jueves, 24 de septiembre de 2020

El PNV exprime en privado a Sánchez y deja las fotos a Bildu

Mientras Bildu explora por primera vez las dependencias palaciegas del Gobierno de España, ofreciéndose como nuevo socio presupuestario, el PNV afila su viejo colmillo negociador y exprime en privado a Pedro Sánchez. El equipo de Iñigo Urkullu confía en poder arrancar al Ministerio de Hacienda un mayor margen de endeudamiento para los ayuntamientos y diputaciones vascas en la reunión de la Comisión Mixta del Concierto prevista para el miércoles 30. Una negociación que los nacionalistas vascos, como siempre, manejan con total discreción y que usarán esta vez para dar una lección a Bildu de cómo se reparte el juego en la capital. El partido de Andoni Ortuzar ha extremado su celo negociador con el Ejecutivo central ahora que le ha salido un competidor en Madrid. Los peneuvistas quieren contrarrestar este inédito protagonismo de Bildu vendiendo resultados concretos a su electorado vasco y no solo fotos o «pactos nocturnos», comentan en alusión al acuerdo sobre la derogación de la reforma laboral en mayo, que tanto molestó en Sabin Etxea. Un documento (luego roto por el PSOE) por el que se desbloqueaba el superávit municipal. Pues bien, a esa misma carta lleva jugando la partida el PNV desde entonces. Mientras los partidos preparan sus exigencias, los de Ortuzar, una vez más, han puesto sus «pre»condiciones a la negociación. La primera cosecha llegó ya en verano, más concretamente en la víspera de la conferencia de presidentes en La Rioja, el 31 de julio. Una reunión a la que Urkullu aceptó acudir solo cuando alcanzó un pacto fiscal con Sánchez. Hacienda autorizó al Gobierno de Vitoria llegar este año a un déficit del 2,6 por ciento y una deuda pública del 15,9 por ciento; un «agravio» más según criticaron otras comunidades autónomas. Ahora, ese acuerdo deberá sustanciarse en la Comisión Mixta del Concierto, el próximo miércoles en Madrid. Y el PNV pretende extenderlo a las diputaciones y ayuntamientos vascos. En el Ejecutivo de Urkullu afirman tener encauzada esa negociación, que les permitiría a sus instituciones gastar más para hacer frente a la crisis desatada por la pandemia. En este momento, las diputaciones vascas se rigen, como todas, por la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Financiera y están obligadas a cumplir con el techo de gasto que fija el Gobierno central. Sin embargo, los nacionalistas defienden la autonomía de su propio marco financiero y buscan desatarse del corsé financiero de Cristóbal Montoro. Una reivindicación que comparten los ayuntamientos de toda España frente al decreto de Hacienda sobre el superávit municipal, por el que María Jesús Montero pretendía disponer de los remanentes de las entidades locales. De ahí que el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto (PNV) se sumara a la rebelión contra el Gobierno, matizando que se entrometía en la «especificidad» del régimen foral. Pero los nacionalistas vascos planean salirse de ese frente común si logran el próximo miércoles arrancar del Gobierno el compromiso para mejorar su capacidad de endeudamiento. «El plato de alubias» Su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, dio ayer la bienvenida a Bildu a la gran arena política de Madrid y le volvió a reprochar que durante años «denostara» al PNV: «Nos acusaban de vendernos por un plato de lentejas. No sé si el suyo va a ser de alubias o de qué va a ser», afirmó recomendando a la coalición de Arnaldo Otegui que se ponga a la cola. «Estas cosas no se resuelven en un mes. Hacer política es (un ejercicio) de largo recorrido». Lo cierto es que en los últimos días, el PNV ha tratado de restar trascendencia a las reuniones de los vicepresidentes Pablo Iglesias y Carmen Calvo con la portavoz de Bildu. Enfatizaron primero que el líder de Podemos no es quién llevará la negociación de los Presupuestos, ya que estos los diseña la ministra de Hacienda y copilota Calvo. «No sé qué competencias tiene Iglesias para hablar sobre eso, quizás será por cercanía, pero no creo que hablen sobre Presupuestos», dijo el PNV. El jueves, Calvo recibió a Mertxe Aizpurua y Esteban, consecutivamente, en el Congreso. Pero mientras Bildu vendía que ya estaban metidos en harina presupuestaria, Esteban lo rebajó a una mera revisión del calendario legislativo. Un primer turno de calentamiento.

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