No hubo margen para la sorpresa y el Barcelona cerró la Liga a falta de tres jornadas por disputarse. Ante un Joan Laporta exultante y un Rafa Yuste que logra su primer trofeo como presidente interino de la entidad, Ronald Araujo levantó al cielo de la Ciudad Condal la copa que recogió de manos de Javier Tebas, presidente de LaLiga. Fue una jornada intensa, aunque empañada por el fallecimiento del padre de Hansi Flick durante la madrugada. Constantes mensajes de apoyo al técnico germano, que tras comunicarle a la plantilla la luctuosa noticia decidió sentarse en el banquillo para dirigir el choque. Ejemplo de compromiso con un club con el que está negociando su continuidad. Tras el partido, la mayoría de los jugadores del Madrid acudieron a darle el pésame y felicitarle por el título. Sus jugadores le mantearon mientras el público coreaba su nombre. Emotivo abrazo de Flick con Laporta, que disfrutó tanto como sus futbolistas. Si en los días previos la posibilidad de conquistar la Liga número 29 de su historia había quedado eclipsada por los problemas internos del Real Madrid, con peleas intestinas y recriminaciones mutuas, a lo largo del domingo solo se respiraba euforia en los aledaños del Camp Nou. Eso sí, un par de centenares de aficionados blancos se congregaron en las inmediaciones del Hotel Intercontinental, cuartel general del equipo madridista, para recibir a los futbolistas. Su llegada generó muchos gritos de ánimo a los jugadores, que mostraban semblantes apesadumbrados, sobre todo arengas a Bellingham, Vinicius y Arbeloa. No tuvieron el mismo recibimiento por parte de los seguidores culés. El autocar del Real Madrid fue apedreado cuando entraba en el recinto del Camp Nou. También se lanzaron objetos contra el del Barcelona, aunque las primeras hipótesis apuntaban a una confusión de la propia afición azulgrana, confundida por el intenso humo de las bengalas que se prendieron. El 'Estadi', a reventar, disfrutó desde que se abrieron las puertas una hora y media antes del choque. Solo se lo perdieron el presidente Florentino Pérez y Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid. Pirri, Presidente de Honor, fue el máximo representante blanco. No se celebró la tradicional comida entre directivas: la relación es prácticamente inexistente a raíz de la presencia del Madrid como acusación en el 'caso Negreira'. En los más de 190 países que se retransmitió el clásico pudieron ver el gigantesco mosaico desplegado en los prolegómenos: 'Força Barça'. El palco repleto de personalidades políticas. Entre ellos, Salvador Illa, presidente de la Generalitat, el alcalde barcelonés Jaume Collboni, el ministro de Industria Jordi Hereu o el presidente del Parlament de Cataluña, Josep Rull. Sonó 'Els segadors' con la entrada del President en el palco mientras las gradas de teñían de banderas independentistas. La euforia se disparó con el gol de Rashford a los nueve minutos y Vinicius acaparó todos los pitos. «Bote, bote, bote, madridista quien no bote» fue el cántico estrella para mofarse de los blancos, junto con el «Madrid, cabrón, saluda al campeón». Piña en la banda de los suplentes, abrazados a Flick tras el segundo, de Ferran. No faltaron las mini tanganas. Asencio y Olmo calentaron el partido, también se enzarzaron Trent y Raphinha. Y Bellingham dio el susto al quedar tendido en el suelo tras un codazo involuntario de Eric García. El público, enardecido. 62.213 gargantas, récord de asistencia en el remodelado Camp Nou. Se libró el Real Madrid de tener que reconocer la superioridad culé con un pasillo en los prolegómenos tras su victoria la semana pasada ante el Espanyol, pero no pudo retrasar más el alirón del Barcelona, el primero que se consigue en un clásico en los 98 años de Liga. El mullido colchón de puntos fue insalvable para los blancos. El equipo lo celebró con un sardana gigante y Cubarsí se hizo con un megñafono para espolear al público. Araujo tomó la palabra. «Hoy es una noche muy especial. Ha costado mucho trabajo. Ha habido momentos buenos y momentos malos. Tenemos un equipo muy joven pero con mucho talento, sabemos lo que es defender este escudo», jaleó el uruguayo. Flick agradeció a su plantilla el trabajo realizado. Ahora la motivación radica en un nuevo reto, igualar los 100 puntos de la histórica Liga ganada por Tito Vilanova (2012-13), un año después de que lo hiciera el Real Madrid de José Mourinho. Pero antes, la plantilla lo celebrará con una rúa que recorrerá las calles de Barcelona.
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