
Busquets, Messi y Jordi Alba le regalaron el primer gol a Coutinho en el minuto 2. Lloris también puso de su parte, como el típico portero que se encuentra el Madrid en cuartos o semis de la Champions. Clásica, pero no por ello menos brillante jugada azulgrana, el gol más mañanero del Barça esta temporada y también su gol más temprano, fuera de casa, de toda la historia de la Champions. El estado del césped de Wembley era más propio de Rodesia que de Inglaterra. Gozamos ayer de Messi desde los primeros segundos del partido: estaba en todas partes, eléctrico, preciso, rapidísimo, mandando a sus compañeros que le obedecían como a un director de orquesta. El Tottenham no se amilanó con el gol encajado: redobló su presión y buscó el empate al abordaje. Brillante actitud, presión muy alta, ejemplar trabajo colectivo de los de Pochettino. Sobre el minuto 16 el Barça había perdido el control del juego y, aunque Messi intentaba recuperar el nervio, era el Tottenham quien proponía y mandaba. Muy bien Semedo en su marcaje de Son. También bien, aunque no tan implacable, Lenglet en su trabajo con Kane. Rakitic, algo desbordado. Al Barcelona le costaba tener y retener el balón y sólo le faltaba que Busquets se hiciera daño. Parecía que iba a ser sustituido pero intentó continuar y finalmente pudo. Los de las bajas laborales por cualquier pupita tendrían que ver el vídeo del partido de ayer. Y cuando más perdido parecía el Barça, Messi le puso una asistencia mágico a Suárez, que con el pecho encontró a Coutinho y el brasileño, tras un primer remate deficiente, salvó el balón para entregárselo a Rakitic, que desde la frontal del área conectó un disparo acrobático, durísimo y colocado para concretar el 0-2. A la jugada inmediatamente posterior, otra vez Messi, letal en sus apariciones entre líneas, se la puso a Suárez, que tiró desviado. El siguiente intento fue del Tottenham, pero Ter Stegen puso una mano preciosa para atajar el disparo de Lamela. Mejoró mucho el partido tras el segundo gol. Intenso, vibrante, vistosísimo intercambio de golpes. Muy bien Coutinho en sus ataques y en sus ayudas defensivas. El Tottenham no se rendía, a diferencia de su afición en Wembley, que a la media hora enmudeció. Hasta se podían escuchar los gritos de los 1.300 aficionados del Barça. Nueve palos La segunda parte empezó como había terminado la primera, con Messi superstar estrellando no uno sino dos disparo al mismo palo. Lo de Messi con los palos es demencial. Nueve palos y ocho goles. Y a continuación, lo que el Barcelona perdonó, lo materializó Kane que, tras recortar maravillosamente a Semedo, batió de un soberbio disparo a Ter Stegen. Gol de gran mérito de Kane. Despertó Wembley, pero el Barça, que hizo ayer el mejor partido de la temporada, administró con inteligencia el arreón local y Messi, que no se rinde nunca, que nunca tiene suficiente y que todavía tiene muchas lecciones de fútbol por dictarnos, remató exactamente al mismo palo que hacía unos minutos había sido dos veces su cruz para, esta vez sí, batir a Lloris y firmar el 1-3. El Barcelona durmió con temple el partido pero un error de Alba lo aprovechó Harry Kane para asistir a Lamela, cuyo disparo desvió Lenglet descolocando a Ter Stegen y propiciando el segundo del Tottenham. Todo abierto otra vez, concentrados los de Valverde e incisivos los ingleses. El Barça volvió a enfriar el partido, a retener el balón y a administrar con responsabilidad -que no con cobardía, como en Roma el año pasado- su ventaja. La presión local era altísima y Arthur, muy sólido, justificaba con creces su fichaje. En el 83 entró Rafinha por Coutinho, que marcó y se sacrificó marcando a Trippier durante todo el partido. En el 85, Moura se meó a Piqué y Lenglet arregló su estropicio en el segundo gol desviando milagrosamente el disparo. Messi en el 89 sentenció el partido. Enorme exhibición del mejor jugador de todos los tiempos. Podremos contar a nuestros nietos que le vimos jugar.
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