
Fernando Alonso le ha dado sentido a su trayectoria deportiva con un desafío que se sacó de la chistera el año pasado, al menos públicamente porque él suele cocinar sus proyectos en silencio y a largo plazo. La triple corona, la combinación de triunfos en el GP Mónaco de Fórmula 1 (tiene dos, en 2006 y 2007), las 24 Horas de Le Mans (lo ganó ayer) de coches de resistencia (WEC) y las 500 Millas de Indianápolis, prueba fetiche del calendario americano. Un objetivo de amplias miras que el español se ha trazado a su manera. Jamás se planteó retos sencillos. Alonso fue la atracción de la 86ª edición de las 24 Horas de Le Mans y se convirtió con su victoria en el sexto piloto de la historia en lograr una hipotética «doble corona», victoria en el GP de Mónaco y en las 24 Horas. Ya lo tenían Tazio Nuvolari, Maurice Trintignant, Bruce McLaren, Jochen Rindt y Graham Hill. Solo este último ha conquistado la triple corona del automovilismo al añadir las 500 Millas de Indianápolis. Ganó el en Mónaco en cinco ocasiones (1963, 1964, 1965, 1968 y 1969), Indianápolis en 1966 y Le Mans en 1972.
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