La empresa Octaviano Palomo ha reforzado su presencia en la zona norte de España con la reciente incorporación de Martínez de la Pera, un movimiento estratégico para consolidar su relación con los agricultores. Según Tito Palomo, responsable de la zona norte de la compañía, este paso busca "continuar con el trabajo" ya realizado y sumar la experiencia y recursos de la empresa. Las instalaciones en Miranda de Ebro y Cuzcurrita son ahora puntos clave para trabajar de cerca con los profesionales de Álava, La Rioja y Burgos.
El objetivo, según Palomo, es "seguir construyendo esa relación de confianza con un trato cercano y un compromiso a largo plazo con la zona". Esta proximidad les permite conocer de primera mano las necesidades de los agricultores en un momento de gran complejidad en el sector.
La situación actual del mercado del cereal está marcada por la "mucha incertidumbre", según describe Tito Palomo. Aunque la cosecha de este año ha sido menor que la anterior, explica que queda cereal almacenado de la buena campaña pasada, lo que "ayuda a cubrir las necesidades del mercado". Por este motivo, Palomo aclara que "una cosecha menor no siempre se traduce en una subida en los precios".
En cuanto a la demanda, las empresas consumidoras de cereal están actuando con prudencia, evitando cerrar grandes compras por adelantado ante la volatilidad. Palomo señala que ven cómo "las subidas dependen mucho de lo que ocurre fuera de España y prefieren ir poco a poco". Para los próximos meses, la previsión es complicada. Las tensiones en el Mar Negro podrían mantener los precios altos, pero la clave será "cuánto cereal salga y a qué ritmo lo haga", ya que una normalización de las exportaciones podría provocar una caída.
Los conflictos internacionales influyen de manera decisiva. Tito Palomo recuerda que "España es un país importador de cereales y de energía, con lo cual lo que ocurra fuera nos afecta directamente". Problemas en el suministro desde Rusia o Ucrania impactan en los precios nacionales, independientemente de la cosecha propia. "Una sola noticia sobre el suministro del cereal puede hacer que los precios suban o bajen rápidamente", afirma.
A esto se suman las tensiones en Oriente Medio, que pueden encarecer la energía, el gasóleo y los fertilizantes, afectando directamente al agricultor. Palomo lanza una advertencia sobre esta realidad: "Vender un cereal más caro no siempre significa ganar más dinero, si al mismo tiempo les cuesta más producirlo".
Desde Octaviano Palomo entienden la preocupación del campo, que ha motivado la convocatoria de movilizaciones. Tito Palomo asegura que el agricultor "está sufriendo con lo que cuestan sus insumos para la producción", como fertilizantes y gasóleo, lo que les obliga a realizar una "inversión muy importante" sin certeza sobre el resultado de la cosecha o el precio de venta. Con los precios actuales del cereal, "muchas explotaciones tienen las cuentas muy ajustadas".
La rentabilidad del agricultor es fundamental, ya que, como recuerda Palomo, "el sector primario es fundamental para toda la cadena alimentaria". En su análisis, destaca que si los productores no pueden mantener sus explotaciones, "el resto de la cadena termina sufriendo también". Por ello, concluye mostrando su respaldo a las reclamaciones del sector: "Apoyamos que reclamen medidas que les permitan seguir produciendo con futuro".
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