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La consigna pública sigue siendo clara: mantener todas las opciones abiertas de cara a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado del próximo curso. Resistir las presiones de todos los socios potenciales, que reclaman exclusividad, y también las que llegan desde Unidas Podemos para precipitar los acontecimientos en favor del bloque de la investidura. Pero el presidente del Gobierno tiene claro el relato que quiere ofrecer a la sociedad: ha intentado pactar con todos y finalmente lo ha hecho con quienes han querido. Aunque Pablo Iglesias presiona para ceñir la negociación al bloque de la investidura, en La Moncloa la instrucción es clara: no van a ser ellos quienes cierren ninguna puerta. Y eso explica incluso que en los últimos días la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, haya insistido en solicitar la abstención del PP. Una opción que el Gobierno no contempla realmente pero que refuerza su relato. «Llegado el momento ya veremos quienes quieren hablar y negociar de verdad», expresan desde el círculo de confianza del presidente del Gobierno. Una posición que asume que los otros actores pueden moverse. Otras fuentes gubernamentales certifican esa estrategia: «Más que el hecho de que tengamos que elegir serán los grupos los que digan que no se sientan», expresan. Una estrategia que pretende trasladar «el coste de elegir» a los potenciales socios y no al Gobierno. Iglesias intenta frenar a Cs Por ahora desde el Gobierno se insiste en que «todo va muy bien» y que el objetivo es plasmar unos Presupuestos «en los que se pueda sentir bien todo el mundo». En ese sentido se apunta a que eventuales subidas de impuestos serán muy ajustadas para que Cs no pueda descartar todavía su implicación. Además en el espectro socialista están convencidos de que no es momento de esa política fiscal. En cuanto a los tiempos, en el Gobierno asumen ya cierto retraso respecto a sus planes iniciales. Por el momento se apunta a que «lo lógico» sería presentar el techo de gasto, que debería presentarse en el Consejo de Ministros del 29 de septiembre o del 6 de octubre. Sería solo entonces cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentarían conjuntamente el acuerdo en forma de borrador de los Presupuestos. De cumplirse esta previsión este anuncio llegaría con retraso respecto a lo inicialmente previsto. Frente al diagnóstico del ala socialista del Gobierno, en Unidas Podemos creen que ese borrador servirá para establecer un dique de contención claro que hará muy difícil que Cs quiera negociar. Por el momento los movimientos del vicepresidente sí lograron el objetivo de escorar el rumbo de los acontecimientos. Ya que durante el verano tomó forma la idea de que las cuentas públicas saldrían adelante gracias a un acuerdo con PNV y Ciudadanos. Importantes miembros del Gobierno lo trasladaban así en privado, sin ocultar su preferencia por esa vía en unos momentos en los que se entendía que la opción de pacto con Inés Arrimadas facilitaría un acuerdo más rápido. Pero todos los gestos del Gobierno durante este mes de septiembre han ido en la dirección de recomponer el bloque de la investidura. Como avanzar la reforma del delito de sedición en el Código Penal y anunciar el inicio del trámite de indultos. Cs de momento aguanta el pulso y desde sectores independentistas desconfían de esos «anzuelos».
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