martes, 30 de junio de 2026

Del 'tough love' al 'sweet spot': la compleja relación entre Bellingham y Tuchel

Hace seis décadas que Inglaterra ganó su primer y único Mundial. Y como ocurre desde 1966, cada cuatro años se ilusiona con poner la segunda estrella encima de su escudo. Tiene una nueva oportunidad aquí en Estados Unidos, donde ya pasó el trámite de la fase de grupos y este miércoles en Atlanta inicia ante el Congo el primero de los cinco partidos que le pueden llevar a la gloria. Con Bellingham como líder. Sin discusión. Aunque no siempre lo pareció. Thomas Tuchel fue nombrado seleccionador de Inglaterra en octubre de 2024 y durante sus primeros meses en el cargo no hubo ningún episodio que diera alguna pista de lo que estaba por venir con Jude. Todo explotó en junio de 2025, hace un año, después de un amistoso contra Senegal ganado por los africanos (3-1). Tras aquella derrota, Tuchel aseguró que el comportamiento de Bellingham sobre el campo podría parecer en ocasiones «repulsivo» debido a su fuerte temperamento y le exigió que intimidara más a los rivales que a los compañeros. Eso originó un distanciamiento entre ambos, acrecentado por decenas de publicaciones en los medios británicos en las que se aseguraba que a Tuchel no le gustaba Bellingham. Ni en lo personal ni en lo futbolístico. El técnico alemán se disculpó con Jude por aquella calificación, pero en octubre no le convocó (en septiembre tampoco lo hizo, pero entonces estaba recuperándose de la operación de su hombro derecho) y en noviembre, ya de vuelta, Tuchel volvió a avivar la guerra cuando le reprochó a Bellingham que le pusiera carita al ser cambiado en el partido ante Albania, clasificatorio para el Mundial. Un pique que coincidía con la explosión de Morgan Rogers en el Aston Villa, competencia directa de Jude en el once de Inglaterra. Ahí es cuando algunos comenzaron a dudar de la presencia de Bellingham en el Mundial. Su discreta temporada en el Madrid y una nueva lesión en febrero aumentaron esas sospechas. Bellingham estuvo en la ventana de marzo, pero acababa de recibir el alta y su presencia era testimonial. Así que los tabloides ingleses seguían metiendo el dedo en la llaga: «¿Qué haría Tuchel cuando se recuperara por completo Jude?» La gran mayoría apostaba por un rol de suplente a la sombra de Rogers. Un Rogers, por cierto, amigo íntimo de Jude, relación labrada desde que coincidieron por primera vez en la Sub-15. Aquel vaticinio envejeció pronto y mal. En los amistosos previos al Mundial, contra Nueva Zelanda y Costa Rica, Bellingham mostró su mejor nivel de la temporada y se puso el brazalete de capitán. Literal y metafóricamente. Y eso le gustó a Tuchel: «Ha llegado más fresco que la gran mayoría de compañeros porque no está tan castigado físicamente y, además, está extra motivado en demostrarle al seleccionador que se equivocó dudando de él», explican a ABC fuentes de la selección inglesa. Tuchel está encantando con su rendimiento, su esfuerzo defensivo, su llegada al área, su amenaza goleadora y la gran sintonía que tiene con Harry Kane . Eso es justo lo que quería de Bellingham, y entiende que todo lo sucedido en el último año ha ayudado a que sea así, aunque Jude no piensa lo mismo. El jugador del Madrid entiende que Tuchel tuvo un exceso de celo con él y que no manejó la situación correctamente. Vamos, que este nivel de Bellingham el futbolista se lo atribuye a él, no a lo que ha hecho Tuchel por él: «Esa dureza, ese ‘tough love’ que decimos en el Reino Unido, no lo comparte Bellingham», añaden desde la concentración. Y del ‘tough love’ se ha pasado al ‘sweet spot’, que es como se denomina en Inglaterra a ese momento dulce en que un futbolista tiene la flecha hacia arriba en lo físico, en lo anímico y en lo mental, que es justo lo que le pasa a Bellingham en el Mundial, donde ya suma dos goles, una asistencia y dos ‘man of the match’. Del ‘tough love’ al ‘sweet spot’, así ha sido la compleja relación entre Bellingham y Tuchel

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