domingo, 28 de abril de 2019

El encuentro de Cristóbal Colón con corsarios franceses en Canarias

Cristóbal Colón estuvo en las islas Canarias mucho antes de iniciar su travesía al Nuevo Mundo. Colón se casó en 1478 con Felipa Moniz Perestrello, natural de Madeira e hija del navegante Bartolomé Perestrello, que realizó multiples viajes por las islas. En 1480 accedió a papeles de la familia que le alientan de navegar hacia el oeste a través de un Atlántico relativamente estrecho y directamente a Asia. Con su hermano Bartolomé, que había venido a Lisboa, comenzó a producir y vender cartas marinas. Antes de 1492, Colón navegó extensamente en el Atlántico, donde aprendió la navegación en alta mar. Estuvo en Inglaterra y quizás Islandia. Canarias, la conocía de buscar pesca y llegado a Costa de Oro, es decir, Ghana. Colón, por tanto, cuando pasó por Canarias rumbo a las Indias no lo hizo por casualidad. Realizó siempre sus travesías pasando por Gran Canaria o La Gomera. En el tercer viaje, en 1498, con América ya descubierta, pasa nuevamente por La Gomera. Quería llevar queso, civiles isleños para colonizar y animales. Pero unos corsarios franceses casi le amargan el viaje. Canarios liberados por la decisión del Almirante La influencia logística de Canarias en el futuro Imperio Español es total, tal y como detalla Colón en sus «Memoriales». Uno de esos documentos, redactado entre el once de junio de 1496 y mes de enero de 1498, del que se guarda copia en la Real Academia de la Historia, de Madrid, firmado por Colón, señala que parar en las islas Canarias es clave por el escaso precio que representa comprar productos. En especial: ovejas, vacas y cabras. Fernando Colón, hijo del Almitante tras su relación sentimental con Beatriz Enríquez de Arana, refleja en su diario, publicado en Italia en 1571, que en 1498 «halló un corsario francés, con una nao francesa, y dos navios que había tomado de castellanos», es decir, canarios. Mandó seis barcos a seguir a ese convoy bajo control francés. Los franceses habían capturado dos barcos españoles en La Gomera y meterían canarios a la fuerza antes de escapar. Canjearlos Fernando Colón apunta que «surgió en La Gomera, donde estaba un navío francés que había apresado dos navíos castellanos; el cual, vista la armada del Almirante, levó anclas e hizo velas con aquéllos». Y añade: «Se pusieron en fuga, no se preocupó de perseguirlos, hasta que, poco después, estando ya muy alejados, por haberse enterado con certeza de quiénes eran, mandó tras ellos a tres navíos de los suyos; por temor a los cuales, los franceses abandonaron uno de los navíos apresados, y con el otro huyeron, sin que los del Almirante pudiera darles alcance». Con el barco capturado, Colón llega al puerto de San Sebastián de la Gomera. Los canarios le piden clemencia. Esperan los isleños piden que sigan con vida para cambiarlos con secuestrados. «Y todos los de la tierra, que le rogaron quisiese dárselos para canjearlos por otros vecinos que allí los fraceses se habían llevado prisioneros, y el Almirante se los dio de buena voluntad». Al parecer quien pudo negociar con Colón este fin a encuentro con los franceses era «Alvaro de Lugo», pariente de Alonso Fernández de Lugo, futuro esposo de Beatriz de Bobadilla.

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