miércoles, 13 de mayo de 2026

El segundo grande del año, más competido que nunca

Todavía resuenan los ecos del primer 'major' de la temporada, ganado brillantemente por Rory McIlroy en Augusta, cuando comienza ya el siguiente. El PGA Championship celebra en Aronimink (Filadelfia) su 108 edición pleno de alicientes. A pesar de estar considerado como el 'patito feo' del Grand Slam, su palmarés está repleto de grandes figuras y todos los jugadores ansían poseerlo. Tiene la peculiaridad de que es el más abierto de todos, ya que da cabida a los cien primeros del ranking mundial y, también, a veinte jugadores profesionales de clubes estadounidenses, dado que este histórico campeonato lo organiza su asociación. En esta cita, en concreto, los pesos pesados del golf mundial han afilado las garras y hay un puñado de ellos que llegan en forma y todos tienen sus motivos. Scottie Scheffler, el vigente campeón, parte con la ventaja de ser el número uno y de estar en un momento de forma excepcional. No en vano, lleva veinte torneos ganados en los últimos cuatro años, incluidos otros tantos grandes. No menos animado se encuentra Rory, que desde que logró su chaqueta verde la pasada campaña, se ha quitado el peso de tener que demostrarle al mundo que sus éxitos iniciales no fueron por casualidad. Otro de los protagonistas de Augusta, el inglés Justin Rose, vuelve a tierra conocida por el ambiente británico de la zona y porque en este campo ganó el AT&T National en 2010 y se encuentra a media hora de Merion, donde logró el Open USA en 2013. El campeón olímpico, a sus 45 años, es consciente de estar en el mejor estado de forma de su carrera y de que aún tiene hueco para otro trofeo en su vitrina. No menos emotiva resultaría la consecución del Grand Slam por parte de Jordan Spieth, que actualmente es el único que puede optar a este premio simbólico y está deseando romper una sequía demasiado larga que se remonta a 2022. El repóker de aspirantes se cierra con un Jon Rahm que ha recuperado su forma desde la última ronda del Masters, que le llevó a ganar en México la semana siguiente. «Desde que nos dan puntos en el LIV, en la lista mundial he subido hasta el vigésimo puesto, pero sé que estoy jugando a un nivel superior al de esta plaza», señaló. Y a ese momento de buen juego se le une también una motivación muy especial, pues «este es el único grande que le falta al golf español y me gustaría ser yo quien lo lograra. Estoy muy confiado y espero poder conseguirlo», afirmó esperanzado. La participación ibérica se completa con David Puig, el siguiente en la clasificación (62.º) y ambos se verán acompañados por un debutante como Ángel Ayora (107º).

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