viernes, 8 de enero de 2021

Díaz se resiste a las voces que piden que se aparte como Iceta: «Ella se va a presentar»

Este año arranca todavía condicionado por la pandemia y sus estragos sociales y económicos. Todos los actores políticos asumen que este curso será todavía la cuestión central. Si bien es cierto que las elecciones catalanas del 14 de febrero, si finalmente se celebran, constituyen la primera gran pugna. Sus resultados condicionarán el resto de la legislatura y dejarán un año y medio por delante sin elecciones previstas. Un tiempo en el que los partidos se rearmarán internamente. Los socialistas tienen que celebrar este año su Congreso Federal cuatro años después de que Pedro Sánchez recuperase el poder a través de unas elecciones primarias entre la militancia. Ese Congreso constituyó la toma de control del partido, si bien quedaron flecos por resolver. El que será el 40 Congreso Federal del PSOE no constituirá ningún riesgo para Sánchez. A este cónclave le seguirán una serie de congresos regionales en los que no se esperan tampoco grandes cambios. La gran pugna pendiente será en Andalucía. Son precisamente los comicios andaluces a finales de 2022, salvo anticipo electoral, la fecha que aparece en rojo en el calendario como primera partida una vez se superen las catalanas. Y siempre que ningún otro presidente autonómico busque adelantar los comicios. Es la gran disputa orgánica del PSOE y también la más relevante ya que las andaluzas abrirán el nuevo ciclo electoral hasta 2024. Y todo apunta a un choque abierto todavía de resultado incierto. Susana Díaz está decidida a retener el control orgánico del partido y ser la candidata en las próximas elecciones andaluzas. El reciente caso de Miquel Iceta, renunciando a la candidatura del PSC en favor de Salvador Illa, ha sido fomentado por los contrarios a Díaz para utilizarlo como un precedente. «Ojalá cunda el ejemplo de anteponer lo mejor para el partido y no para uno mismo», se dice desde los sectores que fomentan la renuncia de Susana Díaz. En el equipo más cercano a la presidenta andaluza zanjan el debate sobre un eventual paso atrás: «Susana tiene claro que va a optar», dicen. En el entorno de la expresidenta de la Junta se descarta esa posibilidad. Porque no es equiparable la situación electoral del PSC con la del PSOE andaluz: «Hay que recordar que aquí las elecciones se ganaron con más de siete puntos de ventaja sobre el PP», recuerdan. Y además porque no se atisba ningún Salvador Illa en el PSOE andaluz. ¿María Jesús Montero? El nombre de la portavoz del Gobierno como recambio en Andalucía fue el más extendido cuando Sánchez la llevó a su primer Gobierno en 2018. Pero con el tiempo ha dejado de considerarse una opción segura. «Parece que está encantada como ministra», dicen en Andalucía. Aunque nadie se atreve a descartar nada. Muchos rostros frente a Díaz ¿Quién será entonces? «Abiertamente parece que no hay ninguno», advierten en el susanismo, donde sí conceden que «habrá quien vote a quién sea que se enfrente a Susana». Y lo describen de forma gráfica: «Aunque fuera una cabra, ¿pero y si en vez de una cabra fuera un rebaño?». Enfrente de Díaz existe un nivel de contestación importante. Pero que, al menos a día de hoy, no termina de estar estructurada con un referente claro. El movimiento más relevante es el que rodea al diputado en el Congreso por Jaén Felipe Sicilia, que con el claro beneplácito de Ferraz lleva meses trabajando en la idea de una alternativa. Él mismo ha concedido entrevistas en medios regionales como rostro de esa «alternativa» que él aseguró que cristalizaría. Pero también ha evitado dar por sentado que él fuese a liderarla. La apuesta no parece clara, y diferentes fuentes consultadas en el socialismo andaluz, de una y otra sensibilidad, plantean que desde Madrid se ha dado vía libre para preparar todos los escenarios pero que todavía no está decidido cuándo, cómo y quién pondrá el rostro de la alternativa. Porque no solo circulan los nombres de Montero y Sicilia. Sino muchos otros como el del alcalde de Sevilla, Juan Espadas; la diputada Ángeles Ferriz o Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, sanchista de primera hornada. Y de fondo, movimientos de figuras importantes como Quico Toscano, alcalde de Dos Hermanas. Muchos focos miran también a Francisco Reyes, líder del PSOE en Jaén. Y el trasfondo de una posible bicefalia frente a Díaz con un candidato para liderar el partido y otra figura como candidato a la Junta. Algo que no termina de convencer a muchos pero que tendría la virtud de dar espacio a todos. «Aquí todo el mundo se ve de todo», señala un crítico con Díaz que alerta de que existe «cierta ansiedad». El nivel de implicación de Ferraz y de Sánchez personalmente puede ser clave para desnivelar la balanza. Y sobre esto último hay más dudas, hasta el punto que hay quienes ven «un pacto» entre Díaz y Sánchez. Ella se presentará a la reelección y él «dejará hacer» a su gente pero sin ungir a ningún candidato. Incluso en Andalucía se malician con la posibilidad de que si las encuestas siguen sin ser favorables se prefiera que sea Díaz quien asuma el coste de la derrota. Por el momento lo que es seguro es que la dirección federal fomenta que exista disputa, que Sicilia es una persona muy próxima a Adriana Lastra. Pero también desde Madrid se miden los tiempos. Formalmente desde Ferraz se evitan hacer muchas consideraciones hasta que no se establezca un calendario para los congresos regionales, que se celebrarían a partir de septiembre. Desde Madrid el grado de animadversión a Díaz es diferenciado. Es generalizada entre los más férreos sanchistas la idea de que «el tiempo político de Susana ya pasó», pero también algunos ponen en valor que ha optado por un perfil bajo sin críticas a la acción del Gobierno. En el entorno de la actual secretaria general ponen en valor que su actividad institucional y su trayectoria le reportan un grado de conocimiento alto. Y se incide en que Felipe Sicilia no tiene un nivel de conocimiento profundo por parte de las bases del partido. «En las primarias hay que tocar mucha piel. A Susana la conoce todo el mundo». En el PSOE andaluz se reconoce que la pérdida de la Junta dejó a Díaz tocada y que al frío de la oposición mucha gente se alejó. Preocupa que las encuestas no reflejen un trabajo de oposición con el que, tras meses fuera de juego, «hemos recuperado el tono». En el equipo de Díaz advierten de que buscarán la unidad y que tienen el apoyo de la mayoría de la federación: «Si otros quieren distorsionarla o romperla es su decisión. Nuestras sensaciones son bastante buenas».

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