Tres de la madrugada en la calle de Santiago. El tamborileo de la música en los locales, pero también de la muchedumbre gritando por ese rincón del barrio de Ópera no dejan dormir a nadie. A ello, se suma una fiesta de unas quince personas, que hablan (o, mejor dicho, vociferan) en algo que parece alemán en la azotea del número 3 de esta céntrica vía. Este es el pan de cada día entre jueves y domingo para Teresa Hernández, representante vecinal de un barrio que, aunque padecía la proliferación de pisos turísticos, a diferencia de los residentes en otras partes del distrito, recibían a visitantes «con un perfil más cultural»: «Venían a ver el barrio de los Austrias, el... Ver MásDe España https://ift.tt/3IhpZgK






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