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Carlota Castrejana es la Secretaria General de la Federación Española de Atletismo (RFEA) y jefa del equipo español de atletismo en estos Juegos de Tokio 2020. Has sido olímpica en baloncesto y atletismo. ¿A la hora de capitanear como jefa de equipo, es importante haber vivido la experiencia previamente? Sin duda ayuda, te hace ser más consciente de sus necesidades, entender sus pensamientos, responder y anticiparte a sus dudas. Ha sido un largo periplo para llegar a estos Juegos. ¿Se olvida todo cuando entras en la Villa Olímpica? Se olvida todo cuando llegas a la Villa y todavía más cuando empieza la competición. Entonces ya no se habla de otra cosa; los deportistas, sus resultados y las historias de superación detrás de ellos son el foco de atención. ¿Cómo se ha vivido desde la Federación la pandemia del coronavirus y la incertidumbre de si se hacían o no los Juegos? Ha sido una etapa realmente dura. Por un lado, estudiando y valorando todas las normativas autonómicas, nacionales e internacionales para crear y adaptar los nuevos protocolos a nuestro deporte y volver a organizar nuestras competiciones dentro de las máximas medidas de seguridad. Lo deportivo pasó a un segundo plano, el objetivo ha sido siempre cuidar la salud de todos los participantes. Creo que Raúl Chapado (presidente de la RFEA) ha liderado al atletismo con este objetivo y en esta etapa con una determinación admirable. Además, la cancelación y posterior retraso de los Juegos supuso una prueba de fuego para los atletas que pasaron por distintas fases: decepción, incomprensión, incertidumbre… a ser capaces de adaptarse a cualquier entorno saliendo reforzados y todavía con más espíritu de lucha. ¿Cómo ves a la selección? Es una selección muy especial, los he visto crecer en los últimos años, especialmente en los dos últimos. Adaptarse, reinventarse, enfrentarse a sus dudas, miedos, incertidumbres, llorar, reír… Es una de las selecciones más fuertes mentalmente y más resilientes. ¿Cómo estáis viviendo los momentos previos al comienzo del atletismo? Hay mucha ilusión y mucha motivación. Los entrenamientos que quedan son de puesta a punto y para reforzar las últimas sensaciones. Puedo decir que hay un gran deseo de competir, de disfrutar y de no dejar pasar la oportunidad. En este país, si no consigues medallas, parece que no has logrado un buen resultado. ¿Qué podemos esperar del equipo español? Efectivamente, las medallas no serán fáciles, (una en Londres, dos en Río) en el deporte más universalizado. Pero el nivel deportivo lo dan los puestos de finalistas. Es una selección muy joven que tiene mucho recorrido y pronto tendrá otra oportunidad en París 24. Contáis con un fuera de serie como Chuso García Bragado, que va a vivir sus octavos Juegos Olímpicos. ¿Qué significa esto para la selección de atletismo? Un ejemplo a seguir, un atleta en estado puro, posiblemente el más respetado y uno de los más queridos por toda la delegación. No olvidemos que el atletismo es un deporte individual. ¿Se hace equipo en la Villa? Más equipo que nunca. Lo dicen además los propios atletas, no solo en estos Juegos. Tantos días juntos conviviendo en pequeños apartamentos también en otras competiciones de menos días. Es algo que se ha conseguido en esta última etapa y que está muy asentado en este deporte 'individual'. ¿Qué consejos has dado a los recién llegados? Ninguno, pero les he trasladado los mensajes de otros. Orlando Ortega les dice que disfruten del camino; Lydia Valentín, que aprovechen el momento; la capitana Auri Bokesa, que no se dejen llevar por la emoción de participar en unos Juegos y que hagan lo que saben hacer; Maialen Chourraut, que luchen hasta el final; Adriana Cerezo, que focalicen con fuerza sus objetivos; Ruth Beitia, que no se rindan nunca… Estamos en pleno shock con el abandono de Simone Biles por problemas de salud psicológicos. ¿Qué opinión se tiene desde la Federación sobre este tema? La RFEA cree en el trabajo integral de los deportistas, tanto el mental como el físico, adaptado en cada etapa de desarrollo y desde el comienzo de sus carreras. Personalmente pienso que Biles vuelve a darnos una lección de cómo empezar a afrontar los problemas y pone el foco de atención en un tema prioritario.
Dentro de la Villa Olímpica también hay cazadores de autógrafos. Atletas convertidos en aficionados que buscan hacerse una foto con sus ídolos, alojados durante unos días junto a ellos en esa democracia social que son los Juegos Olímpicos. En estos de Tokio, es Luka Doncic uno de los más reclamados y eso da ya una idea de su dimensión a nivel mundial. Ha crecido mucho el esloveno desde que se fue a la NBA, donde se ha convertido en uno de los mejores jugadores del planeta. El mejor si le preguntas al seleccionador de Argentina, rendido al talento del base tras haber recibido 48 puntos en el partido inaugural del torneo. A aquella exhibición le siguió otra más ante Japón –a punto de alcanzar el tercer triple doble de la historia olímpica– y hoy la amenaza se cierne sobre España, que se medirá mañana a Eslovenia con la primera plaza del grupo en juego. Frenar a Luka Doncic es la tarea que ha mantenido ocupado al cuerpo técnico de Scariolo estos días. Es un trabajo que viene avanzado, pues nada queda al azar dentro del laboratorio del italiano. En cuanto los balcánicos se ganaron el derecho de estar en Tokio 2020 en el preolímpico, empezaron a sentarse las bases de este partido que es fundamental en el devenir de los Juegos. Porque una victoria llevará a España al bombo amable del sorteo de cuartos y una derrota le condenaría a enfrentarse en esa ronda con Francia, Australia o, seguramente, Estados Unidos. Para evitarlo, hay que secar a Doncic. Tarea casi imposible según a quién le preguntes. Tiene preparadas Scariolo diferentes trampas, utilizadas ya con éxito en otros campeonatos para mitigar el talento de las estrellas rivales. Un trabajo, como siempre dice él, que debe ser colectivo y que irá enfocado a hacerle más complicada la tarea de anotar y de encontrar a sus jugadores. No es una tarea sencilla. Doncic lleva masacrando defensas toda la temporada en la NBA, y ha sido el máximo anotador con 35,7 puntos por partido en los playoffs. Casi los mismos que promedia en el torneo olímpico, a los que añade 9 rebotes y 6 asistencias. Números brutales que mañana se pondrán frente a la mejor defensa del torneo. Un cara a cara que promete chispas. «¿Que cómo se puede parar a Doncic? No se puede». La respuesta es simple y va acompañada de un tono irónico y una sonrisa socarrona. Es Jota Cuspinera, entrenador del Movistar Estudiantes, el que se rinde a los encantos del esloveno, al que vio crecer cuando era solo un niño en su etapa como asistente del Real Madrid. «Luka es un jugador con tantos recursos que resulta tremendamente difícil de parar. A su talento anotador le suma una gran capacidad para asistir a sus compañeros, así que si consiguieras frenarlo por un casual en su faceta anotadora sería complicado también que frenaras su capacidad de asistir con lo cual se convierte en un jugador difícilmente parable», resume el técnico vasco. En aquel primer Real Madrid de Laso, el anterior a la llegada de Doncic al primer equipo, eran Cuspinera y Hugo López los asistentes del entrenador. Testigos de lujo del crecimiento de un niño que ya apuntaba maneras de estrella. «Cuando Luka llegó a Madrid era ya un niño especial. Se le veía ya con unas dotes físicas y técnicas diferentes. Le veíamos entrenar y era distinto a todo. Especial», señala López a ABC. El actual seleccionador de Suecia reconoce que «España tiene una labor compleja», aunque no duda de que el cuerpo técnico de Scariolo tiene bien estudiado al esloveno. Para él, una de las claves está en castigarle en defensa, para que esa fatiga haga mella en él a la hora de exprimir su talento ofensivo. «Es un jugador excepcional, así que habría que intentar hacerle trabajar antes de que reciba la pelota.Eso pasa por ponerle en muchas dificultades, con gente grande, para hacer que tenga un desgaste un poco mayor y que cuando finalmente reciba la pelota esté lo suficientemente cansado como para no pensar con claridad», señala. Además, apunta que sería importante «no dejarle pisar la pintura, pues ahí, con su altura y sus recursos hace mucho daño». La defensa de Garuba José Luis Pichel, asistente del Urbas Fuenlabrada, fue el primer técnico que tuvo Doncic en el Madrid. Él ya sabía entonces que tenía algo especial entre manos, pero nunca imaginó cuánto. «Me gusta mucho verle jugar ahora liderando a sus equipos, aunque espero que España no lo sufra mucho. Para pararle, creo que el cuerpo técnico de Scariolo alternará defensas de jugadores exteriores con otras de hombres altos como Claver o Garuba, al que Laso ya utilizó en una función similar con cierto éxito para frenar a Micic. En cualquier caso, ninguno de los dos es muy bueno pasando bloqueos directos y por ahí podría pasarlo mal la selección. Además, creo que va a haber un trabajo colectivo muy importante en la defensa de ‘pick and roll’. No solo para todo lo que pueda generar Luka sino para que la siguiente acción esté también defendida», explica el técnico, al que no le extrañaría tampoco ver una defensa en zona 3-2 con un hombre alto en la cabecera. Recursos colectivos para intentar secar un talento superlativo que amenaza con ser la gran estrella de los Juegos.
El estreno del atletismo español no ha podido ser más frustrante. En la primera eliminatoria de los 3.000 metros obstáculos, el plusmarquista nacional y una de las bazas del equipo, Fernando Carro, solo ha podido aguantar tres vueltas en carrera antes de retirarse. Visiblemente molesto desde la salida y en cada salto, con un vendaje en el isquiotibial izquierdo que no auguraba nada bueno, se ha quedado descolgado muy pronto y tras el tercer giro, el madrileño se ha parado. Después, en la zona mixta ha explicado que sufrió una sobrecarga en el último entrenamiento fuerte realizado en Tokio antes de centrarse en la prueba, y no ha podido superarlo. «Al final me he encontrado con circunstancias complicadas. Lo he intentado, pero tener que saltar con la pierna derecha todos los obstáculos no era lo mejor», ha admitido Carro. La relación del madrileño con las rondas clasificatorias de los Juegos están marcadas por el dolor. Hace cinco años, en Río, llegó pleno de ilusión por su debut olímpico pero en su camino se cruzó una fascitis que le amargó toda la temporada del 2016. Ya en invierno, en el campeonato de España cross de Calatayud, estuvo entre los mejores pese a una evidente cojera tras la carrera, problemas que arrastró hasta el estadio olímpico de Río, donde cada salto era un poema. Aquella carrera le hizo daño y le llevó a cuestionarse su futuro, pero salió airoso y en 2019 en Mónaco pulverizó el récord de España con un crono de 8.05.69. Esta temporada, Carro ha estado centrado en Tokio, pero de nuevo las lesiones le han condicionado la preparación, unos problemas en el talón de aquiles, una bursitis, le llevaron a hipotecar carreras de preparación para estar en los Juegos. «Mis carreras están en Tokio», repetía. Pero una mejoría de su estado físico le llevó hace dos semanas a hacer un test en un 3.000 donde Katir batió el récord de España y él hizo un 7.41 que le llevó a mejorar seis segundos su marca y a dejarle muy satisfecho. «Esto marcha», dijo como siempre que las cosas van bien. Pero en Tokio, las cosas se han vuelto a torcer y el sueño de la final olímpica le ha vuelto a jugar una pasada. Pero no se rinde. «Estoy en el mejor momento de mi vida y lo voy a demostrar», zanjó en la zona mixta del estadio olímpico. Fernando Carro no se rinde.
Es el examen final del Real Madrid para Eden Hazard. Un futbolista que costó cien millones fijos más cuarenta en bonus y que no ha demostrado su nivel en la casa blanca por culpa de tres lesiones óseas en un peroné que han destrozado su carrera, un vía crucis peor que el sufrido por Bale. El belga tiene el reto de dar esta temporada el salto de calidad o asumir la derrota personal. Para Eden es «ahora o nunca». El delantero, que no llegó en buen estado físico en las dos pretemporadas anteriores, ha regresado bien a esta tercera precampaña, advertido de la molestias del club por esa falta de profesionalidad reconocida por él mismo al manifestar que en verano comía mucho. En esa ocasión ha vuelto en buen estado y en su peso. Antonio Pintus ha dialogado con él y le ha dicho que viene bien de peso y así se tiene que mantener, pues los cambios en ese capítulo, el vaivén de kilos, afecta también a las lesiones. Hazard es la mayor inversión en la historia del Real Madrid, 140 millones con bonus, por encima de los 110 abonados por Bale y de los 96 pagados por Cristiano, que fue vendido por 100 nueve años más tarde en la mejor operación de los 119 años de existencia del club El preparador físico tiene el difícil reto de conseguir devolverle la forma que tenía hace tres años. El objetivo del italiano es obtener del belga la puesta a punto que le llevó a ser uno de los cinco mejores jugadores del mundo. Ese si que es un reto. Han sido las tres dolencias en el peroné la causa de su hundimiento. Nada más aterrizar en el club se lesionó en el cuádriceps, en agosto de hace dos años, y no pudo debutar en Vigo. Lo hizo en octubre. Y en noviembre fue lesionado en el Bernabéu por su compatriota Meuniere, que tiene nombre de lenguado y es un deslenguado, pues asegura que él no lesionó a su paisano. Cosas veredes. El resultado de aquella patada de Meuniere es que Hazard solo disputó veintidós encuentros en su primer curso madridista, con un gol y tres asistencias. Pero en realidad jugó 1.544 minutos, diecisiete encuentros reales. El club no descarta su traspaso si llega una buena oferta que el belga quiera aceptar, aunque la postura previa del futbolista es quedarse para demostrar su valía en el Real Madrid En su segunda campaña aún participó menos: 896 minutos, once partidos reales, aunque estuvo en el césped en 21 encuentros, en los que anotó cuatro tantos y dio dos. Exiguo bagaje para un fichaje de campanillas, la mayor inversión en la historia del Real Madrid, 155 millones, muy superior a los 110 millones abonados por Bale y los 96 pagados por Cristiano, cuyo rendimiento permitió venderle por 100 nueve años más tarde, la mejor inversión realizada por el club en sus 119 años de existencia. Hazard tiene una meta: rendir. devolver parte del gasto ejecutado por el club español. Pintus tiene la afrenta de sacar jugo de un futbolista masacrado por las lesiones óseas, que son peores, porque no son músculos que el turinés pueda tratar con sabiduría. El club, de todos modos, no descarta su traspaso este verano si llega una buena oferta que el belga quiera aceptar, aunque la postura previa del futbolista es quedarse para demostrar su valía en el Real Madrid. Está dolido con lo sucedido y desea devolver parte del esfuerzo que la entidad hizo durante tres años para ficharle.
Pablo Carreño busca este viernes ante el ruso Karen Khachanov una plaza en la gran final del torneo de tenis de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Tras dejar en la cuenta contra pronóstico a Daniil Medvedev, número 2 de la ATP, el tenista asturiano se mide al compatriota de su más reciente víctima con el objetivo de asegurarse una medalla en la cita olímpica. Sobre el papel, el español es ligeramente favorito. Juega esta semifinal con el undécimo puesto de la clasificación ATP en el bolsillo, mientras que su rival ocupa la vigésimoquinta plaza. Carreño, última opción del tenis español para conseguir una medalla en los Juegos de Tokio 2020, domina el particular cara a cara entre ambos jugadores por un ajustado 3-2. El inicio del partido está programado para las 08.00, hora española, en el Parque de Tenis de Ariake, y se podrá ver en directo por televisión a través de los diferentes canales de Radio Televisión Española (RTVE), ya sea en La1 o en Teledeporte, además de en RTVE Play. También se emitirá en vivo por Eurosport y Eurosport Player, al tiempo que se podrá seguir en la web de ABC, donde los lectores podrán encontrar una amplia crónica y la mejor información al término del partido.
«Ninguna diligencia que se ha practicado hasta el momento permite sostener que el señor Villarejo tuviera comunicación directa con ningún presidente o primer ministro». Con esta contundencia se expresa el juez Manuel García Castellón en el auto en el que da por finalizada la investigación de la operación Kitchen y pone en la antesala del juicio al exministro del Interior y a otras diez personas, ocho de ellas cargos policiales. A su juicio, no hay indicios que apunten a que el operativo que montó Fernández Díaz en el Ministerio del Interior trascendiera de puertas para fuera. El magistrado responde así a la petición de la Fiscalía de que se investiguen los números de teléfono que después de tres años de investigación hace apenas unas semanas aportó el comisario Villarejo para «demostrar» que se comunicaba directamente con el entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy. «Desde la experiencia de más de cuarenta años de ejercicio profesional de este instructor, no resulta desconocido que un investigado que acapara una enorme atención mediática, trate de buscar conexiones con toda clase de personajes, hechos históricos o acontecimientos, en un afán desmedido por ganar notoriedad y repercusión, pero el derecho procesal y la seriedad del juicio penal están por encima de este tipo de frivolidades», señala García Castellón. «No aporta nada» A su juicio, que el teléfono al que Villarejo alude hubiera sido titularidad de un partido político «no aporta nada relevante, pues no es difícil acceder a un dato de esta clase por fuentes abiertas, ni mucho menos para quien se dedicaba profesionalmente a una actividad como la que desempeñaba el señor Villarejo», experto en espionaje. Dice el juez que el Ministerio Público está en su derecho de solicitar más diligencias «en el caso de que se facilite algún número vinculado con cualquier otra institución, organismo, club, comunidad, grupo, conjunto o sociedad, buscando partícipes y cómplices allí donde le apunte el investigado Sr. Villarejo». Pero lo que le resulta «más preocupante» es que «se pretenda dar importancia a esta clase de cuestiones tres años después de empezar el procedimiento» y con el secreto de la causa ya alzado. «Es precisamente en estos casos cuando más necesaria se hace la valoración sosegada del magistrado, que no atiende a ningún interés de parte, sino que, desde un juicio ponderado de pertinencia, utilidad y necesidad, depura el procedimiento, separando lo relevante, de aquello que ni aporta ni añade». No es el único rejonazo del magistrado a la Fiscalía en el auto notificado ayer, pues acusa al Ministerio Público -al frente del que está Dolores Delgado- de pretender mantener viva la causa solicitando diligencias estériles. «En relación con las diligencias interesadas por el fiscal (...) deben ser desestimadas por innecesarias, inútiles, y en algún caso, además impertinentes y ausentes de toda fundamentación, más allá de una hipotética voluntad de prolongación de la pieza, que en cualquier caso resultaría incompatible con los principios procesales que deben regir la instrucción en el proceso penal». Cosidó se libra Respecto a la argumentación de la Fiscalía para que el juez impute al exdirector general de la Policía Ignacio Cosidó -«la posible implicación de responsables políticos y gubernamentales en la ideación, puesta en marcha, desarrollo y control de esta ilícita operación policial»-, el juez dice que «llama la atención la generalidad de los términos en que se formula la petición, sin referencia a dato, indicio, expresión o afirmación concreta alguna que permita sostener la imputación». «Contrariamente a lo que parece sostenerse por el fiscal que interesa llamar como investigado a Cosidó para esclarecer si tuvo algún tipo de participación, este magistrado entiende que el juicio de inferencia debe ser justo el inverso: primero se obtiene el indicio que incrimina al sujeto, y posteriormente se le llama» a declarar. Lo mismo sucede con la insistencia de la Fiscalía en imputar a Cospedal y a su marido vinculando sus reuniones con Villarejo por el caso Gürtel. «No tiene sustento en ningún indicio del procedimiento afirmar que las reuniones de María Dolores de Cospedal con el señor Villarejo fueron motivadas por el interés de esta en que aquel le trasladara información acerca de la implicación, investigación o inmediata detención de encausados» de esa trama.
Un dispositivo policial cuya «ilicitud» todos conocían. El objetivo, conseguir documentación sensible que el extesorero del PP Luis Bárcenas pudiera poner en manos de la Justicia para hacer daño al partido. Así se ideó el equipo que, extramuros del Ejecutivo que entonces presidía Mariano Rajoy, puso en marcha Jorge Fernández Díaz. Tanto el ministro del Interior como su número dos, el ex secretario de Estado Francisco Martínez, y los miembros de la cúpula policial en los años 2012 y 2013 están a las puertas de un juicio por delitos de descubrimiento y revelación de secretos, prevaricación, omisión del deber de perseguir los delitos, cohecho, tráfico de influencias y malversación. El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón dio por finalizada ayer la instrucción de la conocida como operación Kitchen, otra de las piezas que se han desgajado del caso Tándem que tiene como protagonista al comisario jubilado José Manuel Villarejo. Considera que ya han quedado «delimitados los elementos objetivos y subjetivos» que justifican avanzar en la tramitación del procedimiento y no ve necesario practicar más diligencias de investigación ni tampoco prorrogar la instrucción. El magistrado da por desactivada así la mafia parapolicial que se tejió en torno al Ministerio del Interior para llevar a cabo esta misión sin que quepa meter a más personas de las procesadas, pese al interés de la Fiscalía por hacerlo y el de los partidos que ahora apoyan al Gobierno por salpicar al presidente Mariano Rajoy y extender los tentáculos de la Justicia a una comisión de investigación que, al margen de ruido, pocos resultados ha deparado. Tampoco se ha visto afectada la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal ni su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, desde ayer fuera de la causa al no haber pruebas contra ellos. Con los indicios existentes se puede concluir, dice el juez, que no hay una trama política al margen del Ministerio del Interior. Todo quedó en casa. Junto con el exministro y su número dos, caen el exdirector adjunto Operativo Eugenio Pino; los responsables policiales José Luis Olivera, Marcelino Martín Blas, José Angel Fuentes Gago, Bonifacio Díez Sevillano, Enrique García Castaño, Andrés Manuel Gómez Gordo; el comisario jubilado y principal investigado en la macrocausa Tándem, José Manuel Villarejo, y el chófer de Bárcenas Sergio Ríos. Señala el magistrado que, pese a saber que se trataba de una actuación ilegal, los investigados pusieron en marcha este operativo en una fecha que no se ha podido determinar entre 2012 y 2013. Fernández Díaz, máximo responsable político de Interior, «con abuso de sus funciones y conocimiento de su ilicitud», «instó a Francisco Martínez, quien fuera, primero su jefe de Gabinete y desde enero de 2013 secretario de Estado de Seguridad, para que pusiera en marcha una misión encaminada a la obtención de información y documentación que pudiera estar en poder» de Luis Bárcenas. «El objetivo –señala– era sustraer dicho material de la autoridad judicial en la investigación que se llevaba a cabo en el marco de la pieza separada de los 'papeles de Bárcenas'», en el seno del sumario de Gürtel. Según el relato de García Castellón, Francisco Martínez asumió la coordinación de la operación, que se encomendó, en cuanto a su planificación y desarrollo al Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino. Pino, a su vez, encargó esta operación a José Manuel Villarejo, quien, para su ejecución, se sirvió en un primer momento de Marcelino Martín Blas, que estaba al frente de la Unidad de Asuntos Internos (UAI) del Cuerpo Nacional de Policía, y posteriormente de Enrique García Castaño, al frente de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO). Este último asumió personalmente el compromiso de llevar a buen puerto la misión, sirviéndose de la Unidad Especial de Seguimientos adscrita a dicha unidad. La operación consistió en captar a un colaborador, cercano a la familia Bárcenas, capaz de facilitar la información y el acceso a la documentación que se estaba buscando. La persona elegida fue Sergio Ríos, chófer del matrimonio Bárcenas y persona de su máxima confianza. El DAO Eugenio Pino habría encomendado tanto a Villarejo como a García Castaño el desarrollo de labores operativas para ganarse la confianza y lograr la colaboración activa de Ríos. A cambio le entregarían 2.000 euros mensuales, más gastos, procedentes de los fondos reservados, y el posterior ingreso en el Cuerpo Nacional de Policía. La resolución indica que las actuaciones practicadas han permitido constatar que, «sin perjuicio de las directrices dadas por el ministro, y las motivaciones que pudiera tener éste, la finalidad que guiaba tanto a Villarejo como a García Castaño, sería realmente la de incautar y mantener dicha documentación en su poder, sin entregárselo a sus superiores, para poder obtener algún tipo de beneficio personal; extorsionando o presionando con la misma a cargos públicos o responsables del Ministerio del Interior, o bien simplemente con la finalidad de preservar sus respectivos cargos en la cúpula policial y la impunidad en las actividades ilícitas que, presuntamente, venían desarrollando de forma paralela».
La presencia del lendakari Íñigo Urkullu en la Conferencia de Presidentes ya tiene precio: al menos 220 millones en nueva recaudación que saldrán de la gestión de las tasas Tobin y Google, según los cálculos del gobierno vasco. A esta cifra hay que añadir la recaudación del IVA al comercio electrónico, también cedida y aún no cuantificada. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, firmó ayer este nuevo pacto fiscal con el consejero vasco de Economía, Pedro Azpiazu, en el marco de la Comisión Mixta del Concierto Económico. Quedaba asegurada así la presencia del lendakari en la cita de presidentes de hoy al aceptar el Gobierno así todas las condiciones puestas por Urkullu. Tras este acuerdo, los citados impuestos serán gestionados por las haciendas forales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, convirtiendo al País Vasco en la única autonomía que controla estos impuestos. El acuerdo podría replicarse en los próximos meses para Navarra. «Mercado persa» El nuevo pacto fiscal de Sánchez y Urkullu ha levantado ampollas en la oposición y en algunos territorios. El presidente andaluz, Juanma Moreno, advirtió de que «las cesiones a Cataluña y País Vasco no son el mejor comienzo para buscar el consenso en la Conferencia de Presidentes». En esta línea, aseguró que Andalucía «no aceptará ser una comunidad de segunda». «La España multinivel de Sánchez es la España de los privilegios. Así no puede ser», avisó. Por su parte, el líder del PP, Pablo Casado, acusó a Sánchez de «humillar» al resto de autonomías. «Los presidentes autonómicos están hartos, y con razón, de que se establezca un mercado persa (...) Ésa foto no la cobran ni las mejores de Hollywood», denunció. Menos Waterloo Urkullu saca así tajada de la ausencia del presidente catalán, Pere Aragonès, a la cita de hoy en Salamanca. Sánchez ha optado por pagar el peaje para aislar al independentista y evitar la imagen de fracaso que hubiera supuesto la falta de ambos mandatarios. Sobre Aragonès se pronunció ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, considerando una «pena» que «la voz de Cataluña» no se escuche hoy. Según el líder socialista, más allá de que «sean independentistas», se tratarán temas «muy importantes» como los fondos europeos, la lucha contra la pandemia o el reto demográfico. También recordó que la Comisión Bilateral entre el Gobierno central y el catalán se reunirá «como marca el Estatuto» el próximo lunes 2 de agosto para avanzar en los traspasos a la región catalana. Por su parte, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, recomendó a Aragonès que asista. «Le vendría mejor que los presidentes nos viéramos y dijéramos las cosas a la cara» que no hacerlo, en un contexto en el que toca «hablar de dinero, no de ideología». Y en cuanto al reparto de los fondos advirtió que no consentirá que su comunidad se quede atrás sino que será «tan protagonista en el escenario nacional como cualquier otra».
Un total de 28.375 venezolanos solicitaron protección internacional en España el pasado año, lo que supone casi un 32 por ciento del total recibidas. La cifra, que supone una media de más de 75 diarias, revela la magnitud de la diáspora provocada por el régimen de Nicolás Maduro, que condena a salir del país a decenas de miles de sus ciudadanos cada año. Muchos huyen de la ruina económica; otros, de la persecución política y, en no pocas ocasiones, se unen los dos elementos. Aunque la cifra es muy elevada, en 2019 fue de casi el doble, en concreto 40.886, si bien influyó el parón en la movilidad en todo el mundo como consecuencia de la crisis del coronavirus. Es... Ver Más