
Ni el PNV ni el PSE esconden sus cartas en esta atípica campaña electoral hacia las autonómicas vascas del domingo. Su intención reconocida es reeditar el actual pacto de Gobierno de coalición, que ya protagonizaron entre 1987 y 1998 y que se solo se rompió cuando el PNV firmó su frente excluyente con ETA-Batasuna en Estella. Hoy los socialistas vascos se encuentran muy cómodos en su papel de actor secundario del nacionalismo, con el que gobiernan todas las grandes instituciones del País Vasco (capitales y diputaciones forales) y también en La Moncloa. El PNV de Iñigo Urkullu es, de hecho, la tabla de salvación del socialismo vasco, que hace cuatro años fue condenado por las urnas a la irrelevancia con...
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