Sufrir. Es el verbo más conjugado en la historia del Betis. Pero ya van demasiadas veces esta temporada. Ante una Real que no se jugaba nada y a la que invitó al partido en un tramo final desquiciante, donde los que mostraron ambición y ganas fueron los locales mientras que los de Pellegrini estaban noqueados, en la lona, pidiendo la hora. Porque de un 0-2 se pasó a un 2-2 y había que dar las gracias. Un empate que deja al equipo cariacontecido. Muchas ocasiones a favor, para una goleada. Y un empate que tiene cara de frustración. Porque ya van muchas veces esta temporada en la que ir ganando de dos no sirve de nada, que este equipo lo tira a la basura, que no sabe manejarlo. Irá a la Champions pero con el peaje de la frustración. La relajación no está permitida. El objetivo es tan grande, mayúsculo, que obliga a estar los 90 minutos enchufados. Con los tantos de Antony y Abde pensó que era suyo y se desconectó. Se quedó fuera del duelo y permitió que la Real mereciera hasta la remontada. No puede ser. Un entrenador ha de parar eso, los jugadores han de saber gobernar duelos así. Demasiado abierto todo después del gol del Celta. No. La Champions sigue en su mano pero la decepción está demasiado presente. El partido fue entretenido para el espectador neutral y un desafío al ritmo cardíaco para los adeptos. Vértigo de área a área, ocasiones, fallos y lamentos. Quejas porque los dos podían ir ganando desde el inicio pero sobre todo el Betis, experto en correr con espacios gracias a la velocidad de Antony, Abde y compañía. Vean lo que hay anotado en la libreta del cronista: minuto tres, Cucho para Antony, que dispara a bocajarro al pecho de Remiro; mano a mano de Antony tras robo alto de Fornals en campo propio y balón fuera de forma increíble del brasileño; Aitor salva en un dos contra uno de Oskarsson y Barrenetxea; remate de cabeza de Oskarsson que detiene Valles; Aitor llega a línea de fondo tras pase de Fornals y cabezazo de Abde que saca Aritz aunque era fuera de juego; balón por encima de la defensa a Oskarsson, quien dispara de volea solo con Valles y éste despeja, el balón llega a Sergio Gómez que tira, da en Aitor y choca en el poste; contragolpe de Abde y tiro para que Remiro desvíe a córner... Demasiadas oportunidades sin gol. La más clara de todas fue la de Antony, a quien todos los béticos maldicieron. Pero esos exabruptos iban a convertirse en elogios, en un por fin, ya era hora y así sí sabe meterlas. Jugada de contragolpe, cómo no, en la que Altimira se desata por la derecha y recibe pase en profundidad, atrae a lateral y central y su pase atrás deja a Antony en su zona favorita, en el balcón desde el que se asoma a los goles. Quizás es más fácil para él eso que un mano a mano. Las cosas de tenerlo entrenado. Amaga con la zurda y pone la pelota ajustada, ahí donde no llegan los porteros. Como en la escuadra pero por abajo. Oyarzabal protesta porque quiere un penalti regalado como el año pasado cuando no había nada. Sigan dice Muñiz y corrobora el VAR. Gol, golazo, 0-1 y descanso. Y comienza la segunda parte y gol brutal de Abde. El 0-2. Abde se marcha de Jon Martín bailando sobre la línea de banda, se abre un poco y dispara ante Remiro escorado buscando la escuadra. Lo mejor es que la encuentra. Un tanto de fantasía, un golpe mortal, un platigazo de un jugador mayúsculo. Un lujo, una ambrosía, un privilegio. Abde, velocidad y gol. Qué temporada, qué importante es, qué cambio ha pegado en su madurez y su fútbol, cómo agradece el equipo contar con jugadores tan decisivos. Un señor gol, una bienvenida a la segunda mitad para que Anoeta se enfríe del todo y una invitación a la amenaza al contragolpe. Otra expresión para decirle al partido, al rival y a todos que el Betis tiene algo en juego, algo en su mano, algo que no va a dejar escapar. Se llama quinta plaza, se llama Champions League. Matarazzo busca solución metiendo a Sucic y Pablo Marín en lugar de Soler y Kubo. El Betis quiere matar el encuentro corriendo y por ello la presión se mantiene en campo propio o un poquito más para tratar de robar y salir huyendo como si hubiera fuego en la meta de Valles. En una de ellas Riquelme metió la quinta marcha y llegó para disparar con fuerza pero Remiro sí sacó los brazos para enviar el balón a córner. Como el duelo seguía abierto entre carreras llegó un espejismo de vida para la Real con una llegada desde atrás de Gorrotxategi que disparó desde la frontal y Valles con su manopla casi lo para pero entró. El asunto quedó en manos del VAR, que anuló el tanto y le dio aire a los verdiblancos. Un alivio en el minuto 65. Y en el 68, otro tanto anulado por fuera de juego de Oskarsson antes de un pase a Oyarzabal. Bien visto por el juez de línea, no hizo falta ni VAR. Entran Bellerín, Amrabat e Isco en lugar de Ricardo, Altimira y Fornals. Quedan 20 minutos para el final. Luego entrará Deossa en el sitio de Cucho cuando quedan poco más de diez minutos. La Real ha intentado en este tramo apretar pero no le salen las cosas en el último tercio por centímetros. Isco aparece ahora de falso nueve, liberado. Pero había una fisura y la aprovechó Oskarsson. Esta vez no iba a ser anulado. El centro de Sergio Gómez, a quien no sigue Deossa, lo remata Oskarsson delante de Llorente y ponía el 1-2. Había que currarse el tramo final. No acababa de atar el Betis el duelo y no avisaba como debía al contragolpe. Si acaso alguna carrera ocasional de Abde pero el peligro menguaba alrededor de Remiro y se respiraba peor cerca de Valles, que detuvo un tiro raso de Oyarzabal. Faltan cinco minutos. Y cuando sólo resta uno llega un centro de Barrenetxea que da en la mano de Aitor y Muñiz Ruiz pita penalti y un especialista como Oyarzabal pone el 2-2 que celebra Anoeta. Se ahoga el Betis en este tramo. Y el que sigue atacando es la Real. Valles salva con los pies un cabezazo de Carrera cuando se veía el 3-2. Está el Betis noqueado, pidiendo el final como sea con empate cuando debía ganar. Tirando lo que tenía en la mano. Aitor acabó expulsado porque ya no sabía cómo detener a Barrenetxea, que fue terrible para los verdiblancos en el tramo final, motivado y con desborde imparable. Empate y gracias porque otro balón sale fuera por poco. Un punto que acerca la Champions pero que refleja que este Betis llega muy justito tras desperdiciar un 0-2. Como en el derbi, como ante el Braga. La cara de decepción no se quita. Equipo menos fiable. Quinto será, y tiene mérito, pero el camino lo afea todo. Las formas, la manera de conseguirlo. El palo de verte ganador y comprobar cómo los rivales sí quieren hasta el final. No saber atar lo que tienes en el bolsillo. Hay que competir, saber retocar lo que necesitas y ganar. Saber ganar, ganar y ganar.
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sábado, 9 de mayo de 2026
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» Real Sociedad - Real Betis: El Betis se creyó ganador y tuvo que dar las gracias por el empate (2-2)






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