Estados Unidos se cita este martes 3 de noviembre en sus 59ª elecciones presidenciales en plena segunda ola de la pandemia del coronavirus, con la incertidumbre de cómo influirá el masivo voto anticipado y condicionada por la gran crisis de valores, formas y detalles derivados de un tenso estado emocional propio de la legislatura atípica de Donald Trump, quien busca a toda costa la reelección. Frente a él, un Joe Biden muy moderado, estimulado por la hiperactividad del actual presidente y con la presión añadida de sufrir una nueva derrota en el seno demócrata, después de una campaña con una ventaja clara aunque decreciente, que pueda esfumarse como ya le ocurriera en 2016 a Hillary Clinton.
Por A. LARRAÑETA
Mascarillas puestas o quitadas para remarcar el carácter de los candidatos, el positivo de Trump en la recta final, o sacar a EE UU de la mayor crisis desde la Gran Depresión como promesa electoral. La Covid-19 no solo ha infectado a más de ocho millones de estadounidenses y causado 220.000 muertes en el país, también ha contagiado masivamente la campaña presidencial de 2020.
Las caravanas electorales de Donald Trump y Joe Biden se han visto obligadas a reformular sus estrategias, en el fondo y la forma, por la pandemia. Lo han hecho por caminos divergentes, aunque han coincidido en dirigir más artillería que nunca a las redes sociales.
El asesor político Antoni Gutiérrez explica a 20minutos que la Covid-19 "ha roto la mística" de las campañas electorales en su concepción clásica "en las que el contacto con el votante es siempre un elemento central y los esfuerzos de los partidos van encaminados a la movilización de masas, el puerta a puerta, los abrazos, la efusividad".
La pandemia ha trastocado la agenda de temas relevantes. Donald Trump fiaba su reelección como 45 presidente de la nación a la economía, tras aprobar la mayor rebaja fiscal y del impuesto de sociedades de la historia, pero no contaba con el arrasador efecto del virus Sars Cov 2.
Si hay una palabra que pueda definir a Donald J. Trump, esa es "exceso". El presidente de EEUU, que tras llegar hace cuatro años al cargo por sorpresa se enfrenta este martes al veredicto de las urnas, es un hombre que ha hecho de la polarización su modo de vida y también el sello de identidad de su administración a base de escandalizar, insultar y señalar a sus adversarios. Trump ha llevado al país a una enorme división entre sus partidarios y sus detractores, y sus efectos tras solo cuatro años son claros: menos del 25% de los estadounidenses dicen tener algunos o muchos amigos que apoyan a un candidato diferente al suyo.
Por DANIEL RÍOS | Lee el perfil completo de Donald Trump
Joe Biden es, sobre todo, la esperanza de todos los anti Trump que ven en el próximo 3 de noviembre una oportunidad para que el magnate vuelva a ser magnate y deje de ser el presidente de Estados Unidos. Los demócratas lo fían todo a un candidato moderado, garante en cierto modo de la herencia de Barack Obama y con mucha experiencia. Es un candidato moderado, pero no demasiado carismático. Biden llegó a la cima de las primarias ante un Bernie Sanders que era, por su parte, la alternativa más "de izquierdas". Ahora hay cierta unidad en torno al exvicepresidente, sobre todo porque ha apostado por Kamala Harris para la vicepresidencia. Busca compensar sus defectos.
Por EMILIO ORDIZ | Lee el perfil completo de Joe Biden
Por LORENA GAMARRA
Donald Trump y Joe Biden culminan una intensa recta final para ganarse los estados bisagra que van a decantar la balanza entre los dos candidatos a las elecciones de Estados Unidos. Según las estimaciones de Real Clear Politics, el demócrata mantiene una ventaja de 6,7 puntos sobre el republicano con un 51,0% de los votos frente al 44,3 de Trump, pero en estados como Florida, que reparte 29 delegados, el voto sigue muy reñido.
De acuerdo con la media de sondeos a nivel nacional, el exvicepresidente tiene una ventaja de 6,3 puntos sobre Trump, un dato a la baja que en los estados más disputados cae a 3,2 puntos. Este dato supone una ventaja similar a la que tenía Clinton en la recta final en 2016, que era de 3,3 puntos.
Además de Florida, también Michigan, Pensilvania, Ohio, Iowa, Wisconsin, Carolina del Norte y Arizona tendrán un enorme peso en el resultado final. Tres de ellos: Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, decantaron en 2016 el triunfo de Donald Trump sobre Hillary Clinton, mientras que Carolina del Norte, que tradicionalmente vota al partido republicano, dio su confianza a Barack Obama en 2008.
POR EMILIO ORDIZ | Leer artículo completo
Por CARLOS DE BARRÓN
Una de las claves que determinará quién saldrá vencedor de estos comicios será el nivel de participación. En 2016 acudió a votar el 56% de la población que estaba censada, una cifra media para unas elecciones presidenciales en Estados Unidos. Para el 3 de noviembre, una subida del número de votantes solo seria determinante si se produce en los estados indecisos, como son Arizona, Colorado, Florida, Georgia o Michigan, y sobre el papel beneficia al candidato demócrata.
La gran mayoría de los 62 millones de ciudadanos que votaron a Donald Trump en las elecciones de 2016, no tienen pensado cambiar su voto de cara a estos comicios. El presidente republicano no ha defraudado a sus votantes más fieles y espera volver a recibir su apoyo, con algunos matices: "Se podría añadir una parte de los votantes que habitualmente se abstienen, electores que desconfían de la política. Aquí se encuentran agrupaciones religiosas que pueden tratar de movilizar el voto en favor de Trump", apunta Gutiérrez.
Los patrones para analizar el tipo de votante se repiten en este caso. El ciudadano estadounidense que votará al candidato republicano es, a rasgos generales, un hombre, mayoritariamente blanco, que proviene de las zonas industriales del cinturón de óxido y sin título universitario. SEGUIR LEYENDO
Biden, a sus 77 años, es consciente de que una parte de sus votantes lo serán más por demérito del actual presidente que por sus propuestas alternativas, pero aún así debe convencer a su electorado. La elección de Kamala Harris como su vicepresidenta va a ayudar a movilizar el voto de la comunidad negra, el feminista y el de las mujeres, que puede ser decisivo en estos comicios.
Así, el perfil del votante demócrata es el de una persona generalmente con estudios y que pertenece a "una de las tres grandes coaliciones: la de la diversidad, la urbana y la progresista. Es decir, si perteneces a una minoría, vives en ciudades y tienes una cultura progresista, esta es tu coalición", detalla el asesor. De esta manera, las personas del colectivo LGTBI, la población latina y negra y las mujeres votarán en una amplia mayoría por la candidatura de Joe Biden. SEGUIR LEYENDO.
Por AMAYA LARRAÑETA
Rebajas fiscales, un Supremo republicano, poco muro, mucho conflicto racial y un Gobierno caótico. Así han sido las líneas de acción de 4 años de Trump en la Casa Blanca.
Ningún presidente de EE UU pasa desapercibido por la Casa Blanca, pero el número 45, el polémico Donald Trump, menos. Para la especialista en política de EE UU del Real Instituto Elcano, Carolina García Encias, el calificativo que mejor sirve para describir la presidencia de Trump es "caótica". A su juicio, Donald Trump "ha sido el presidente menos político, ha cuestionado casi todos los preceptos sobre la presidencia y con ello lo que ha conseguido es dañar instituciones, herir al sistema a base de cuestionarlo y de saltarse las normas".
García Encinas recuerda que el legado de los presidentes suele apreciarse mejor con la perspectiva del tiempo, dependiendo entre otras cosas de sus sucesores. Pero tras cuatro años al frente de la primera potencia mundial y en vísperas de presentarse a una difícil reelección el 3 de noviembre, ya es posible marcar la línea de los aciertos y los fallos de Trump.
Por LORENA GAMARRA
Elefantes contra burros. Republicanos contra demócratas. La última semana que resta para las elecciones presidenciales de Estados Unidos ha sido de infarto con un sprint final que decante las apretadas predicciones. Las encuestas vaticinan una victoria de Biden, pero también lo hicieron en 2016 con Clinton, y algunos de los estados clave están muy reñidos. Los jóvenes consultados por este diario en las últimas semanas tienen puestas sus esperanzas en el candidato demócrata, pero los expertos, en cambio, no se ponen de acuerdo en quién ganará y sus argumentos dejan claro por qué.
"A priori creo que va a ganar Biden, creo que tiene más posibilidades", dice Juan Tovar, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Burgos y en la Autónoma de Madrid. "Con toda prudencia, creo que va a ganar Trump", afirma Óscar Elía, director del grado de Filosofía, Política y Economía de la Universidad Francisco de Vitoria. Ambos coinciden, en cambio, en ser prudentes porque todo puede pasar.
"El voto popular se lo va a llevar Biden, la cuestión está en los estados clave, donde los márgenes son tan pequeños", explica Tovar, que considera la gestión de la pandemia un factor muy importante en estas elecciones porque un grupo de población muy afectado como son los mayores de 65 años son también una parte muy importante del electorado que le hizo ganar a Trump en 2016. "Perder ese sector de la población podría ser determinante", apunta.
POR MIGUEL MAIQUEZ.
En las elecciones de 2016 Donald Trump recibió unos 3,2 millones de votos menos que su rival demócrata, Hillary Clinton, a pesar de lo cual el candidato republicano obtuvo la victoria, al acaparar más votos en el Colegio Electoral. Cuatro años después, la historia podría repetirse.
Miles de simulacros por ordenador realizados en la Universidad de Columbia indican que, si el llamado voto popular (el número total de sufragios que recibe cada candidato) acaba siendo muy igualado, el peculiar sistema de Colegio Electoral por el que se rigen los comicios presidenciales en EE UU volverá a inclinarse la semana que viene a favor del actual inquilino de la Casa Blanca, aunque algo menos que en 2016, según señala un estudio publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), y recogido por Efe.
Los responsables del informe, Robert Erikson, un profesor de ciencias políticas, y Karl Sigman, profesor de ingeniería industrial, examinaron la forma en que los resultados del Colegio Electoral están condicionados por el modo en que los Estados votaron en elecciones previas. Tras analizar los desenlaces electorales desde el año 1980, y después de efectuar miles de simulacros, concluyeron que Trump tendrá ventaja en el Colegio Electoral frente a su rival demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, en el caso de que el resultado sea, como se prevé, ajustado.
Los autores sostienen que, de acuerdo con los datos de su análisis, el punto de inflexión entre una probable victoria demócrata o republicana... SEGUIR LEYENDO.
Por EMILIO ORDIZ | Gráfico: CARLOS G. KINDELÁN
Cada sistema electoral es un mundo, y en el caso de Estados Unidos cada vez que llegan las elecciones es como vivir en Marte. Difícil de entender y muy volátil en algunos aspectos, su sistema es quizás el más especial del mundo. Tiene elementos que al final son clave en el resultado final. Es el caso de los llamados estados bisagra: son aquellos en los que ninguno de los dos partidos (demócratas y republicanos) se apuntan una victoria clara, por lo que al fin y al cabo son los que acaban decantando la balanza. En los comicios del 3-N, son más importantes que nunca.
Arizona, Colorado, Florida, Georgia, Iowa, Míchigan, Nevada, Nuevo Hampshire, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Wisconsin son las que han marcado las elecciones. El mapa es cambiante, Donald Trump y Joe Biden se la juegan ahí, como ya pasó en 2016 entre el propio Trump y Hilary Clinton. La investigadora del Real Instituto Elcano, Carlota García Encina, explica a 20minutos que "hay algunos estados que están a salvo y otros durante la carrera está más reñida". La experta añade, en este sentido, que desde 1992 hasta 2016 el mapa electoral era "más o menos estable".
"Cada vez que empieza un ciclo electoral se suele mirar la historia", continúa García Encina, antes de explicar que Trump "dio un vuelco" con su victoria ante Hilary Clinton, pues ganó "en seis estados que en el 2012 habían votado a Obama". Ahora el escenario es otro. "Este año, más o menos, hay ocho estados bisagra: pero los fundamentales serán Arizona, Florida, Georgia, Michigan, Minnesota, Pensilvania y Wisconsin", comentan desde Elcano."
Por EMILIO ORDIZ
"Hay demasiado optimismo con una posible victoria de Joe Biden, y es mejor apostar por la cautela", confirman fuentes comunitarias a 20minutos. Lo cierto es que si bien Donald Trump supone un 'problema' para la UE, no queda del todo claro que la solución pase por un triunfo demócrata. Todo ello a pesar de la insistencia de Biden por calmar las aguas con Bruselas.
"No volverán los viejos tiempos, si es que alguna vez existieron: también Joe Biden y los Demócratas tendrán claras expectativas". Esa postura que tiene el Gobierno alemán es extensible a toda la UE. Uno de los motivos fundamentales para estas reticencias reside en el papel del Reino Unido. Trump mira cada vez más hacia el Gobierno de Johnson, pero Biden también lo hará en caso de llegar -o volver- a la Casa Blanca. De hecho, en 2016, cuando todavía era vicepresidente de la administración Obama, aseguró que EE UU mantendría una "relación especial" con los británicos.
Lo cierto es que se sigue hablando de un 'efecto Obama' que nunca terminó de llegar a Europa. Las relaciones UE-EE UU bajo su administración no sufrieron grandes cambios. Antes de su llegada al poder, Obama había dejado la puerta abierta a tener una buena relación con Bruselas, y aunque fueron menos tensas que en otros momentos, las conclusiones no fueron todo lo buenas que las voces más optimistas habían aventurado. Tampoco Biden parece que vaya a alcanzar ese logro de "suavizar" las tensiones (o no del todo).
Por EMILIO ORDIZ | Gráfico: HENAR DE PEDRO
Joe Biden juega con cierta ventaja en los sondeos sobre Donald Trump. De hecho, si los españoles tuvieran voto en esos comicios, la mitad (50%) votaría por el propio Biden. Así lo refleja la encuesta del consorcio WIN -del que forma parte DYM para España- para 20minutos. Solo el 12% optaría por dar su voto al actual presidente, y otro 38% no votaría a ninguno de los dos o directamente no votaría. De entre todos los países analizados en la encuesta, el apoyo a Biden de los españoles es superado por Canadá (68%), Alemania (66%), Francia (57%) y el Reino Unido (56%). Trump, en cambio, encuentra el respaldo del 21% de los japoneses.
Si se hiciera una media de todos los países consultados por DYM, Joe Biden lograría el 47% de los votos, mientras que Donald Trump se quedaría solo en el 12%. Y es que el candidato demócrata genera mejores opiniones entre la ciudadanía: el 34% ve positivamente a Biden y un 22% considera a Trump un buen candidato. Por países, la mejor opinión sobre Biden se da en Canadá, Francia y Alemania. Precisamente los galos y los alemanes son los que peor opinión tienen sobre Trump. En el caso de España, un 27% tiene buena opinión de Biden, frente al 19% que lo ve negativamente (al 54% restante le resulta indiferente).
Las diferencias en el caso de Trump son más acentuadas: solo el 15% tiene buena opinión sobre él, mientras que al 75% no le genera simpatía.
En el mundo, Estados Unidos como país genera división de opiniones. Así lo muestra la encuesta: el 49% de los ciudadanos tiene buena imagen del país, frente al 34% que tiene una mala valoración. Esto muestra discrepancias en función del país... SEGUIR LEYENDO
En esta galería hacemos un repaso a alguno de los carteles electorales de las elecciones en EE UU. Ocho décadas de historia presidencial desde Roosevelt a Trump.
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