
Sin ser aún como el de Madrid, un frío invernal dejó medio vacío el Camp Nou, hasta el punto de que el gigante registró la más pobre entrada de esta temporada en la Liga. Poco más de 50.000 espectadores. Por no estar no estuvo ni Messi, insólitamente suplente. Qué aburrido es el fútbol -y la vida- sin los genios. Lenta la noche se te iba metiendo en los huesos con su húmeda frialdad. El Barça jugaba como si también tuviera frío y el Leganés hacía cualquier cosa menos jugar a fútbol para que el partido no tuviera continuidad. Lo único importante lo hacía Dembélé, desbordando a los rivales con su fuerza y su velocidad. Este chico tiene algo de estrambótico, de circense, de selvático que da una apariencia exótica a sus acciones. Es cierto, pero tan cierto como que es la alegría de la fiesta y que su vigor le sirve al Barça para sembrar el caos en la defensa contraria. Salvo por Dembélé, daban ganas de servirse un gintónic y empezar a resbalar hacia el final de la noche. Poco interés, poco fútbol, poca gracia. De Burgos Bengoechea no se cortaba con las tarjetas amarillas y a la media hora ya había ensañado 4. Una al Barça -Busquets- y tres al Leganés -Braithwaite, Tarín y Omeruo-. Y por supuesto Dembélé, en el 31, adelantó a su equipo, aunque para ser justos hay que reconocerle parte del mérito a Piqué, que inició la jugada con una valerosa acción personal; y también a Alba, el mejor socio que puede tener un delantero, que le puso una asistencia perfecta a su joven compañero para que rematara de primeras al más puro estilo Messi. Es la sexta vez esta temporada que Dembélé marca el primer gol del Barça. Este chico tiene una admirable relación con el gol. Lleva en total 13 goles, sólo dos menos que Suárez. Tiene aún mucho que aprender, sobre todo en el juego interior, pero lo que hasta ahora està demostrando es más que notable. La otra cara de la moneda fue Coutinho, que continúa torpe, desafortunado, como si un maligno conjuro nos lo hubiera embrujado. Con el partido no sentenciado pero sí encarrilado, el Barcelona hizo tiempo hasta que llegó el descanso. Tampoco es que el Leganés demostrara grandes ganas de hacer nada. Empate del Leganés Arthur y Aleñá -las estadísticas lo dicen- son los jugadores más lentos del Barça, los que más toques necesitan para hacer lo suyo. Es cierto que son los interiores, y que hay que descontarles las conducciones, pero tienen que espabilar. El fútbol del Barça no se entiende, ni se puede articular, sin la velocidad. Sobre el minuto 50, Messi salió a calentar para salir la clásica media hora que juega cuando no empieza de titular. Hace cinco años que Messi no se pasa en el banquillo los 90 minutos completos. La última vez fue en 2014 con el Tata Martino de entrenador. Aquel día, el genio del fútbol mundial decidió que tal cosa no volvería nunca más a pasarle. En el 56 pasó lo que podía pasar, por la apatía de un Barça en que sólo Dembélé se tomaba en serio la noche, y es que el Leganés empató, Braithwaite mediante. Buena asistencia de En-Nesyri. Messi salió en el 65 con la obvia misión de salvar los tres puntos de su equipo. Entró por Aleñá. Rakitic entró por Arthur. Pero los planes de Valverde se complicaron todavía más, y al empate se añadió la lesión de Dembélé, que abandonó el terreno de juego muy dolorido y cojo, tocándose el tobillo y la rodilla. Malcolm fue el encargado de sustituirle. Polémico gol de Suárez En el 71, un potentísimo disparo de Messi fue brillantemente atajado por Cuéllar con una mano prodigiosa, pero el rechace lo aprovechò el uruguayo cazador -muy listo y muy rápido Suárez-para volver a adelantar a su equipo. El VAR revisó si hubo juego peligroso del delantero pero finalmente concedió el gol. Una vez más, Messi asumió su responsabilidad diaria, como hacen los genios que verdaderamente merecen este nombre. No sólo en la Champions, no sólo contra el Madrid: también en la inhóspita noche de ayer, con medio estadio vacío y con un rival que invita a francamente pocas cosas y desde luego ninguna de ellas es juguar al buen fútbol. Dembélé tuvo su gran noche, brilló con su luz prometedora y hay que esperar a que los médicos determinen el alcance de su lesión. Messi resolvió creando el gol que marcó Suárez y marcando el tercero en la añadidura. El Barça ganó un partido feo, frío, anodino y fue el tipo de victoria que apuntala una Liga.
De Deportes http://bit.ly/2FNAgne
0 comentarios:
Publicar un comentario