lunes, 6 de julio de 2026

España se hace camino para soñar

En Texas, sol que derrite en un estadio con aire acondicionado, España se permite soñar en el Mundial. Lo hace después de un partido intenso, igualado hasta el límite imposible y desnivelado con un gol en el minuto 91 de Mikel Merino a pase de Ferran. Dos que salieron del banquillo deciden la eliminatoria ante Portugal, rival inmenso que llora con honra la derrota. Cristiano se despide con lágrimas. La selección se vio atorada y sometida, pero nunca perdió la fe. Y avanza a cuartos de final. El partido comienza antes del silbato del árbitro inglés. A Cristiano Ronaldo le cae la chapa del siglo, bronca total cuando asoma en la pantalla gigante del estadio de Dallas y luego en el césped. En esa ceremonia del ruido, tan popular en Estados Unidos, sucede lo mismo con Lamine Yamal de parte de los portugueses. Temor a las estrellas, la esencia del fútbol. Suena 'Despechá' de Rosalía, tonadilla rumbosa y amable en medio del estrépito. Empieza el partido. Luis de la Fuente ha encontrado un molde y con su idea, Porro y Dani Olmo, inaugura el duelo más parejo de este Mundial para España. Portugal depara una sorpresa en la alineación (el siempre mágico y desesperante Joao Félix) y en la táctica. Cristiano Ronaldo se recuesta plácido en labores defensivas tapando toda maniobra de Laporte. Roberto Martínez le encuentra una función a la estrella mundial que incomoda a la selección. Ya que CR7 no está para defender a nadie, al menos perturba la salida del balón de España. Cubarsí tiene el camino libre para hacer lo que quiera, nadie lo marca, pero no es el hábito de la selección, habituada a mover al rival de lado a lado con la técnica de su pareja de centrales. España ingresa con confianza en el juego y puede voltear la eliminatoria en un mano a mano que falla el tipo más fiable. Oyarzabal se planta solo ante Diogo Costa y la echa lejos. Era gol o gol en la fantasía de los aficionados, pero el fútbol no son algoritmos que piensan por todos. Aún queda espacio para el ser humano. Falla Oyarzabal y Portugal se crece. Reclama la pelota, tiene a Vitinha, el fenómeno clarificador. También al dinámico Bruno Fernades y a Joao Neves. Pedro Neto por la izquierda obliga a exprimirse a Cucurella. Son muy buenos. También los españoles. El partido es estupendo y las mejores ocasiones son para España, que fluye en la dificultad de un rival de enjundia. Cristiano ha rematado alto ante Laporte congelando el pulso de un país. Replica Lamine, que no está en su prime, y casi somete Álex Baena a los lusos con un tiro fantástico a la escuadra. Por allí asoma el guante derecha de Diogo Costa para ejecutar con estética la parada del Mundial. El gol se resiste y España busca siempre. Pero Portugal es otra calidad, auténtico termómetro para medir posibilidades, y compromete a Unai Simon, que tiene que multiplicarse porque en la primera parte le han chutado más que en todo el campeonato. Portugal se adueña del partido en esa fase previa al descanso. Y mete miedo. Joao Félix cabecea y salva Unai con el hombro, antes de rectificar y atajar el rechace de Cristiano. Es tiempo de salvar muebles porque Portugal ha pisado el acelerador y tiene la misma ambición que la selección. Nuno Mendes estira la zancada y remata al larguero tras un toque en Pedro Porro. El duelo pierde vértigo porque la igualdad es notable. España no especula, percute y prueba una y otra vez, pero echa en falta la excelencia de Lamine Yamal, quien no se escapa ni una vez del mejor lateral del mundo, Nuno Mendes. Tampoco Oyarzabal luce su mejor gala. Cristiano sigue marcando a Laporte y el partido puede quebrarse por un accidente. Nuno Mendes se echa mano al muslo, tumbado en el césped y pide el cambio. El mejor jugador del partido se marcha pateando botellas a su paso. Portugal se ha adueñado del balón y del partido, Vitinha está en todas partes y Leao aporta mucha velocidad. España no ha recogido cable ni vuelve la cara, sino que exprime cada giro de Olmo y carrera de Lamine. Pero no es el sometimiento de otras tardes, sino acciones puntuales en un campo de brasas. Ferran añade energía en el cambio por Baena, pero nadie marca la diferencia. Pedri la tiene un disparo desde la frontal del área que se va al cielo y Lamine lo intenta en una falta directa que no sorprende a Diogo Costa. Portugal también ha perdido pie, Ronaldo ya solo camina por el campo, pero Leao aún amenaza por la banda izquierda. En esas está el partido cuando surge el destello, minuto 90, cerca del callejón oscuro. Ferran ve la luz en un pase magnífico entre piernas portuguesas, la pone de cine al espacio donde Mikel Merino recoge y la lleva dulce a la red. Es el minuto 91. Gol de España, en el filo, que tumba a Portugal.

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