domingo, 15 de abril de 2018

El Gobierno da una coartada al PNV para aprobar los Presupuestos en mayo

El «tictac» de la cuenta atrás que llevará al Gobierno de Rajoy al examen de los Presupuestos en el Congreso resuena en La Moncloa con fuerza. El 26 de abril será la primera gran prueba en el Pleno, pero no la última. Ahí se votarán los vetos que presenten los grupos de la oposición, y el Ejecutivo está volcado en intentar convencer al PNV para que salve ese trámite y continúe negociando durante cuatro semanas más. Los nacionalistas vascos han asegurado, por activa y por pasiva, que no darán el «sí» a los Presupuestos de Rajoy mientras esté vigente el 155 en Cataluña. Pero en el examen del día 26 no se votarán los Presupuestos, sino las enmiendas de totalidad. Un matiz que La Moncloa quiere aprovechar al máximo para alargar el diálogo con el partido de Andoni Ortuzar. «El PNV es esclavo de sus palabras», admiten en el Gobierno. Los nacionalistas vascos llevan meses prometiendo que no aprobarán un proyecto de Rajoy, mientras está intervenida la Generalitat de Cataluña. Aunque es un partido que está acostumbrado a decir «no» y más tarde negociar y acabar en el «sí», sin despeinarse demasiado, en este caso parece difícil justificar su giro entre los suyos, especialmente sensibles ante la situación catalana. Botafumeiros y medallas El presidente del Gobierno reivindica en todos los actos públicos su política económica, que permitirá, según subraya, que España llegue a 20 millones de trabajadores en 2020. «¿Os imagináis lo que estarían diciendo esa colección de parlanchines que se pasan el día dándonos lecciones si ellos hubieran hecho solo la mitad? Llenarían España de cartelones. Creo que se acabaría el incienso para tanto botafumeiro y no habría medallas para todos», comentó en la reciente Convención Nacional del PP. Fue un dardo directo a Ciudadanos, un socio que, pese a todo, apoyará las cuentas del Ejecutivo. Pese a la dificultad para aprobar los Presupuestos, Rajoy quiere «dar la batalla» hasta el final y ha ordenado a los suyos que hagan lo imposible por atraerse al PNV y lograr un acuerdo, que daría estabilidad a su Gobierno hasta el año 2020. En La Moncloa hay «cerebros» parlamentarios, personas que conocen los entresijos de los trámites del Congreso en todos sus detalles, y están volcados en encontrar una «fórmula» que facilite al PNV salvar los Presupuestos, sin comprometer su posición. O al menos que permita ir avanzando en la tramitación parlamentaria de las cuentas públicas, que solo acaba de empezar. De entrada, los contactos entre el Gobierno y los nacionalistas vascos, que son habituales, según La Moncloa, se centran en salvar el examen de los vetos. Bastará con que el PNV no presente una enmienda a la totalidad, y vote «no» a las que defiendan grupos como Podemos o el PSOE. «Eso no es apoyar los Presupuestos, solo es no ponerse del lado de los populistas o del PSOE», precisan en La Moncloa. Los socialistas, además, forman parte de la alianza que aprobó el 155, otro motivo para que el PNV sea «coherente» y no les dé el «sí» a su enmienda. Salvado ese examen, seguramente el más difícil del año, y quizás de la legislatura, el Gobierno vería allanado el camino. Y miraría a otra semana clave: la del 22 de mayo. Ese día se cumple el plazo de dos meses para que se elija un presidente de la Generalitat, antes de convocar nuevas elecciones. Y esa misma semana se votarán las secciones de los Presupuestos. Una a una. Son votaciones a vida o muerte. El Gobierno necesita superar los votos negativos de la oposición para aprobarlas, y el PNV vuelve a ser fundamental, junto a Ciudadanos, Coalición Canaria, Nueva Canarias, UPN y Foro Asturias. Pendientes de Cataluña Los tiempos están calculados. El 22 de mayo, martes, pueden ocurrir dos cosas en Cataluña: que haya nuevo presidente, y por tanto se acaba el 155 de forma automática, o bien se convocan nuevas elecciones. En el primer caso, el apoyo del PNV estaría hecho. Y en el segundo, La Moncloa confía en que los nacionalistas vascos aceptarían una situación que sobrepasa lo que puede hacer el Gobierno en ese momento. La «factura» del PNV por su apoyo a los Presupuestos de 2017: más de 4.000 millones Rajoy tiene otra carta a su favor, que tiene un peso contante y sonante y quizás definitivo en la negociación con el PNV: el contenido mismo de los Presupuestos. No solo por la subida de las pensiones mínima, sino también por una inversión que crece hasta un 32 por ciento en el País Vasco, solo cuatro meses después de mejorarse el Cupo. Las negociaciones del Gobierno con el PNV en 2017 acabaron con un «sí» de los nacionalistas vascos, a cambio de una jugosa «factura» de más de 4.000 millones de euros. El partido de Ortuzar consiguió una revisión del Cupo Vasco por valor de 1.400 millones de euros, además de un fuerte impulso al AVE con una inyección de 3.000 millones, más la reducción de la tarifa eléctrica de sus grandes empresas.

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