los de Scariolo no le tienen miedo a la intensidad, su plantilla es larga, con un rosario de jugadores fuertes y altos, muy dispuestos a dar tres o cuatro minutos seguidos a máxima potencia hasta que llegue otro que tome el relevo y siga igual. Esa profundidad del elenco es la gran diferencia con el Hapoel, que puede tener jugadores del nivel más alto, como Micic o Bryant, pero encuentra problemas de aliento ante la rotación infinita del Madrid. La prueba evidente de esa diversidad de opciones está en los bases. Más allá de Campazzo, que está entre los mejores de Europa, Scariolo puede ir cambiando sin perder el resuello. En el primer cuarto salió Maledon, porque el italiano entendió que necesitaba algo de calma y buena letra. Más tarde fue el turno de Feliz, cuando el partido pedía algo más de electricidad. La dirección es sobresaliente y el resto de las piezas funcionan. La duda inevitable está por dentro, porque el referente está en casa curándose la rodilla, pero para paliar ese dolor Scariolo encontró la mejor versión de Garuba. Aunque su techo siempre estará topado por la altura, y Oturu se aprovecha de eso, el pívot español es capaz de dar un recital de intensidad, movimiento y lectura para reducir el drama de su ausencia. A Garuba, los feligreses del palacio se lo agradecieron coreando su nombre. En este pabellón medio vacío, en este ambiente enrarecido, el Madrid ha minimizado las sorpresas y demostrado que es mejor que el Hapoel. Los israelíes necesitan una actuación histórica, y aunque desde luego no ha parecido que eso sea posible, la gracia del baloncesto es que todo puede cambiar de golpe en cada partido de playoff.

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jueves, 30 de abril de 2026

Un gol para hacer soñar al Rayo con una final

No hay horizonte con fin para el sueño del Rayo Vallecano, que atisba su primera final europea en la Conference después de imponerse al Estrasburgo en Vallecas (1-0) en una semifinal de coraje y voluntad. La próxima semana en Francia se jugará el desenlace con ventaja en Francia. Un par de horas antes al partido, la plantilla del Rayo sale a la acera de la calle Payaso Fofó. Quieren los jugadores, los técnicos, el staff del club saludar a la afición que se agolpa al otro lado de las vallas. Y más que saludar, quiere fundirse, establecer una comunión total con un barrio, unos vecinos que nunca han visto nada igual. Una semifinal de una competición europea. Premio gigante para el distrito más poblado de Madrid. No cabe un folio en los entresijos del viejo graderío de Vallecas, un océano de bufandas y camisetas con la franja roja característica que quieren disfrutar, participar en cada regate y estirar la pierna para bloquear los tiros del Estrasburgo. Es la sensación de deleite de una parroquia que ha dedicado toda su vida a balancearse en el alambre. El partido amanece sin la tensión y la devoción que se aprecia en las gradas. Son dos equipos con voluntad de hacer larga la eliminatoria, 180 minutos de extenso recorrido por encima de los impulsos enérgicos que se solicitan desde el estadio vallecano. El Estrasburgo es una sucursal del Chelsea al estilo del Girona con el Manchester City. Vínculos por todas partes y situación de equipo experimental o nodriza para abastecer al gigante de la Premier. Es un filial con sello de identidad que juega en otra liga. En el club francés juega un portero belga con posibles, Penders, uno al estilo Courtois, que creció en el Chelsea y con tres cesiones al Atlético. Para el rayo se aprecia pronto donde queda la dificultad. Son las bandas que ocupan Enciso y Godo. El primero es un extremo clásico, que encara y busca desbordar al rival por habilidad y regate. Y el segundo es un jugador más potente que juega a pierna cambiada y pretende el disparo a la primera de cambio. El Rayo defiende bien y queda sometido durante muchos minutos a la voluntad del cuadro francés, que interpreta bien el juego y busca la profundidad por sus costados. Pero es un partido sin ocasiones. El Estrasburgo no logra fabricar situaciones delante del Batalla, solo un tiro de Emegha a la media vuelta antes del descanso. Y tampoco el Rayo le da grandes alegrías su público. Sus acercamientos al área rival son tímidos, en jugadas donde prima el robo y la velocidad, y en disparos lejanos de Chavarría o Lejeune. Pero no hay elaboración, ni trazo fino o al menos una asociación de ideas que conecte con su delantero, Alemao, un atacante estilo tanque que necesita balones en profundidad o centros al área, pero que no construye situaciones de peligro por su cuenta. Hay mucha igualdad y pocas ocasiones y así se llega al descanso, con los dos más pendientes de no equivocarse que de ir a por el partido. La panorámica gira radical en la segunda mitad. El Rayo acomete la obra con otra actitud. Da un paso al frente, salta a todos los duelos, presiona con colmillo y hace más pequeño el campo para el Estrasburgo. No sucede nada en el primer acto y hay tres ocasiones en cinco minutos en el segundo. Le pierde el respeto a la eliminatoria el Rayo y en un córner Alemao remata con el alma, giro de cabeza, un barrio empujando el balón que vuela. El magnífico Penders no llega con sus brazos de pulpo. El gol trae el delirio y una cuota anímica extra para el Rayo, que se ve poderoso, empuja con ganas y roba balones. Eso se traduce en más saques de esquina, más trabajo para Penders y nuevas oportunidades de gol que el Rayo no aprovecha. En las piernas de Jorge de Frutos, su velocidad al encarar está el provenir de su equipo. El Estrasburgo reacciona sin demora, pero el Rayo está encendido. De Frutos causa estragos con su rapidez y sus recortes. Lejeune tiene el segundo gol en un córner que remata solo, sin una sola marca a su vera, pero su cabezazo es tibio e inocente al centro de la portería. Son muchos minutos de prolongación (ocho) y el Rayo no ceja, quiere el segundo, ambicioso y arriesgado ante las contras del Estrasburgo que no hacen efecto y dejan el 1-0 final.

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miércoles, 29 de abril de 2026

El Rey acude por sorpresa al Metropolitano para animar al Atlético

Felipe VI asistió al partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones disputado por el Atlético de Madrid y el Arsenal en el estadio Metropolitano de la capital de España. El Rey había sido invitado al encuentro por el club español y decidió acudir a título personal, sin que su presencia estuviese prevista en la agenda oficial de la Casa Real. El Monarca, que presenció el partido desde el palco acompañado por el presidente rojiblanco, Enrique Cerezo, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, recibió numerosas muestras de cariño y saludó a los aficionados que llenaron el campo. «Es un honor que el Rey esté aquí, estamos encantados», afirmó Cerezo en Movistar Plus, canal de televisión que emitió el choque, minutos antes del comienzo del mismo.

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