viernes, 17 de julio de 2026

Jon Rahm ya está donde quería para optar a la Jarra de Clarete

Hay jugadores tan convencidos de sus posibilidades que lanzan pronósticos imposibles y luego hacen lo imposible por cumplirlos. Esto le sucedió hace diez años a Jon Rahm cuando, al terminar su carrera amateur, espetó que iba a ser número uno del mundo y que iba a superar los dieciocho grandes de Jack Nicklaus. El primer deseo se cumplió con prontitud y, aunque ya acumula dos grandes en su palmarés, superar la cifra del Oso Dorado no parece una tarea factible para ningún mortal, al menos de momento. Y es ahora, con la confianza añadida que le da la experiencia en la máxima categoría, cuando el de Barrica tiene de nuevo ese brillo en los ojos que augura lo mejor. Aunque sea de Bilbao, con estas cosas no suele fanfarronear y si dice que «estoy donde quería estar, pues estoy jugando muy bien y solo me falta meter un par de 'putts' claves a lo largo de la vuelta para poder ganar el torneo», es porque de verdad se nota con el juego y la confianza para hacerlo. Haciendo gala de un temple excepcional (aunque un arranque de furia en el 15, por un mal 'swing', le llevó a lanzar el palo de mala manera y a recibir una amonestación de los árbitros), fue peleando contra un campo que se iba endureciendo a medida que avanzaba la tarde para arañar los puntos necesarios que le hicieron terminar la jornada con una tarjeta de 67, que bien pudieron ser algunos menos. Si el palo corto le hubiera funcionado como antaño, estaríamos hablando de un resultado muy próximo al liderato de Lucas Herbert, con ocho bajo par. El australiano firmó un increíble 62 en el turno matinal que iguala el mejor resultado histórico en un grande, aunque le duró poco la alegría, puesto que Sam Burns repitió la gesta minutos después. En cualquier caso, ver esas cifras tan bajas en el marcador no presionó al español, ya que «sabía que este campo es muy difícil y más cuando sopla el viento por la tarde. Por eso estaba tranquilo y entendía que debía ir a mi juego, sin preocuparme por los de arriba». Y esa estrategia le salió a la perfección pues, aunque algunas salidas se le desviaron fuera de las calles, sus segundos tiros a 'green' fueron espectaculares y en casi todos los hoyos acabó tirando para 'birdie'. «Está feo que yo lo diga, pero no creo que haya habido ningún jugador hoy mejor que yo en esta categoría. Siento que estoy jugando muy bien y, salvo un par de 'swings' malos que he tenido, el resto del día he estado muy cómodo en el campo», afirmó orgulloso. La cabeza fría le sirvió también para superar los tres pinchazos sufridos en los hoyos 4, 6 y 15 y compensarlos con cifras en rojo en el 2, 5, 8, 10, 16 y 17. Alguien que es capaz de firmar seis 'birdies' en una sesión vespertina tan dura como la de hoy en Royal Birkdale, sin duda, tiene mucho ganado de cara al fin de semana. En el top-10 acompañan al español ilustres ganadores de grandes como Bryson DeChambeau (-5 a pesar de sufrir dos golpes de penalización por mejorar su posición en el hoyo 5), Francesco Molinari y Scottie Scheffler (-4), además de su compañero de partido Tommy Fleetwood, que es el favorito del público al jugar en su ciudad natal. Otros dos españoles que superaron el corte fueron los dos primerizos en disputar un fin de semana en un grande. Y lo hacen con sensaciones encontradas. Mientras que Eugenio Chacarra (par) reconoció haber jugado mal y haber salvado la ronda con oficio, Josele Ballester rezumaba satisfacción por todos sus poros, al haberse clasificado con un final de ensueño ('eagle', 'birdie') para remontar los tres golpes que le separaban del fielato (+1). El primero de los dos declaró estar «muy orgulloso de superar mi primer corte en un 'major', pero es irónico que ayer jugase muy bien y eso no se viera reflejado en mi tarjeta cuando hoy ha pasado todo lo contrario: he estado fatal y he firmado el mismo par que ayer. He salido a jugar a las 6:30 de la mañana y desde las 3:30 ya estaba incómodo, sin poder dormir, lo que he acusado luego en el campo. Menos mal que me he venido arriba cuando peor estaba y he conseguido salvar la vuelta». Con respecto al castellonense, la hazaña conseguida vino precedida de un gran trabajo mental que le permitió lograr una remontada que parecía imposible, como reconoció exhausto al terminar: «me ha pasado como ayer, que notaba que estaba pegando buenos golpes pero luego no conseguía materializarlos en un buen resultado; aún así, no me he venido abajo en ningún momento y ha sido al verme contra las cuerdas al final cuando me he concentrado a tope y he alcanzado un estado mental en el que estaba completamente enfocado en el objetivo. En el 17 he salido muy agresivo con 'driver' (si no hubiera estado en esa situación, no habría arriesgado tanto) y un hierro 6 maravilloso me ha propiciado un 'eagle' que me ha dado alas para salir a tope en el 18. Y ahí se ha repetido la historia porque, a pesar del viento racheado que había, la he colocado en calle y desde ahí casi la meto con el siguiente golpe. Cuando he llegado a la bandera y he visto que mi bola se había quedado pegada al agujero, me he visto forzado a soltar toda la tensión que llevaba dentro y el grito de «¡Vamos!» que he pegado al meterla ha sido muy liberador». Quienes no superaron la criba fueron Ángel Ayora (+3), Alejandro de Castro (+6) y David Puig (+11).

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