jueves, 2 de agosto de 2018

Sergio García, contra el crono

Las razones de la alarmante caída de resultados de Sergio García en los últimos meses siguen sin saberse, pero los números no engañan. Desde el pasado Masters de Augusta ha fallado el corte en siete de los diez torneos que ha jugado y eso le ha dejado en una situación muy delicada para lo que queda de temporada y la siguiente. Lo más preocupante es que todos ellos han sido en el PGATour, lo que le ha impedido sumar puntos en los rankings. Según el propio golfista, su juego no está del todo desafinado y solo necesita un buen torneo en el que se dé todo bien para levantarse de nuevo. Visto así, el Mundial Bridgestone que hoy comienza en Ohio puede ser ese punto de inflexión. Se trata de un torneo con plantel reducido, en el que no hay corte, y que se juega en un campo que se le da especialmente bien, el Firestone Country Club, donde fue segundo y marcó el récord del campo con 61 golpes en 2014. Además, su reencuentro con las Series Mundiales (hay que recordar que las componen cuatro pruebas y están inmediatamente por detrás de los majors en importancia) le puede servir para recuperar la moral en cuanto mire su trayectoria de 2018. En la primera cita de México fue séptimo y en la segunda de Austin, noveno. Esto quiere decir que el español se viene arriba en los grandes momentos y es a ese punto psicológico al que debe aferrarse en estos duros momentos. Sus aspiraciones esta semana no deben centrarse en ir a por la victoria, pues con los mejores del mundo en acción y a pleno rendimiento va a ser casi una utopía. Dustin Johnson, el número uno, viene de ganar el pasado domingo en Canadá y no se lo va a poner fácil ni siquiera a Tiger Woods, que vuelve crecido del último British a un recorrido en el que ya se ha impuesto en ocho ocasiones. En el caso de Sergio, tiene que mantener la cabeza despejada en el campo y no dejar que los pequeños momentos negativos le destrocen el trabajo realizado en los hoyos anteriores. Le sucedió en Carnoustie hace dos semanas y le volvió a pasar en el último torneo de Canadá. En esos instantes críticos los nervios le juegan malas pasadas y tirar palos al suelo, increpar a los espectadores o atender de mala gana a la prensa no es la solución. Dos torneos clave La situación actual del castellonense es crítica, ya que su resultado de esta semana le va a marcar su futuro inmediato en la competición. Por un lado, el jugar cuatro vueltas hasta el domingo le va permitir romper la racha de cortes fallados y sumar puntos que le saquen del puesto 132 que ahora mismo ocupa en la clasificación de la FedExCup. Su primer objetivo es meterse entre los 125 primeros, que son los que tienen acceso a los playoffs y a los grandes premios de la campaña. Una vez superado este escollo, se enfrentará a uno mayor, si cabe, la próxima semana. En el PGAChampionship sí que habrá corte, por lo que deberá afinar mucho para jugar el fin de semana y sumar puntos; en caso contrario, le podrían adelantar otros jugadores y perder lo ganado ahora en Akron. Así las cosas, cuando acabe el cuarto grande aún tendrá otro dilema por delante: a esas alturas habrá jugado catorce torneos de los quince que necesita para mantener la tarjeta PGA en 2019. En caso de no haberse clasificado todavía, debería apuntarse al Wyndham para asegurarla y el primer playoff sería su sexto torneo consecutivo. Un calendario del todo inusual para quien hasta ahora había medido mucho sus apariciones.. Carlota Ciganda, gran baza española para el British Open La serie de majors del torneo más importante del mundo (el Open Británico) se cierra este año 2018 con el femenino, que se disputa en R oyal Lytham & St. Annes. Después de los clamorosos éxitos escoceses de Francesco Molinari en Carnoustie y de Miguel Ángel Jiménez en St. Andrews (en las categorías masculina y sénior), ahora les toca el turno a las mujeres en la costa inglesa. Este campo de la Costa del Golf de la zona de Liverpool tiene un grato recuerdo para el deporte español, pues allí ganó Severiano Ballesteros dos de sus tres Jarras de Clarete, algo que nunca han podido emular sus colegas femeninas. Es cierto que Marta Figueras-Dotti ganó el Abierto en 1984, pero por aquel entonces aún no tenía categoría de major. Luego, en la época actual, Paula Martí es quien estuvo más cerca de conseguirlo en 2002, cuando acabó segunda en Turnberry. Por desgracia, mientras que en el lado masculino hay seis grandes en el escalafón (tres de Seve, dos de Chema Olazábal y uno de Sergio García) todavía no ha llegado ese femenino que termine de consolidar todo el potencial internacional de las talentosas españolas. El quinto puesto de Carlota Ciganda en el pasado Open d e Escoci a es un gran anticipo de lo que pueda pasar en el British. «Me encanta jugar en los links y creo que este último torneo me va a venir muy bien para esta semana», confesó la navarra, que ya cuenta con cuatro top-10 esta campaña (fue segunda en el Thornberry Classic), es décima en el ránking LPGA y vigésima en el mundial, su mejor posición de siempre. Azahara Muñoz, Noemí Jiménez, Silvia Bañón y Nuria Iturrios completan la Armada.

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