Este Real Madrid recuerda por momentos a esos niños que siguen metiendo una moneda en la máquina recreativa convencidos de que, «ahora sí que sí», lograrán pasar de nivel y derrotar al malo de la última pantalla. Una bola extra. Una vida más antes del amenazante game over. Una moneda para hacer una llamada desde una cabina de teléfono en mitad de la nada a un número que no responde. 'Insert coin', como tituló Garci aquel libro suyo. Hay algo de inocencia, de pureza, de obstinación y de fe. Hay algo admirable y algo profundamente desesperante. El equipo sigue sin jugar bien al fútbol. Es lento, espeso, impreciso. Su centro del campo, aunque voluntarioso, resulta a veces tan inoperante como... Ver Más
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