
Erigida en un enclave estratégico, en lo alto de una colina y en la orilla sur del río Henares, la fortaleza de Alcalá la Vieja actuaba como frontera natural. Desde esta atalaya, los musulmanes controlaban una crucial vía de comunicación entre Toledo y Zaragoza. Primero fue una torre vigía; pero, dada su posición clave, entre los siglos IX y X fue incluida dentro de los bastiones capitales de la frontera media de Al-Ándalus. Tras décadas de abandono de estos vestigios, una nueva campaña arqueológica ha permitido destapar ahora no solo gran parte de este primitivo castillo, sino también un importante hallazgo: el sistema defensivo cristiano que fue reconstruido tras la conquista del fuerte. Más complejo y resistente, impidió que esta posición...
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