Pelea física, biológica, fútbol de contacto, presión, contragolpe. El Alavés presenta un partido trampa para el Real Madrid, cuatro días después del desgaste soportado frente al PSG, y Zidane prepara cambios que aporten energía a su equipo. Militao será titular en defensa. Bale espera serlo en el ataque. Isco quiere mantener el estatus recuperado. Modric pide sitio. Vinicius, también. El entrenador francés exige a sus futbolistas que se concentren en la Liga. Quiere ser el líder este fin de semana, comenzar una tendencia y para ello necesita la victoria. Se desvive para que sus hombres piensen en el campeonato que quiere ganar por encima de todos y se olviden de la Champions y de las selecciones nacionales, donde el pescado está vendido hasta febrero. Necesita pescar los tres puntos y azuza a sus pupilos para que salten Mendizorroza con la iniciativa y concentración que demostraron en Éibar. Militao será la gran novedad en el once. «Es el tercer central de la plantilla», advierte Zinedine, a la sombra de Ramos y Varane. Al brasileño, sin embargo, le tocó siempre bailar con la más fea y no recibió continuidad. No ha tenido suerte. Militao suma 300 minutos y cuatro partidos esta temporada. No ha tenido suerte. Le tocó bailar con la más fea. En París, ante el PSG, perdió 3-0 con Nacho como compañero en el centro de la defensa. En Mallorca cayó 1-0, al lado de Ramos. En casa ganó al Levante, 3-2 y al Osasuna, 2-0. No fue especialmente culpable de nada en las derrotas, lo fueron todos, pero estuvo en las fotos que nadie quiere estar y que todos recuerdan El central comprado al Oporto por 50 millones ha disputado cuatro partidos con el Real Madrid. Fue titular en París ante el PSG al lado de Nacho en la derrota por 3-0 y también lo fue en Mallorca, junto a Ramos, en la debacle de Son Moix, donde los blancos cayeron 1-0. No ha vuelto a competir desde entonces. Anteriormente había jugado también ante el Osasuna (2-0) y el Levante (3-2). No fue especialmente culpable ni en París ni en Mallorca, lo fueron todos, pero estuvo en las fotos donde no debía estar, las que se recuerdan. Tras la decepción sufrida ante el Mallorca, Zidane apostó por un once titular, acabó con las rotaciones masivas y tanto Ramos como Varane sentaron a Militao en la reserva a lo largo de cuarenta días. Siete partidos consecutivos han protagonizado el sevillano y el francés, para desesperación del suramericano, que hoy tendrá su quinta oportunidad gracias al golpe en la rodilla que dejó a Varane en la capital de España. Militao sabe que hoy tiene un examen. Desea conseguir su primer triunfo a domicilio, cambiar el mal fario. El brasileño ha escuchado muchas veces la palabra maldita, «paciencia», enlazada con la frase «vas a jugar, tranquilo», pero «paciencia» y «tranquilo» son expresiones incomprensibles para un joven de 21 años que vino al Real Madrid a comerse el mundo. Demostrar su valor Ansía demostrar su valía al lado de Ramos en el centro de la defensa. Solo suma trescientos minutos con la camiseta blanca, costó 50 millones de euros y pretende amortizar el coste. Militao sobresale por su velocidad y su sentido de la anticipación, virtudes que le permitieron ser también lateral derecho en el Oporto. A Zidane le gusta como central, por su eficacia en el corte y su rapidez de movimientos. Se encuentra por delante de Nacho en el escalafón. Le falta dar el salto más importante, el último, la titularidad. Hoy vivirá un partido complicado ante un rival que quiere provocar una guerra de guerrillas para explotar el cansancio del Real Madrid. Militao inyecta poderío desde la retaguardia para contrarrestar la idea del Alavés. Casemiro y Valverde lo aportan en el centro del campo. El conjunto blanco sabe que hoy deberá ponerse el mono de trabajo si aspira a ser el líder.De Deportes https://ift.tt/33wrIJt
El Real Madrid de Zidane es el equipo que mejor defiende en la Liga en las salidas. Lidera la clasificación con solo cuatro tantos recibidos fuera del Bernabéu. El balance a domicilio en el torneo que más gusta a Zinedine es de once puntos en seis partidos, con tres victorias, dos empates y una derrota, diez goles a favor y cuatro en contra El Real Madrid ataca hoy su séptima visita liguera, en Vitoria, como el equipo menos goleado de la Liga fuera de casa. Los blancos solo han sufrido cuatro dianas en las seis jornadas que han disputado lejos del Santiago Bernabéu y pondrán a prueba esta eficacia defensiva ante el Alavés hoy, a la una de la tarde. El equipo de Zidane supera en esta clasificación al Atlético de Madrid (ha recibido 5), Athletic (6) y Osasuna (7). De los seis partidos que ha jugado a domicilio, el Real Madrid ha regresado imbatido del Sánchez-Pizjuán (0-1), el Wanda Metropolitano (0-0) e Ipurúa (0-4), donde brilló Modric. En sus otras tres jornadas a domicilio ganó 1-3 en Vigo, empató a dos tantos en Villarreal y perdió 1-0 en Mallorca. El balance a domicilio en el torneo que más gusta a Zinedine es de once puntos en seis partidos, con tres victoras, dos empates y una derrota, diez goles a favor y cuatro en contra.
Unai Emery llegó a Londres entre risas. En concreto, las que suscitaba su acento cuando se esforzaba por hablar en inglés. Internet devoraba vídeos de sus alocuciones en las previas y los post partidos, con la broma siempre por bandera, pero terminó cayendo pesada conforme los resultados viciaron el aire que se respira en el Emirates. De la espectacular racha de 22 partidos sin perder que su Arsenal enlazó la temporada pasada a los siete sin ganar tras la derrota ante el Eintracht de Frankfurt del pasado jueves (1-2) ha pasado un año, el tiempo en el que el técnico de Hondarribia pasó de ser visto como un ser entrañable a un bufón, despedido ayer por la directiva gunner. A Emery se le encomendó el encargo de modernizar un club enquistado en los ideales de Arsène Wenger, el hombre que durante 22 años forjó la identidad moderna del Arsenal. Llegó el vasco con cierto anhelo de tiempo para trabajar después de dos años en un PSG donde los millones de Nasser Al-Khelaifi exigían resultados inmediatos. La música, por tanto, sonaba bien para un técnico con cartel entre los grandes del continente después de las tres Europa League con el Sevilla. Ayer, un año y medio después de su fichaje, Raül Sanllehí, director deportivo y Vinai Venkatesham, director general, enseñaron la puerta de salida al técnico, en la que seguramente sea su experiencia más gris desde que se aupó al primer nivel. Al tiempo, anunciaron la firma del mito Freddie Ljungberg como sustituto interino. Se especula con que el reemplazo definitivo del español podría ser otro, Marcelino García Toral, a cuyo nombre acompañan en las listas de futuribles rostros conocidos como el de Nuno Espirito Santo o Massimiliano Allegri. Más allá de conjeturas, la realidad pasa por un Arsenal que marcha octavo en la Premier, a ocho puntos de la cuarta plaza. La posibilidad de volver a perderse la Champions después del batacazo que el curso pasado supuso quedarse fuera, quinto terminó el Arsenal con sólo cuatro puntos en los últimos cinco partidos y vapuleado en la final de la Europa League ante el Chelsea (4-1), puso a Emery frente al precipicio. Si es que no lo estaba después de encadenar la peor racha de resultados del club desde 1992, tres derrotas y cuatro empates en los últimos siete encuentros. Sin relación con el vestuario Tampoco el aire soplaba de cara al ex del PSG en el vestuario, rota la relación con los jugadores de más jerarquía después de algunos vaivenes a la hora de gestionar asuntos como el de la capitanía, en un primer momento dejado de la mano de los futbolistas y después arrebatada del brazo de Xhaka cuando abandonó el césped del Emirates al grito de «que os jodan». Optó entonces Emery por entregársela a Aubameyang de forma arbitraria, precisamente uno de los hombres empecinados en perder de vista al español. En Inglaterra se rumoreaba que ni el gabonés ni Lacazzete se planteaban renovar si el técnico seguía. Su inglés macarrónico, además de dar lugar a burlas, terminó siendo un impedimento para hacer entender su doctrina, algo manifiesto visto lo visto en el campo. Si acaso se podrá incluir en la hoja de méritos de Emery el haber dado voz a jóvenes de futuro esperanzador, caso de Martinelli, Willock o Saka. Claro que Pepé, el fichaje más caro de la historia del club, todavía es un cuerpo extraño en el equipo y Özil, el mejor pagado, no pasa de actor de reparto. Ni siquiera acertó Emery con el cambio de rumbo en los análisis: detuvo los viajes de sus ojeadores y les pidió que diseccionasen los partidos en vídeos cortos, pues quería poder ver todo por sí mismo. En el vuelo de vuelta tras empatar con el Vitoria Guimaraes, a la postre un epítome de lo que estaba por venir, Emery tuvo que sentarse solo.
Ahora que los futbolistas parecen hechos por un mismo molde, el triunfo de quienes se resisten a adaptarse a la doctrina adquiere el brillo de lo distinto. Jugadores como Víctor Laguardia (Zaragoza, 1989) son los nuevos modernos. Su especie, la del defensa más preocupado por acogotar al delantero que por hacer florituras con la pelota, parece en vías de extinción. Se trata, por dar una dimensión al asunto, del jugador que más despejes hizo en la última Liga, 224. En 2014, dejó en Zaragoza a su equipo y a sus padres, enfermera ella y carnicero él, para firmar por el Alavés, en Segunda. «Desde el primer partido tuve conexión con la gente, hemos crecido juntos», cuenta Laguardia en conversación telefónica con ABC. Como Pacheco y Manu García, encabezan desde el ascenso al equipo babazorro, que hoy tratará de poner techo al despegue del Real Madrid (13.00 h, Movistar LaLiga). «Más que líder, siempre he sido valiente. Mandón no, al menos en el fútbol. Eso me llegó con los años», explica el central, que empezó como delantero. «Me costó crecer (ahora mide 1,85), y encima soy de noviembre, así que los de enero me llevaban casi un año. Era pequeñito pero rápido, y un día decidieron ponerme de libre para aprovecharlo», recuerda. Sigue: «He tenido en mi casa un respaldo bueno, con dos padres muy trabajadores que me han servido de ejemplo para saber lo que cuesta conseguir las cosas. No sé si por eso me gusta defender». A dos horas de ellos como está, coge su Audi A3 para ir a verlos en cuanto puede. Marcelino García Toral le dio una oportunidad con el primer equipo del Zaragoza con 19 años, pero enseguida llegaron las lesiones -el año pasado sufrió la tercera en el cruzado de su rodilla derecha-. «Es lo más parecido a una retirada. Tengo suerte de haberlo vivido. ¿Si he aprendido algo? A relativizar. El futbolista vive para pasar la semana de lunes a viernes. Si ganas, será semana buena. Si no, de mierda. Y otra vez a esperar el fin de semana», reflexiona. Tuvo que salir cedido a Las Palmas y Alcorcón, donde conoció el ¿barro? de la Segunda división. «Bueno, eso de barro...», interviene Laguardia, «barro son Segunda 'B' y Tercera, donde juegan muchos amigos míos». Ver jugar a Laguardia puede ser, por momentos, un ejercicio extenuante. No se le atisban respiros al central, sin concesiones para nada que no se asemeje a una batalla con cronómetro. En esas, la palabra juego parece un anatema. «Tengo muchas charlas sobre esto con compañeros. Siempre tienes esos nervios. Cuando perdía el Zaragoza, en clase nos pasábamos la semana tristes. Saber eso te da presión. De joven lo pasaba peor, sufría. Es un tema tabú, pero hay veces que no quieres ni que llegue el partido. Cuando eres joven no siempre estás capacitado para asimilar esa responsabilidad», detalla. Valdano tiene dicho que el fútbol «se jodió cuando los secadores de pelo entraron a los vestuarios». En esas, con más pelo en el mentón que en la mollera, se reivindica Laguardia como «un defensa clásico», forjado a la sombra de cicerones como Ayala, a quien pone como ejemplo de lo que el futbolista debería ser. Puestos a ser anacrónicos, Laguardia no tiene ni redes sociales. «Tenemos una vida muy pública y no es cuestión de hacerla más. No hay privacidad, desgraciadamente. Me quedo con el fútbol de toda la vida. No me gusta hablar de cosas que otra gente solo hace para aparentar. Odio presumir, me da bastante vergüenza ser el punto de mira. Soy hipervergonzoso. Mi padre siempre me echaba la bronca porque cuando ganábamos algo siempre salía por detrás. Me decía: “Joder, ponte delante”. Si no podía estar en la foto, mejor», recuerda el zaragozano. Hoy tendrá una alegría doble si la imagen del partido le pilla bien lejos de la cámara.
El sorteo de la Eurocopa 2020 que se celebra este sábado en Bucarest (Rumanía) tiene algunas novedades respecto a los vividos en otras ediciones debido al nuevo formato de esta competición, que no tendrá una sede única (aunque sea conjunta), sino una docena. En este sorteo estarán presentes las bolas de las dos selecciones que terminaron primeras en cada uno de los diez grupos de clasificación (terminaron en noviembre) y las de los cuatro grupos de los playoffs, que se disputarán en marzo del próximo año y cuyos vencedores completaron los 24 países que disputarán la Eurocopa que conmemorará los 60 años de esta competición. (Sorteo Eurocopa 2020, horario y dónde ver en directo) Mecanismo del sorteo En el sorteo de la Eurocopa 2020 habrá cuatro bombos y en cada uno de ellos aparecerán seis bolas. Hay que recordar que, al disputarse en doce sedes diferentes, los países anfitriones ya han sido asignados en los diferentes grupos, lo que condiciona este sorteo. Ponemos el ejemplo de Dinamarca, cuya bola estará en el bombo 3 y ya tiene asignada plaza en el Grupo B porque este grupo jugará sus partidos en Copenhague y San Petersburgo. De esta forma, Rusia, del bombo 2, también acabará en el Grupo B. Por lo tanto, no es un sorteo puro propiamente dicho. A expensas de decidir los últimos cuatro equipos participantes, que saldrán de las eliminatorias de marzo, el reglamento de la UEFA para el sorteo ha colocado automáticamente en cada grupo a las anfitrionas ya clasificadas para segurar que juegan al menos dos partidos en casa. De esta forma Italia estará en el A, que se jugará en Roma y Bakú; Rusia y Dinamarca en el B; Holanda en el C, en Amsterdam y Bucarest; Inglaterra en el D, en Londres y Glasgow; España, en el E (Bilbao y Dublín); Alemania en el F, en Múnich y Budapest. Este criterio se aplicará también si los otros países anfitriones se clasifican en el play-off (Rumanía, Escocia, República de Irlanda y Hungría). Los bombos y las selecciones BOMBO 1 Bélgica Italia (anfitriona) Inglaterra (anfitriona) Alemania (anfitriona) España (anfitriona) Ucrania BOMBO 2 Francia Polonia Suiza Croacia Holanda (anfitriona) Rusia (anfitriona) BOMBO 3 Portugal Turquía Dinamarca (anfitriona) Austria Suecia República Checa BOMBO 4 Gales Finlandia Ganador del play-off Ruta A (Islandia, Bulgaria, Hungría, Rumanía) Ganador del play-off Ruta B (Bosnia y Herzegovina, Eslovaquia, República de Irlanda, Irlanda del Norte) Ganador del play-off Ruta C (Escocia, Noruega, Serbia, Israel) Ganador del play-off Ruta D (Georgia, Macedonia del Norte, Kosovo, Bielorrusia) Posibles rivales de España En este sorteo de la Eurocopa 2020 y según el reglamento de la UEFA, España, que cerró su clasificación como primera, partirá del bombo (1) de los cabezas de serie, junto a Bélgica, Italia, Inglaterra, Alemania y Ucrania, que no podrán enfrentarse de inicio. El grupo en el que quedará encuadrado la selección española será el E, que jugará sus partidos en Dublín y en Bilbao.Sus rivales saldrán de una de las selecciones incluidas en el bombo 2 que no sea anfitrión, lo que descarta a Holanda y Rusia y deja como posibles a Francia (campeón del mundo en 2018), Polonia, Suiza o Croacia (subcampeón del mundo el año pasado). Otro rival de España saldrá del bombo 3, en el que estarán Portugal (defensor del título), Turquía, Austria, República Checa y Suecia, con la que ha compartido grupo de clasificación. Los de Luis Enrique no podrán enfrentarse a Dinamarca, también incluida en este bombo 3 porque, como anfitrión, tiene ya asignado el grupo B. Las sedes La Eurocopa 2020 se celebra por primera en doce sedes: Londres, Inglaterra: Wembley Stadium. Final, semifinales, un octavos de final y tres partidos de la fase de grupos Bakú, Azerbaiyán: Olympic Stadium. Tres partidos de la fase de grupos y un cuartos de final Múnich, Alemania: Arena Múnich. Tres partidos de la fase de grupos y un cuartos de final Roma, Italia: Estadio Olimpico. Tres partidos de la fase de grupos y un cuartos de final San Petersburgo, Rusia: Estadio San Petersburgo. Tres partidos de la fase de grupos y un cuartos de final Ámsterdam, Holanda: Johan Cruijff Arena. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Bilbao, España: Estadio de San Mamés. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Bucarest, Rumanía: National Arena. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Budapest, Hungría: Ferenc Puskás Stadium. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Copenhague, Dinamarca: Parken Stadium. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Dublín, República de Irlanda: Dublin Arena. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final Glasgow, Escocia: Hampden Park. Tres partidos de la fase de grupos y un octavos de final. Calendario de la Eurocopa 2020 El sorteo de la Eurocopa 2020 que se celebra esta tarde en Bucarest decidirá la composición de los grupos de una competición que comenzará el 12 de junio del próximo año y finalizará el 12 de julio. El partido inaugural se jugará en el Estadio Olímpico (Roma), mientras que la final tendrá como escenario Wembley (Londres). La fase de grupos de la Eurocopa 2020 se disputará los días 12, 17 y 21 de junio. Los octavos de final serán el 27, el 28, el 29 y el 30 de junio; mientras que los cuartos se jugarán el 3 y el 4 de julio. las semifinales, el 7 y 8 de julio.
Llega el Barcelona con Griezmann al Wanda y en el inevitable recuerdo del pasado se anuncian los altavoces del malestar por una forma de abandonar la entidad que no gustó en ninguna instancia del Atlético. Provocó desagrado en la dirección del club, fastidió en el vestuario e irritó a la parroquia. Nadie espera que mañana en el estadio (21.00 h.) prevalezcan los aplausos sobre los reproches. El Atlético, que se llegó a plantear acudir a los tribunales por el fichaje «unilateral» del jugador y la entidad azulgrana, rebaja ahora la tensión de entonces y establece una tregua institucional. No hay pelea a la vista entre el Atlético y el Barça por los rescoldos que dejó el campeón del mundo. En el sector dirigente del Atlético se habla de «normalidad», «defensa de una posición» y «respeto» cuando se recuerda que el Barcelona contrató a Griezmann por la espalda, la connivencia obvia del jugador y la postura desairada del Atlético en una nueva pérdida de una estrella. «No vamos a estirar la polémica. Solo queremos respeto», dicen en la planta noble. El Atlético recibió 15 millones de euros por cerrar el caso Griezmann con el Barça. El club madrileño advirtió a la directiva de Bartomeu que poseía documentación y correos electrónicos que probarían que el Barça cerró el traspaso en marzo, cuando el jugador costaba 200 millones y no 120, como finalmente pagó después de julio. A cambio, el Barcelona se aseguraba un derecho de tanteo sobre Saúl y Giménez (todas las partes tendrían que estar de acuerdo en el traspaso, Atlético, jugadores y Barça). Un trato que se relativiza en las oficinas de la entidad madrileña, ya que, según se afirma, son acuerdos comunes en el fútbol y que el Atlético también ha fijado con otros equipos: opciones de compra preferentes y derechos de tanteo. En realidad, ese documento tiene una traducción evidente. El Atlético quiere que el Barça avise si va a intentar fichar a algún jugador y no lo haga por las bravas, como con Griezmann. Después de cinco temporadas en el Atlético, donde pasó de ser un buen jugador en crecimiento a una estrella mundial, el delantero francés mantiene potentes vínculos con el vestuario rojiblanco y con otros estamentos de la entidad. Pese a que también se marcharon sus amigos íntimos, Godín (al Inter)y Juanfran (al Sao Paulo), miembros de la guardia pretoriana del Cholo Simeone, Griezmann mantiene buena relación con sus antiguos compañeros, en especial Koke y Lemar. En el vestuario del Atlético y en las oficinas se considera por amplia mayoría que el francés se equivocó en la manera de afrontar su salida del club. Sus maneras, ególatras y poco claras hasta que se consumó el inevitable vídeo-comunicado, denotaron poco respeto y agradecimiento al equipo que lo elevó a los altares. Mañana se comprobará en el Wanda si Griezmann cruza al pasillo de los apestados (Courtois, Kun Agüero, Hugo Sánchez) o recoge agradecimiento por los servicios prestados.
Antoine Griezmann centrará toda la atención de la previa del partido que mañana disputan Atlético de Madrid y Barcelona. Adorado como uno de los símbolos de la mejor época del «cholismo», regresa al Wanda Metropolitano con la vitola de traidor que la afición rojiblanca le ha colgado tras su decisión de bajarse del barco atlético para marcharse al Camp Nou pagando su cláusula de rescisión. Pero si la grada colchonera le despidió destrozando la placa que adorna con su nombre el Paseo de Leyendas del Metropolitano, el recibimiento que ha tenido en el vestuario de la Ciudad Condal no apacigua el sinsabor. Cinco largos meses le ha costado empezar a ganarse la confianza de las estrellas azulgranas, encabezadas por un Leo Messi que ha visto en la llegada del francés la cortapisa para impedir que desembarcase su íntimo amigo Neymar Júnior. Si el año pasado le esperaban con los brazos abiertos y dispuestos a facilitarle la transición, su desplante en el último instante, narrado en un documental producido por Piqué, le cerró las puertas de un vestuario dolido y ofendido. «Aún no entiendo los movimientos de Messi, Suárez y Dembélé. Me falta confianza para pasar o para tirar a puerta», reconoció hace poco, aunque el día de su presentación se las prometía muy felices cuando explicó la manera que tenía de congraciarse con la afición («si hay que pedir perdón será en el campo que es donde mejor hablo») y con Messi («con asistencias podemos arreglarlo todo»). No obstante, su puesta de largo a puerta cerrada ya daba pistas de lo complicado que sería engarzar su encaje con la grada y con el equipo. Bajo rendimiento Habitualmente en el fútbol, la calidad y el coste, aunque tienen incidencia, no aseguran un rendimiento inmediato. Los 120 millones de euros abonados por Griezmann no se han traducido en goles, asistencias ni en una creciente ilusión en la grada azulgrana, que no acaba de ver el encaje del galo en el sistema del equipo. Precisamente, este es uno de los quebraderos de cabeza de Ernesto Valverde, empeñado en hacerle jugar por la izquierda. «Hay un míster, una táctica y ya está», se muerde la lengua el futbolista, que preferiría jugar por la otra banda. «No conozco la cabeza de Griezmann pero creo que los grandes jugadores deben saber superar cualquier tipo de presión», le defendía recientemente Quique Estebaranz, que ha militado en Barcelona y Atlético de Madrid. De todas formas, las posibilidades de triunfar en el equipo azulgrana pasan por el entendimiento con Messi, capaz de realzar a futbolistas con los que empatiza (Neymar, Luis Suárez o Ansu Fati, como ejemplos recientes) o ignorar a los que considera que no son dignos de compartir cartel con él (Bojan, Villa, o Alexis Sánchez). Griezmann daba las claves de las causas por las que le costaba conectar con el rosarino. «No es una persona que hablé mucho y yo tampoco. Es difícil, pero ya he cebado algún mate y estamos en la buena dirección. Muchas veces ha estado lesionado y así es complicado aprender y mejorar esta conexión», reconoció el francés, que sigue pidiendo tiempo para progresar y adaptarse a un sistema de juego muy diferente al que estaba acostumbrado. Su entorno ya le advirtió del riesgo que corría fichando por el club azulgrana. «Con el Atlético puedes entrar en la historia, en el Barcelona serás uno más siempre», le avisó su esposa, Erika Choperena. Yde momento se están cumpliendo sus predicciones. Incluso Martín Lasarte, entrenador que le hizo debutar en la Real Sociedad, admitía que «le veo triste, algo está mal». Y le daba un consejo sobre su nueva posición, cuestión que está generando debate en el barcelonismo: «Antoine debe tomarse un poco de tiempo para reajustar esta posición, conoce los conceptos básicos de esta función, pero no me parece cómodo en este papel». El partido del paso miércoles ante el Dortmund pudo ser el punto de inflexión que necesitaba el francés. Anotó el tridente y el tanto de Griezmann llegó tras una asistencia de Messi, que le buscó y posteriormente le abrazó. Empieza a sentarse el galo a la mesa del rosarino. La lesión de Dembélé (10 semanas de baja) le regalará a Griezmann una prolongada titularidad.
Cuando Madrid se pone gris y frío, y las mañanas exhalan el aliento de la incertidumbre, las iglesias se convierten en seguros refugios. Entro en el templo de Nuestra Señora de la Concepción de Pueblo Nuevo, Ciudad Lineal, Arturo Soria, 5, lo que la buena gente del barrio entiende como La Cruz. Porque allí, en el cruce de caminos, Arturo Soria, Alcalá, la hoy avenida de la Institución Libre de Enseñanza, antes Hermanos García Noblejas, hubo una cruz en memoria de los caídos de la victoria. Una cruz que solo perdura en el imaginario del pueblo. A primera hora de la mañana, acabada la misa de los que pronto se levantan y a la espera del rosario de 10,30 horas, que en esta parroquia hay rosario matutino y vespertino, al entrar en el templo me encuentro a la fe pura, a su expresión más sencilla, casi diría desgarradora. Una señora de mediana edad arrodillada delante del altar. Trasluce sufrimiento, mucho sufrimiento. El retablo y el altar bien cuidados y custodiados por el neomudéjar, ese ladrillo rojo de tierras recias de Castilla, aquí espejo del mudéjar de la iglesia de Canillejas. Sigue la señora de rodillas delante del altar, en medio del presbiterio. Se levanta y con una dignidad recompuesta, sale de la Iglesia por el pasillo central con la cabeza alta y la mirada en lo eterno. Lágrimas de vida. En ese momento, se asoma por una puerta lateral, la de la sacristía, el párroco, don Pedro Ochaita, que, casualidades de la vida, lo fue antes de la que trajimos la pasada semana a estas páginas, San Emilio. La conversación con el párroco, en la mesa de la sacristía, es interrumpida por un improvisado consejo parroquial, al que se incorpora Teresa, voluntaria de Cáritas, que viene acompañada por dos amigas, que solo asienten. T eresa y sus dos amigas se encargan de la acogida en Cáritas y de la distribución mensual de alimentos al cerca de un centenar de familias. Además, la vista domiciliaria y una iniciativa que me parece novedosa, la misa mensual a favor de la vida, que congrega a las jóvenes que están embarazadas y reciben ayudas de Cáritas. En esa misa se da gracias a Dios por el don de la vida y se reparten canastillas con ropa de recién nacidos, biberones y algunos productos de higiene elemental. La vida que nace no está sola. Al incorporado consejo en la sacristía, en el que por cierto reina un frío eclesial de invierno, se suman el vicario parroquial, José Ramón Hurtado de Mendoza Infantes, y el sacerdote adscrito, Eusebio Bartolomé Llorente, durante muchos años párroco del Santo Cristo del Amor de Aluche, lector semanal de esta serie de parroquias y, por lo que se ve, curtido en mil batallas. Don Pedro Ochaita, cercano, hasta jovial diría, durante no poco tiempo, fue secretario de Vicaría. Da juego a su equipo sacerdotal, que al trabajar en una iglesia de paso, dedica no poco tiempo al culto divino, a las misas, al confesionario. Porque esta parroquia de Nuestra Señor de la Concepción de Pueblo Nuevo se caracteriza por la intensa colaboración de los fieles a través de los grupos con los que cuenta la parroquia: el de jóvenes, que se han bautizado como Vida Nueva, la Acción Católica, la Legión de María, la Renovación carismática, Vida Ascendente, Adoración Nocturna, Pastoral de la Salud, el grupo de liturgia, los coros, el grupo de teatro, el aula cultural para mayores y la Hermandad del Cristo de las Angustias y de la Virgen de los dolores, las dos tallas mas impresionantes de la parroquia. Pero en la sacristía también está la foto, en blanco y negro, de un sacerdote que ha marcado la historia de la parroquia. Se trata de don Wolfrando Carrillo de Blas, sacerdote coadjutor de la parroquia, asesinado en la carretera de Aragón el 14 de septiembre de 1936, cuyos restos mortales reposan en el Cementerio de Barajas, según el «Martirologio Matritense del siglo XX». El relato de la vida de don Wolfrando, el contexto histórico, está descrito de forma estremecedora por el que fue párroco de esta iglesia, don Crescencio Gutiérrez Caridad, en el libro de la historia de la parroquia, que también lo es de la historia del barrio, en un Madrid cruce de caminos. Páginas que estremecen por su pasión por el Evangelio y por el pueblo.
La obra de Benito Pérez Galdós será traducida al inglés, al chino, al italiano, al alemán... Por ello van a pelear el Instituto Cervantes y la Comunidad de Madrid, según el convenio que firmaron este viernes el director del primero, Luis García Montero, y la consejera de Cultura, Marta Rivera de la Cruz. Ambas instituciones tienen planes conjuntos para poner en valor la figura del escritor canario, que tan bien retrató Madrid, al cumplirse el centenario de su fallecimiento. Precisamente coincidiendo con esta fecha, el próximo 4 de enero, se regalarán 2.000 facsímiles de su obra «El 19 de marzo y el 2 de mayo«, el tercero de sus célebres «Episodios Nacionales». La idea de traducir más a Galdós se fomenta con vistas, a corto plazo, de la asistencia a la Feria Internacional del Libro de Fráncfort de 2021, que tendrá a España como país invitado. La obra de Pérez Galdós, «que es nuestro Flaubert, nuestro Dickens», como le definió la consejera Rivera de la Cruz, no siempre ha sido convenientemente valorada en nuestro país; no lo fue en su época y sólo muchos años después de morir lo reivindicaron autores como Luis Cernuda, Francisco Ayala o María Zambrano. Aún ahora, recordaba la consejera, su episodio sobre el 2 de mayo no puede leerse más que en español, porque «no existen traducciones». Luis García Montero, por su parte, también adelantó que, fruto del convenio rubricado, habrá muchas otras actividades, desde jornadas de estudio y encuentros con escritores, hasta ciclos de cine y representaciones, jornadas gastronómicas o recorridos por el Madrid galdosiano. Hasta se prevén actividades en su memoria en el norte de África, aprovechado que la biblioteca del Instituto Cervantes de Rabat lleva su nombre. «Se trata de sentirnos herederos de Galdós». Marta Rivera, por su parte, insistió en «recuperar Galdós para los palnes de estudio y para la memoria de las generaciones futuras» porque «mis sobrinos no saben quién es».
En la calle de la Peña de la Atalaya (Puente de Vallecas) hay tres talleres, dos bares, un clan y un puñado de pisos okupados. También hay otras tantas viviendas tapiadas. Y ojos, muchos ojos, a los que no se les escapa nada de lo que sucede alrededor. Es la ley de la Lupe y sus secuaces, una familia de etnia gitana que ha hecho de esta humilde zona del barrio de San Diego su particular reducto desde el que llevar a cabo toda clase de tropelías: okupaciones, trapicheo de drogas, robos... Forman una lista negra extensa que parte del vecindario ya no está dispuesto a aguantar. «Todo el mundo sabe quiénes son los malos, pero la mayoría prefiere no decir nada para evitar problemas», resumen los residentes, conscientes de la compleja situación que se vive en el enclave. Desde los números 65 y 51 de Peña de la Atalaya, que mantienen usurpados, los miembros del clan de la Lupe controlan cualquier movimiento anómalo en la calle. «Llegaron hace ocho años desde el poblado de las Barranquillas y entraron por la fuerza en el bloque del 65», cuenta una vecina, sin saber muy bien el por qué de su larga «estancia». «Era un edificio de obra nueva que con la crisis se lo quedó el banco», añade otra. Las tres alturas del inmueble están okupadas en su totalidad, algo que no sucede en el 51, donde la familia señalada «posee» solo uno de los pisos. En ambos puntos, los moradores denuncian el trasiego constante de personas, «toxicómanos y no tan toxicómanos», que acuden hasta allí para comprar sus dosis de droga. El regreso de la heroína a los barrios, consecuencia directa del desmantelamiento de la Cañada Real Galiana, afecta sobremanera a varios puntos de Puente de Vallecas: en el barrio de Numancia, con las calles de Peña Prieta y Monte Igueldo marcadas en rojo desde hace tiempo; y en el de San Diego, escenario también de las caceroladas y protestas acaecidas dos años atrás para acabar con el auge de los narcopisos. Muchos de ellos fueron cerrados, pero otros, como los regentados por la familia de la Lupe, sobreviven abiertos no sin incidentes. «Hace dos veranos, vinieron varias furgonetas de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y se llevaron a la Lupe junto con una de sus nueras», recuerdan en la zona. Algunos moradores apuntan a que la matriarca tiene nueve hijos (cinco mujeres y cuatro varones), de los que varios de ellos habrían pasado por la cárcel: «Uno sigue dentro». Además del menudeo, integrantes y allegados a la banda han convertido el entorno del cruce entre las calles de Peña de la Atalaya y Santa Alicia en su lugar habitual de esparcimiento. «Aparcan los coches en la puerta de los garajes y mean entre ellos», se queja un hombre de avanzada edad. Realquiler ilegal Más allá del alboroto diario, el conflicto en esta parte de San Diego abarca también la toma de viviendas. «Cada vez que un piso se queda vacío, estamos muy pendientes de avisar a los dueños y que lo tapien», subrayan los afectados en alusión a la escalada de okupaciones: «Le pegan la patada y luego los revenden a otros». Además de los dos números anteriormente reseñados, basta un pequeño rodeo por el lugar para encontrar otros bloques asaltados. Por ello, tampoco es extraño observar cómo el cemento armado se extiende por los espacios donde antaño se levantaban puertas y ventanas. La alta presencia policial, continúan los vecinos, no es óbice para que el clan siga con sus andanzas sin que nadie se lo impida. «El pasado fin de semana, la Policía Nacional se personó de madrugada debido a una discusión entre dos hijas de la Lupe y un yonqui que quería que le fiaran la dosis», resalta un testigo, habituado a este tipo de situaciones: «Al chino que lleva la tienda de la esquina le intentaron robar hace tiempo y apareció con los ojos morados». La convivencia en Peña de la Atalaya no es sencilla. «Los técnicos que vinieron al número 65 para cortar el agua y la luz tuvieron que llamar a la Policía porque los querían linchar. Decían que no tenían con qué pagar», rememora otra vecina. Su «bajo» nivel de vida contrasta, sin embargo, con los coches que manejan. En una reciente discusión entre la Lupe y otra mujer, se escuchó a la matriarca alardear de que «cada día podía llegar a tener 3.000 euros». En agosto, una reyerta entre dos clanes en el interior de un bloque de la calle de Pablo Neruda, en el barrio de Portazgo (Puente de Vallecas), se saldó con cinco detenidos y una mujer herida por disparos efectuados con una escopeta de perdigones. Más de una treintena de individuos se enzarzaron en una multitudinaria trifulca en la que cinco individuos resultaron arrestados. «Uno de ellos estuvo implicado», afirman en la barriada, temerosa de revivir estallidos de violencia similares: «A los que somos de aquí no nos hacen nada, pero si vienen de otros lados buscando guerra seguro que la encuentran». Otra de las problemáticas denunciadas son los supuestos préstamos que algunos de sus componentes ofrecerían a las puertas de las casas de apuestas cercanas. «Se aprovechan de los que van a jugar y necesitan dinero porque están enganchados. Luego, si no lo devuelven o acumulan una deuda muy alta, se dedican a amenazarles y pedirles favores», explica un usuario, con la condición de no revelar su identidad. Pese a que el temor en la barriada es más que evidente, lo cierto es que ahora, años después de su llegada, las voces que piden la marcha del clan han comenzado a aflorar.
No podría haber imaginado aquel adolescente llamado Louis Vuitton que sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos vivirían en la abundancia por su saber hacer. Fundador de la maison française de mayor notoriedad en el mundo, buscaba trabajos que le dieran alojamiento y alimento mientras recorría a pie durante dos años el largo camino entre su región natal del Jura y su soñada París. Hace escasos días, el último tataranieto histórico de monsieur que se mantenía implicado en la empresa nos dijo adiós. Se trataba de Patrick Louis Vuitton, cara y voz de los pedidos especiales en las últimas décadas. Patrick Louis Vuitton ya no poseía ningún paquete accionarial de importancia en la empresa creada por su tatarabuelo Louis en 1854. Tras el fundador, había tomado las riendas de la empresa su hijo Georges Vuitton, el creador del famoso monograma LV con el que intentaba proteger de las copias los artículos de la marca sin sospechar que ello la convertiría exactamente en la más copiada del mundo. Padre, hijo -y el nieto, Gaston Vuitton- abrieron tiendas no solo en París sino incluso en Londres y Nueva York, algo sin precedentes en la época. En los años 70, la empresa, dormida y olvidada, estaba en manos de varias de las bisnietas del fundador. Fue entonces cuando el exitoso empresario Henry Racamier, casado con una de ellas -Odile Vuitton- entró en acción. Henry Racamier, graduado de la ya entonces famosa École de Commerce parisina H.E.C., después de transformar una pequeña pyme familiar en un gigante del acero, vendió su gran obra, Stinox, al grupo Thyssen. Tras ello, se dedico más por entretenimiento que por necesidad, a revitalizar la marca fundada por el bisabuelo de su esposa. En los años 70, Vuitton solamente contaba con dos tiendas y había dado marcha atrás en todos los sentidos. En 1977 Racamier tomó las riendas de la empresa y en 10 años consiguió crear una red de más de 100 tiendas en el mundo. En 1984, la empresa, con un tamaño descomunal, sale a bolsa. Bernard Arnault, cuyo padre le había cedido una parte de la propiedad de Boussac tejidos -propietaria a su vez de Christian Dior- se hace a través de la bolsa con un gran paquete accionarial. Y el que en principio parece al viejo Racamier un posible aliado contra la Guinness - deseosa de entrar en lo que ya era LVMH- se acaba por convertir en 1990 en el accionista mayoritario y gestor del grupo que les quita el puesto. Bon vivant y orgulloso Los Vuitton y los Racamier fueron perdiendo toda participación en el grupo LVMH. Patrick-Louis Vuitton, desaparecido hace unos días, se apuntó a la empresa familiar en 1973. Bon vivant, con mucho carácter, gracia y muy orgulloso de su apellido, era la imagen más tradicional de la marca en actos relacionados con los artículos a medida y en grandes aperturas de tiendas. En España nos acompañó en varias ocasiones a Madrid, Barcelona y Valencia. Gran aficionado al campo y la caza, al oleo y a la acuarela, apreciaba los buenos caldos, la gastronomía tradicional y las tertulias. Siempre con su pipa en ristre - incluso cuando la llevaba apagada- escudriñaba a los asistentes a cada evento, intentando detectar si llevaban alguna pieza falsificada. Patrick-Louis era buena persona, ocurrente y natural. La casa Vuitton está de luto, pues no en vano ha desaparecido un hombre emblemático que supo representar la esencia más tradicional de Vuitton en los últimos 45 años. Sus dos hijos, Pierre-Louis y Benoît-Louis, seguirán trabajando en distintos departamentos de la empresa. Á plus tard, Patrick.
Mientras unos se abrazan y celebran haber conquistado la Copa Davis, hay cientos de ojos pendientes de ellos a través de la tele que sueñan con imitarlos. Todavía no son conscientes de lo difícil que es alcanzar la cima, pero se entrenan y sienten y se apasionan igual en la pista que los mayores. Con la ilusión de quien no sabe que hay fronteras. Será difícil mejorar a esta generación de oro con nombres de Carla Suárez, Garbiñe Muguruza, Feliciano López, Fernando Verdasco, David Ferrer, Tommy Robredo, Rafa Nadal, Pablo Andújar, Marcel Granollers, Roberto Bautista o Pablo Carreño. Pero no por eso ellos lo dejan de intentar. Y para llegar hasta esa meta que todos sueñan, los pasos se han de dar cortos, pero con las mejores condiciones posibles. Y para ello, torneos del calibre del Rafa Nadal Tour, Warriors Tour, Jóvenes Promesas, MMO sub 16 y el Valencia Tennis Tour. Quizá no llenan las gradas ni hay rueda de prensa después de los partidos, pero niños entre 8 y 15 años disfrutan de unos torneos adaptados a su crecimiento con la mayor de las calidades profesionales. En el caso del circuito que lleva el nombre del número 1 del mundo, son competiciones en diferentes ciudades de España que reúnen a más de 2.000 niños que comparten partidos, risas y lecciones, dentro y fuera de la pista. También actúa de esta manera el MMO sub 16, con torneos etrritoriales y que confluyen en la fase final en la Caja Mágica de Madrid, en la misma semana que se celebra el Mutua Madrid Open. Y es la misma dinámica que ofrece el Valencia Tennis Tour, aunque en la Comunidad Valenciana, y que va por su tercera edición con un éxito de participación de más de 1.500 tenistas. «Hacemos un gran trabajo con las escuelas. Informamos a los entrenadores y a los padres de que existe esta oportunidad para que los chavales puedan competir en unas condiciones muy parecidas a las de ser un profesional. El Valencia Tennis Tour tiene árbitros, están muy bien cuidados en cuanto a horarios e información de resultados, y muy buenos premios. Y más que las redes sociales, lo que está funcionando es el boca a boca. Los niños salen encantados y el que prueba repite», comentan desde la gira valenciana. Una gira que tiene como base principal enseñar también los valores que dignifican el tenis: compromiso, respeto con el rival y los compañeros, esfuerzo para ser mejor que en el partido anterior. Porque son las claves de los tres clubes que organizan el evento, que cumple este año su tercera edición y que construye tenistas con todas sus aristas. Tanto, que también organizan reuniones con los padres. Aquí el camino se recorre en familia. Uno de estos potenciales campeones de Grand Slam es Ignacio Parisca, arraigado ya en Valencia y con las miras puestas muy arriba porque su evolución crece conforme sopla velas. A sus 13 años ya tiene en su palmarés el subcampeonato del Valencia Tennis Tour y quiere más. «El ganar, por supuesto, siempre está ahí, pero enseñamos que no es el único fin. Que tienen que disfrutar de jugar y de hacer amigos. No todos llegan a lo más alto, por lo que deben ser conscientes de que tienen que estudiar, afianzar una cultura y unos valores y, sobre todo, disfrutar del deporte con los demás», explicaba para este diario Ana María Parera, presidenta de la Fundación Rafa Nadal, que organiza el Rafa Nadal Tour. No todos llegarán, pero sus sueños se construyen día a día con circuitos como estos, en los que empiezan a protagonizar proezas que otros, quizá en el futuro, vean en la tele.