martes, 15 de septiembre de 2026

Raúl Chapado: «A los menores de edad no les damos dinero; alguno lo invertía en alcohol, juego y no sé qué»

La salida de Josué Canales a Australia ha causado impacto en el atletismo español. Raúl Chapado (Ávila, 1968), presidente de la RFEA, ve con naturalidad los movimientos de este tipo y explica que su deporte ha cambiado y ahora hay más libertad para salir a entrenar a otros países. El presidente de la federación española no para (atiende a ABC desde el aeropuerto de Barajas), suma este año a sus viajes habituales los que corresponden a su campaña electoral particular. Dentro de un año se someterá a la votación que puede convertirle en presidente de World Athletics. Y parece tener opciones. Los Europeos de Birmingham dejaron un sabor amargo. Sí. Creo que el atletismo español se ha acostumbrado a tener un nivel competitivo realmente alto y en Birmingham estuvimos por debajo de nuestro nivel . Hay varios pilares del equipo que no estaban: Ana Peleteiro, Jordan Díaz, Thierry Ndikumwenayo... y algunos han llegado justos. Pero después de una pista cubierta impresionante, de un Tokio impresionante, de un París impresionante, pues al final han llegado un poco agotados, ¿no? Y probablemente los relevos también son un ejemplo de eso. Pero sí, sí, estoy de acuerdo en que el atletismo español debería estar más arriba. Italia, con un fondo de armario de hace muchos años, con una tradición y con una generación ahora mismo muy potente. En Europa no podemos competir con Alemania, y luego pues Holanda, Suiza, incluso Portugal han dado un salto, y nosotros en los Europeos nos hemos quedado por debajo. No hemos estado bien en todo el verano: el nivel del equipo español no ha sido como el de otros años. Esto siempre apunta al apartado técnico, ¿no? Perdón, ¿eh? Eso puede parecer oportunista, ¿no? Decirlo cuando llevamos tres años compitiendo que te mueres y hay una competición que por diferentes razones no sale bien, entonces ¿el sistema ya no vale? No. Hay cosas que mejorar en todas las estructuras, no hay ningún país perfecto y nosotros tenemos ciertas carencias. Pero no son solo estructuras, si la gente piensa que el nivel de un deporte depende exclusivamente de la Federación pues se va a equivocar. Depende de una estructura de clubes, depende de entrenadores que se dediquen más o menos, y no todos ellos van a poder trabajar en una Federación, ni aquí ni en ningún lado. De hecho somos de las Federaciones que más entrenadores contratados tenemos. Quitando Italia o Francia somos de los que más tenemos. Y tiene que ver con todo el tejido, la vocación, el número de escuelas... Bueno, muchas cosas que habrá que analizar y ver. Estamos teniendo muy buenos resultados de categorías menores. Lo que pasa es que los lanzamientos, los saltos, la velocidad, no tenemos una gran tradición en nuestra historia y dependemos de ciertos momentos o ciertas figuras, ¿no? Y ha sido así siempre. ¿Qué tiene pensado hacer? Yo soy muy autocrítico, muy inconformista. Siempre veo más lo negativo porque creo que eso es lo que te hace crecer. A todo mi equipo técnico les transmito estas exigencias, soy muy incómodo, tenemos que reflexionar sobre lo que ha pasado este verano. Josué Canales se marcha a Australia. ¿Nos faltan núcleos de entrenamiento de alto nivel en España? ¿Usted cree que ese es el problema de Canales? O sea, eso puedo comprárselo para los saltos o lanzamientos, pero el mediofondo español tiene ahora mismo entrenadores muy potentes en muchos sitios y se puede elegir. A ver, el mundo ha cambiado, es mucho más global. Canales se va a entrenar a Australia con un señor que es campeón de Europa, que es irlandés y está entrenándose allí. Nosotros hemos recibido permanentemente atletas de otros países. Es decir, el mundo ya no consiste en tener un núcleo donde tú trabajas. Ahora mismo Holanda es el único que mantiene esa estructura. En Canadá pasa todo lo contrario, ellos tienen el 70% de su equipo nacional en Estados Unidos. Hay muchos españoles también en Estados Unidos… Claro, luego vuelven y se reintegran, como es el caso de Blanca Hervás o Lorea Ibarzabal. Tenemos que entender que el mundo ha cambiado, que los atletas tienen mucha más información de la que tenían antes y que pueden elegir libremente porque tienen los recursos para hacerlo; antes no los tenían, antes era muy difícil salir del país. Tenemos a Attaoui y Marta García en el grupo de entrenamiento de la marca On. Ahora Canales se va integrar en el de New Balance. ¿Estamos yendo hacia un modelo de marcas comerciales, como en el ciclismo? Las marcas tienen mucho poder, esto ya lo hizo Nike cuando organizó sus campamentos, aunque luego por el tema del dopaje se desmontaron. La marca On ha comprado ese modelo, Asics y New Balance, también. Es el concepto de profesionalización, la conciencia de alto rendimiento. Te metes en un monasterio de alto rendimiento, y al final pues eres un creyente de ese sistema, ¿no? Eso te lo explican muy bien Marta García, Attaoui o Mario García Romo. Lo que viven en esos centros profesionalizados es diferente a vivir en tu casa, comer con tu madre, ir a estudiar... No, aquí es 24 horas dedicado a ser un atleta profesional. Y eso probablemente solo lo puedes hacer en campamentos de este nivel. Pero no todo el mundo lo resiste ni le va bien esto, porque hay gente que se satura con este tipo de intensidades. En España tenemos especialidades con pocos entrenadores. Sí. Los entrenadores son mi gran preocupación. Sin entrenadores, no hay atletas. Y es verdad que en algunas pruebas tenemos carencias de entrenadores, las hemos tenido siempre. ¿Cuánta gente se dedica a día de hoy a entrenar a atletas de pruebas combinadas en España? ¿Cuánta gente se dedica a los lanzamientos? Eso sí que es una preocupación de la Federación. ¿Y por qué sucede esto? Pues no nos olvidemos del cambio de sistema en titulaciones deportivas, que nos ha hecho mucho daño. Ahora, para ser entrenador hay que invertir mucho más dinero y mucho más tiempo, porque la normativa europea te obliga a hacer profesionales, pero no grandes entrenadores. Ahora los entrenadores, por este cambio político, salen peor formados en conocimientos técnicos. La estructura técnica de la Federación es un poco una nebulosa… No, no es cierto. Tenemos un sistema que utilizan la mayoría de los países, o sea un grupo de alto rendimiento, no está sólo Pepe Peiró, hay seis personas con diferentes responsabilidades. Al final lo importante es hacer el trabajo y hemos puesto una oficina de atención al entrenador, hemos mejorado mucho la comunicación con entrenadores y atletas, mucho, porque tienen un teléfono y un correo a quién dirigirse, antes no lo había, y estas son demandas que hemos ido atendiendo. Tenemos estructuras más reticulares para llegar a más gente. Y no olvidemos que cuando yo llegué teníamos 16 entrenadores contratados por la federación y ahora son 35, 'full-time'. Hemos pasado en esto de la inversión anual que había de 700.000 euros a los dos millones actuales. La transición desde las categorías junior y sub23 ¿se lleva a cabo de forma satisfactoria? Los más jóvenes tienen ayudas. Acabamos de firmar un contrato con Allianz, que está poniendo 180.000 euros para 70 deportistas. Son la generación de Brisbane y se llama Futures32. Es ayuda para concentraciones, entrenadores, servicios médicos. Y tenemos 140 atletas en el sistema de becas, nunca ha habido tantos, nunca. No tengo muy claro que a los medallistas junior se les ayude… Tienen todos becas. Todos. Lo que pasa es que a los menores de edad no les damos dinero, que conste. Porque la experiencia que teníamos de antes es que alguno de esos invertía en alcohol, en juego y no sé qué. Los menores de 18 años lo que reciben es una ayuda específica de 4.000 o 5.000 euros para gastar en preparación, nutrición, fisioterapia, zapatillas. Y tenemos sistemas de inteligencia de registros, sabemos cómo entrena cada uno, cómo está cada uno. Y los resultados del Mundial sub-20 han sido los mejores. ¿Cómo podemos conseguir que esos jóvenes talentos no se pierdan? A ver, ¿todos los medallistas sub-20 llegan? No, ni en este país ni en ninguno. Porque hay muchas cuestiones que influyen en eso: desde un rendimiento prematuro a veces por exceso de cargas, o porque un atleta pueda estar más desarrollado biológicamente que otro a su edad. Es que lo de la falta de ayudas… ¿Tener mil euros en el bolsillo te ayuda a ser un campeón? Mucho más importante es tener buenos entrenadores, buenas concentraciones, clubes y escuelas deportivas. Y a todos les hemos dado tarjetas sanitarias, que es muy importante. El nuestro es un sistema muy similar al de Australia, que está teniendo resultados espectaculares. ¿Ha mejorado el sistema de ayudas del Consejo Superior de Deportes? Sí. Ha cambiado en agosto y el reparto es mucho mejor. Lo que pasa es que aún no hemos cobrado ni un solo euro de las subvenciones y las federaciones de momento tenemos el flujo de caja estrangulado. Hay quien ha criticado la compra de la nueva sede de la federación. Pues fue una gran decisión, de eso no tengo ninguna duda. El 85 por ciento de la compra vino pagada por la venta de la sede anterior, que se vendió por 3,6 millones. Antes teníamos un piso y ahora una sede de más categoría. Para vender tienes que dar buena imagen. En marzo tenemos los Europeos de pista cubierta en Valencia. ¿Cómo los ve? Pues hay atletas como Peleteiro o María Vicente que están muy ilusionadas y creo que tendremos atletas jóvenes que tienen que dar el salto de un momento a otro, y estoy pensando en Álex Pintado. Queremos que haya una gran participación de españoles, pero sin bajar el nivel. Queremos un equipo competitivo, aunque abriremos la mano con los atletas sub23. ¿Cómo va su carrera hacia la presidencia de World Athletics? ¿Se ve con posibilidades reales a falta de un año? Pues sí. Si no, no estaría en esto, no me habría presentado. He dado un paso. Si lo consigo, bien; si no, no pasa nada, seguiré yendo a las pistas a ver atletismo. Realmente, ser presidente de World Athletics es duro porque no paras de viajar. Me lo dijo un día Sebastian Coe, medio en broma, «parece que estás siempre huyendo de la policía, ¡de aeropuerto en aeropuerto!». Si no es elegido, ¿se plantea presidir el Comité Olímpico Español? No, no me planteo nada. Su sustitución en la federación española parece que apunta hacia Álvaro Burrell, el exdecatleta. Bueno, hay tres candidatos y yo ahí voy a ser neutral. Cualquiera de ellos tiene muy buenas condiciones y será el atletismo el que decida quién le representa.

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