
El Impuesto de Sucesiones volvió a ser en 2020 una fuente segura de recaudación para el Gobierno aragonés: más de 100 millones de euros en 12 meses. Ajeno a la crisis económica, la recaudación de este impuesto depende, esencialmente, de que se produzcan defunciones. Y, por desgracia, en 2020 aumentaron los decesos aumentaron con fuerza por la pandemia. Su nombre completo es Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Es decir, tanto herencias como donaciones entre personas vivas. Pero el grueso de la recaudación corresponde a las herencias, a las denominadas transmisiones «mortis causa». En 2020, en plena pandemia del Covid que disparó las defunciones y hundió la economía, el Gobierno aragonés obtuvo con el Impuesto de sucesiones un total de 102,7 millones de euros. Es a lo que ascienden los derechos reconocidos de cobro que ha tramitado el Ejecutivo autonómico durante el último año sobre aquellos legados sobre los que sigue recayendo este impuesto. Con el paso de los años se fueron extendiendo las bonificaciones y exenciones. La última reforma llegó en 2018, fruto de un pacto entre el PSOE y Cs previo a las elecciones autonómicas que dieron lugar al actual cuatripartito que gobierna en Aragón, formado por el PSOE de Javier Lambán, el PAR de Arturo Aliaga, Podemos y la Chunta. Pero, pese a esa sucesiva ampliación de las exenciones que se produjo con el paso de los años, el Impuesto de Sucesiones no ha desaparecido en la práctica. Aragón figura entre las autonómicas que se resisten a eliminarlo. Hay que tener en cuenta que es un impuesto que está en manos exclusivas de cada autonomía. Y, dado que sigue existiendo, año tras año sigue mordiendo parte de las herencias que se producen en Aragón. En 2020, la recaudación por impuestos cayó arrastrada por el hundimiento de la economía. Pero la recaudación del Impuesto de Sucesiones no sintió merma alguna. En 2019, el año previo de la pandemia, el Gobierno aragonés obtuvo con el Impuesto de Sucesiones 103,1 millones de euros. En 202, prácticamente lo mismo, unos derechos reconocidos netos de 102,7 millones. La plataforma Stop Sucesiones, sin embargo, ha vuelto a alzar su voz contra este impuesto. Lo considera injusto y reclama su supresión total. Pero, conscientes de que la mayoría política de Aragón no está por suprimirlo, al menos reclama una medida inmediata: que se exima del Impuesto de Sucesiones a todas las herencias que dejen quienes hayan muerto por el Covid. «Consideramos que es justo ayudar a todas las familias de las víctimas, eximiéndolas del pago del cruel e injusto tributo de sucesiones, que ya ha sido eliminado o rebajado notablemente en la práctica totalidad de países desarrollados y que en España se continúa aplicando con una crueldad inaudita», afirma la Federación Nacional Contra el Impuesto de Sucesiones (Fencis), de la que forma parte la plataforma Aragón Sucesiones y Plusvalía, que preside Francisco Langa.
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