
Grano a grano, los investigadores van poniendo sobre la mesa un arenal de pruebas que acorralan a los detenidos por la brutal paliza que acabó con la vida de Samuel. Primero, el examen de las cámaras de seguridad sirvieron para delatar a los seis supuestos implicados. Luego, los análisis de ADN pusieron contra las cuerdas a dos de los arrestados. Y ahora, los primeros pasos en el rastreo de los teléfonos móviles de los detenidos sugieren su falta de arrepentimiento tras el salvaje crimen. Un mes después de la fatal madrugada del 3 de julio, en la que Samuel, un joven enfermero de 24 años, fue golpeado hasta la muerte en una zona de copas de La Coruña, la Policía se...
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