Mañana por la noche se cumplen dos semanas de uno de los accidentes más desgraciados que se recuerdan en los últimos años. La noche que el Atlético de Madrid acababa de proclamarse ganador de la Liga, en pleno fulgor de la celebración en las calles del centro, un niño de 13 años perdía la vida de la manera más desafortunada. Murió cuando sacaba la cabeza por la ventana del vehículo en el que circulaba al entrar en el estacionamiento de la plaza de Santa Ana durante el festejo. Tanto la conductora (la madre de uno de los seis menores que viajaban en la furgoneta) como el copiloto (un policía municipal que estaba fuera de servicio y que es el propietario de... Ver MásDe España https://ift.tt/3fNCdl2






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