domingo, 8 de noviembre de 2020

La Reina Isabel II y el Príncipe Guillermo, protagonistas en un Día del Armisticio atípico

En el tercer día de la cuarentena de cuatro semanas, el cierre de negocios y el uso obligatorio de la mascarilla enel Reino Unido, la Familia Real británica celebró su primera reunión desde marzo, para rendirle honor a los caídos de guerra. Desde que se anunciaron los primeros casos de coronavirus, los Windsor se vieron obligados a suspender y aplazar todos sus encuentros públicos hasta que la situación tuviera cierta estabilidad para la seguridad de todos. No obstante, a pesar de las medidas de restricción y los distanciamientos, la Reina Isabel II ha regresado esta semana a Westminster con su familia, a excepción de los Duques de Sussex, para asistir a un inusual Día del Armisticio. La Reina Isabel II con su asistente a dos metros de distanciaTal y como establece la tradición, el Día del Armisticio es una fecha para recordar con amapolas a los caídos en diversas contiendas, en especial la Primera Guerra Mundial. Dicho adorno, como era de esperar, ha estado presente en la indumentaria de la monarca, de 94 años, y de sus acompañantes: una flor en representación de los veteranos de guerra. Pero este año, a diferencia de otros, no hubo el tradicional desfile militar, ni el concierto en el Royal Albert Hall. El acto en el Cenotafio se ha llevado a puerta cerrada para evitar las aglomeraciones. La Reina Isabel II, quien se presentó por primera vez en público con mascarilla unos días antes, estuvo en el balcón de Buckingham Palace solo con la compañía de su asistente, Susan Rhodes, cuando otros años se encontraba acogida por Camila de Cornualles y Catalina de Cambridge . En esta ocasión, debido a las restricciones, las Duquesas se han visto obligadas a estar en otros balcones para mantener la distancia de seguridad. Aún así, todos han podido entonar «God save the Queen» y rendir homenaje a los caídos. Después de que la Reina diera inicio al acto, Carlos de Inglaterra al lado de su hijo mayor, Guillermo de Cambridge , y de su hermano pequeño, Eduardo de Wessex, colocó una corona de flores a los pies del monumento. Días antes, fue especialmente significativo cuando la Reina, con un ramo idéntico al día de su boda con Felipe de Edimburgo en 1947, acudió a la Abadía de Westminster para depositarlo sobre la tumba del Guerrero Desconocido. La ausencia de Harry Como era de esperar, además de las restricciones que limitarían la celebración, también se ha notado la ausencia de los Sussex. Cabe destacar que precisamente hace un año este mismo acto fue el último en el que estuvieron presentes antes de retirarse de sus deberes reales con la Familia Real británica. La conmemoración del Día de Armisticio en cierta forma toca especialmente a Harry, quien siempre se ha identificado con la ceremonia al haber pasado más de diez años sirviendo al Ejército y tener especiales vínculos con los veteranos de la guerra. A pesar del silencio de estos últimos días, el Duque lamentó su ausencia hace unas semanas en Declassified, un podcast militar, donde expresó que, sin importar la distancia, «siempre recordaremos juntos»: «El acto de recordar, del recuerdo, es un profundo acto de honor. Es cómo preservamos el legado de generaciones enteras y mostramos gratitud por los sacrificios que hicieron para que podamos vivir como lo hacemos hoy», concluyó. La Reina Isabel II en la Abadía de Westminster - EP Primera aparición pública con mascarilla Antes de que Reino Unido sometiera a los británicos a la cuarentena el 23 de marzo, la Reina Isabel II y su marido, Felipe de Edimburgo, fueron trasladados al Palacio de Windsor (40 kilómetros del oeste de Londres) para aislarse durante la primera oleada del Covid-19. Al estar consideradas personas de alto riesgo, la Reina ha dejado a un lado su vida pública hasta esta semana, cuando se ha presentado por primera vez con mascarilla. «Fue maravilloso ver a Su Majestad de tan buen humor y buena salud», comentó el doctor David Hoyle de Westminster. Según la agencia de noticias PA Media, la mascarilla negra que no ha pasado desapercibida ante su público ha sido diseñada por su modista Angela Kelly . Una simple tela negra con su respectivo filtro por debajo, acompañado por un delicado tejido blanco a juego de su abrigo, guantes y sombrero negro que fácilmente le han otorgado protagonismo al broche de diamantes de Jardine Star junto a sus amapolas.

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