
«Confusión, lío, desbarajuste...». Las diócesis de Castilla y León no tenían ayer una respuesta clara después de escudriñar el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) para saber en qué se vería afectado el culto y los actos religiosos con las nuevas restricciones decretadas por la Junta que prohíben toda actividad no esencial desde las 20.00 horas. Parten, sin embargo, de una premisa como es que la libertad de culto es un derecho fundamental reconocido por la Constitución y, por lo tanto, no se puede prohibir que los templos permanezcan abiertos hasta las diez de la noche, hora en la que comienza el toque de queda. Así lo apuntaron desde el Arzobispado de Valladolid, un planteamiento que recogen en otras...
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