viernes, 23 de octubre de 2026

Pesca, bachillerato y la normalización del TDAH: Giménez renace en La Coruña

«Desde el momento en el que salí, está claro que di un paso a un costado. Por eso, cada vez que vuelva, me va a generar unos recuerdos que para mi vida son imborrables». Con estas palabras se refería José María Giménez (31 años, Toledo, Uruguay) hace unos días a su querido Atlético de Madrid, equipo en el que militó 13 temporadas, donde disputó 384 partidos oficiales y con el que conquistó dos Ligas, una Europa League y dos Supercopas, una de España y otra de Europa. Intenso amor al que se enfrentará por primera vez en su carrera este sábado ( 21.00 horas, Movistar Plus ) durante la visita al Metropolitano del Deportivo de A Coruña , escudo que defiende el central desde el pasado verano en condición de cedido. Cuando Giménez abandonó la disciplina rojiblanca, solo puso una condición: que no existiera cláusula del miedo y que pudiese enfrentarse a sus antiguos compañeros. Dicho y hecho. Sin embargo, por mucho que Giménez quiera normalizar la situación y pasar página, el campo madrileño será un hervidero de emociones esta noche. Nunca pudo despedirse en persona de la afición que lo idolatró durante más de una década debido a que su traspaso al conjunto gallego se produjo después del Mundial del pasado verano, con las competiciones de clubes aún en la parrilla de salida. Es por eso que los colchoneros, una vez finalizado el partido, se entregarán una última vez al uruguayo, aunque vista otros colores. Un colofón a una trayectoria de leyenda en el Atlético que ni mucho menos disimula la nueva y feliz vida del central en el noroeste peninsular. En términos futbolísticos, ha sido titular en los seis encuentros que ha disputado con el Deportivo desde su fichaje en el último día de mercado, invisibles aquellos problemas musculares que tanto l0 lastraron durante su etapa en el Metropolitano. Tal ha sido su impacto en el vestuario blanquiazul que incluso fue elegido el pasado agosto como uno de los capitanes pese a solo llevar unas semanas en la disciplina. Es el ojito derecho de la afición, el líder indiscutible de la zaga coruñesa y, al mismo tiempo, predica con el ejemplo para intentar moldear a los jóvenes talentos defensivos, como Noubi, Bright Ede e incluso Loureiro. De hecho, Giménez, según fuentes consultadas por este periódico, se siente muy cómodo durante los entrenamientos con los canteranos y ha hecho muy buenas migas con futbolistas como Yeremay, Mella o Bill Nsongo, con los que bromea en abundancia, aunque sigue manteniendo un contacto por WhatsApp casi diario con sus excompañeros del Atleti. Pero más allá de su liderazgo y su gran carácter, en la ciudad deportiva de Abegondo destacan su trato exquisito con todos los empleados del club, desde los recogepelotas hasta los cocineros de la cafetería. Reniega el uruguayo del papel de divo, que podía ser hasta comprensible dada su categoría futbolística, para apostar por la humildad como método para la integración. Pese a todo, sus hábitos fuera de los terrenos de juego son los que explican su renacer futbolístico en el Dépor. Para empezar, Coruña, con un clima húmedo, bañada siempre por el mar y donde las cuatro estaciones caben en un mismo día, hace sentir muy cómodo al charrúa, pues existen unas condiciones climáticas muy similares a las de Montevideo, bañada por el Río de la Plata y muy cerca de Toledo. De hecho, el sudamericano se ha reencontrado en la ciudad con uno de sus grandes aficiones: la pesca. Si en Madrid las opciones eran muy limitadas para ejercerla, en Coruña es habitual ver a Giménez por las mañanas echar la caña en diferentes zonas, e incluso ya ha podido hacerse con unas cuantas lubinas de cierta categoría. «Es un coruñés más», aseguran desde el equipo sobre Giménez, que ya busca casa y colegio para sus hijos en Oleiros, un municipio con mucho caché al norte de la urbe. Un lugar en el que no solo vivirá, sino desde donde proseguirá con su crecimiento personal, pues, como él mismo confirmó en una entrevista con la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales, está decidido a finalizar los estudios de secundaria, los mismos que tuvo que dejar a una edad muy temprana al convertirse en futbolista profesional. «Estoy participando en el curso, que es organizado por Mutual, para poder terminar el bachillerato y, cuando esté acabado, pueda estudiar otra carrera. La realidad es que dejé la vergüenza de lado y dije: 'Quiero aprender, quiero ganármelo'». Además, en la misma entrevista, confesó que tiene TDAH, lo que comúnmente se conoce como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad , que también posee su hijo de ocho años. «Cuando me cuentan que es hereditario, me pongo a llorar. Se lo tuve que transmitir a mi hijo: 'Sos especial, como papá, y tenemos que tomar una pastilla todas las mañanas'», declaró. Un escenario al que Giménez se enfrentará en su nueva casa, en La Coruña, una ciudad que, desde que la pisó, le ha fascinado. «Me enamoró. Es increíble, es preciosa. Su gente, sus calles, su mar... Mi familia y yo nos adaptamos muy rápido. Me fui unos días con la selección y ya quería volver».

De Deportes https://ift.tt/D2wOsUx

0 comentarios:

Publicar un comentario