Sin embargo, no todas las voces del centro-derecha navarro son favorables a la derogación de la Transitoria Cuarta. Jaime Ignacio del Burgo fue uno de los artífices de dicha Disposición como senador en aquellos años 1977-1978. Y mantiene su vigencia como garantía de que serán los ciudadanos y no solo los políticos quienes decidan el futuro de Navarra. ¿Qué sentido tiene en 2019 la Transitoria Cuarta? Es una garantía democrática para que Navarra no pueda ser incorporada a Euskadi por ningún procedimiento que no sea el de la voluntad de su pueblo que tiene que respetarse mediante un referéndum previo y después, en su caso, mediante un segundo referéndum para verificar si efectivamente la incorporación que se le propone es satisfactoria desde el punto de vista de la voluntad de los navarros. No es una imposición ni es una avocación a Euskadi. Hay que tener en cuenta que, dentro de Navarra, no es que haya una columna del nacionalismo vasco que se haya infiltrado en Navarra, es que hay ciudadanos navarros que quieren ser Euskadi. Entonces, mientras eso ocurra, es evidente que algún procedimiento democrático tiene que existir y el único que hay en estos momentos es que el pueblo de Navarra tenga la posibilidad de decidir libremente en una consulta expresamente convocado y en unos términos de libertad absoluta. Sin embargo, hay quien defiende que la existencia de la Transitoria Cuarta deja la puerta abierta a la incorporación a Euskadi. La propia señora Barkos ha declarado por activa y por pasiva que no pretende activar la Transitoria Cuarta porque sabe que pierde el referéndum. El nacionalismo vasco está buscando la fórmula de eludir la aplicación de la Transitoria Cuarta. Y por eso plantean que ya somos Euskal Herria. Como primer paso, habría que establecer órganos comunes que consistirían en una especie de confederación vasco-navarra que tiene el mismo efecto. Y para eso necesitan algo que no han conseguido en la legislatura anterior, que sería convertir a Navarra en una comunidad bilingüe en su totalidad. Lo que quieren es que Navarra sea bilingüe para decir que todos los territorios vascos tenemos una identidad común que se basa en el euskera. ¿Cree que Navarra está en un riesgo igual o parecido que en 1978 de ser anexionada a Euskadi? En absoluto, porque en el año 78 estaba todo por escribir. Había una posibilidad que era la integración en Euskadi, pero había otra posibilidad que es la articulación de Navarra de acuerdo con su fuero histórico. Y al final lo que conseguimos es que Navarra declarara que no quería ser Euskadi, en el primer parlamento del año 79, y, por lo tanto, nunca más se volvió a plantear. Y en esa misma legislatura se consiguió el amejoramiento del fuero, con el que Navarra se convirtió en una de las comunidades con mayor grado de autonomía de Europa. Por lo tanto, no estamos en las mismas circunstancias. ¿El amejoramiento del fuero no sería suficiente garantía? El amejoramiento se puede cambiar. Y prevé el mismo sistema de la Transitoria Cuarta. Incluso tiene un punto más que prevé que en caso de adhesión, se puede dar marcha atrás. Pero es una norma jurídica que depende de las partes que lo concertaron. Por un lado, Navarra y por el otro, el Estado. Y nadie te garantiza que en un futuro no pueda cambiarse. Por lo tanto, la garantía está en la Constitución precisamente.
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