
El 21 de noviembre de 2016, a falta de menos de un año para los hechos del otoño negro de 2017, Enric Millo tomaba posesión del cargo de delegado del Gobierno en Cataluña. Cobraba impulso la llamada 'operación diálogo', con la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy trató de convencer al independentismo de que podía haber una salida a la ya anunciada colisión de 2017. Sobre el fracaso de la citada operación, y lo que vino después, se ha escrito mucho, aunque quizás no tanto sobre el papel determinante que tuvo Oriol Junqueras, que se prestó a jugar el rol del secesionista bueno. La foto del entonces vicepresidente catalán tomando del hombro a Soraya Sáenz de Santamaría en la inauguración del...
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