viernes, 13 de marzo de 2026

«El rugby español quiere ser parte del Seis Naciones en los próximos años»

Juan Carlos Martín 'Hansen' (Valladolid, 1968) llegó a la presidencia de la Federación Española de rugby en julio de 2022, tras el escándalo por el pasaporte falso del jugador Gavin Van der Berg que le costó a España la expulsión del Mundial 2023. Tres años y medio después, el dirigente da por cerrado aquel episodio funesto y asegura que la institución ha recuperado la credibilidad ante los organismos internacionales. Como ejemplo, pone las finales del Campeonato de Europa que se celebrarán este domingo en Madrid y Leganés, en las que España se jugará la medalla de bronce frente a Rumanía después de caer en las semifinales ante Portugal. Al fondo trasluce el gran objetivo: la organización del Mundial 2035, un evento planetario que podría transformar de forma radical el rugby español. -Empezamos por ese Campeonato de Europa que se va a jugar en Madrid y en Leganés. Una pena que España no esté en esa final. -Sí, la verdad es que hicimos muy mal partido ante Portugal en el peor momento. Ha sido una cura de humildad. Esto pasa en el deporte. Sigo teniendo toda la confianza del mundo en nuestros jugadores. Lo que hay que hacer ahora es ir este fin de semana a Butarque y apoyar a los chavales más que nunca. Juegan contra Rumanía por el bronce, que tampoco va a ser fácil. La buena noticia es que el sistema funciona, el equipo está progresando y hay que ver el alto rendimiento como un tema de largo plazo, no como un partido aislado. -Hay un bronce en juego, que tampoco es poca cosa. ¿Qué expectativas de afluencia y repercusión tienen? -Es un formato complicado porque son cuatro partidos en el mismo día en dos sedes distintas. A nivel europeo la repercusión es importante porque están aquí los ocho equipos principales y hay partidos muy interesantes. La afición va a encontrar partidos bonitos de ver. Y además el rugby no es solo el partido, sino el antes y el después. Se trata de que el aficionado venga a disfrutar de un día con familia o amigos, tomar unas cervezas y ver buen rugby. Son eventos escasos y hay que aprovecharlos. Desde la Federación Española hacemos un esfuerzo importante para traer este tipo de eventos. Es parte de nuestro camino hacia proyectos más grandes, como el Mundial. -El objetivo es organizar esa Copa del Mundo en 2035. ¿En qué momento está la candidatura? ¿Es realmente viable? -España se está posicionando como referente. Traer las finales del Europeo es una pieza más. Se suma a eventos como las finales de la Copa de Europa de clubes en Bilbao y a haber conseguido traer las Series Mundiales de rugby a siete a Valladolid. El rugby se tiene que hacer más global, y eso pasa porque países como España entren en el modelo de alto rendimiento y sean competitivos. Ya somos candidatos oficiales a organizar ese Mundial, y ahora competimos para ser el candidato preferido frente a Japón y a una candidatura conjunta de Brasil, Argentina y Uruguay. España va sola porque creemos que nuestra marca tiene suficiente fuerza y hacerlo con otros países complicaría la gobernanza, la gestión fiscal y la toma de decisiones. Tras el Mundial de fútbol de 2030, organizar el Mundial de rugby sería coherente. Además, el legado podría extenderse al resto de Europa. -¿Cuándo se sabrá el resultado? -A finales de este año, entre octubre y noviembre, sabremos quién es ese candidato preferido. Después todavía habrá que cerrar detalles de contratos con las sedes, los estadios, las comunidades autónomas. Eso nos llevaría a presentar la candidatura oficial en el Mundial de 2027. -¿Ha habido una buena acogida por parte de las instituciones? -Tenemos una carta firmada por el Gobierno, por la Secretaría de Estado para el Deporte, apoyando el proyecto. También carta firmada por LaLiga y varias comunidades autónomas y estadios con los que ya estamos hablando. Ahora estamos en posición de negociar y avanzar. La siguiente fase es concretar sedes y condiciones durante el segundo trimestre de este año. Los grandes estadios españoles están homologados para rugby: Anoeta, Bilbao, Metropolitano, Barcelona... Estamos homologando el del Real Madrid. Incluso en Valencia se podría jugar. Estamos en buen camino. -Antes llegará el Mundial 2027, en Australia. El primero con la presencia de España desde 1999. ¿Qué supone estar en esa fase final? -Es un punto de inflexión. Después de 28 años volvemos a un Mundial. Tendremos la mejor preparación de la historia y eso obliga a una presión y una disciplina que nos pondrán en una posición competitiva mejor. Nuestra intención es ir a ganar un partido y competir. España todavía no puede aspirar a más. Pero ya estamos ahí y además como terceros de grupo, no como cuartos. Llegamos en buenas condiciones. Si además organizamos la Copa del Mundo, sería un antes y un después. Tendríamos ocho años de transformación real del rugby español: inversión en base, formación de entrenadores, desarrollo de campos, incluso legislación y apoyo institucional. -Venimos de una etapa oscura, con una descalificación del último Mundial por el falso pasaporte de Gavin Van der Berg. ¿Ha recuperado la Federación el prestigio internacional? -Todavía habrá ciertas reticencias en algunas partes, pero ya no las notamos. Ahora ya no. Todo el mundo quiere hablar con España y jugar contra España. Aquello hizo mucho daño porque faltaba un modelo de control adecuado. Ahora nos preocupamos de que no vuelva a pasar. Si me lo hubieras preguntado hace dos años, te habría dicho que todavía había problemas con patrocinadores o cierto miedo por parte de la Internacional. Ahora no lo hay. Ahora hay confianza porque hemos cumplido todo lo que prometimos. -¿Qué modelos de control concretos se han establecido? -El sistema es radicalmente distinto al que había. El control de elegibilidad es complicado porque hay muchos factores: residencia, afiliación, días en el país… Ahora todas las validaciones se hacen antes de alinear a un jugador. Primero tenemos la aprobación de World Rugby y después alineamos. Ante cualquier mínima duda, si no tenemos la verificación completa del área de jugadores y del sistema que hemos montado, incluso con gente externa al rugby para hacerlo más objetivo. el deportista no juega. -¿Qué fue del jugador? -Se marchó a jugar a Portugal, cosa que a nosotros no nos gustó nada. Ese jugador engañó falsificando un documento para poder jugar. Quizá él pensaría que era una bobada, falsificar un documento para jugar. Pero el impacto fue terrible. Estuvo a punto de hundir el rugby en España. La federación quedó desunida, con clubes enfrentados, con ascensos y descensos en discusión, sin saber quién jugaba la final de la Copa del Rey ese año. La crisis fue muy fuerte. Pero como todas las crisis, lo que no te mata te hace más fuerte. Creo que hemos pasado esa crisis y hemos salido fortalecidos. Ahora estamos mucho más fuertes que nunca y hay que mirarlo en positivo. A veces pasan cosas que luego, con perspectiva, pueden servir para mejorar. -El rugby español parte de una base de unas 40.000 licencias. ¿Es suficiente para el crecimiento que se pretende? -No. El siguiente paso es el plan estratégico de crecimiento del rugby base. Primero teníamos que poner los mimbres del alto rendimiento y del negocio. Ahora vamos a reforzar la base: formación de entrenadores, desarrollo de campos y apoyo a los clubes. No queremos simplemente dar dinero. Queremos ayudar a que los clubes crezcan, porque son los que generan jugadores. Tras el Covid hubo un descenso, pero ahora hemos recuperado y superado las cifras prepandemia, con un crecimiento del 12% en chicas y del 7% en chicos. Aun así no es suficiente. Si queremos que el rugby eclosione necesitamos crecimientos del 20 o 30% anual. Nuestra estrategia es desarrollar zonas de masa crítica. Lugares donde haya alineamiento entre clubes, instituciones y estadios y donde se pueda producir una tormenta perfecta para crecer. Ahí llevamos eventos y desde ahí expandimos el rugby hacia las zonas de alrededor. No podemos ir a todos los sitios porque no tenemos ni músculo ni capacidad para hacerlo. Nuestra estrategia es ir a lugares donde ya hay cierta masa crítica: Valencia, Málaga, Madrid, Valladolid, País Vasco o Cataluña. -¿Cuál es la salud del rugby femenino? -También está en reconstrucción. La liga aún no tiene la masa crítica que necesitamos y hay un equipo dominador. Pero en los clubes se está trabajando bien y vemos más niñas que nunca jugando. También hemos recuperado una selección que estaba muy tocada. Las chicas han tenido una preparación muy buena y nuestro objetivo es volver al Top 10 mundial. -La NFL ya ha dejado claro que quiere captar mercado en España y el flag football será olímpico en Los Ángeles. ¿Les afectan esos movimientos? -Son productos distintos. La NFL es un espectáculo deportivo y se ha demostrado que hay interés. No me extraña que quieran repetir. Pero lo nuestro es diferente. Nosotros queremos construir un modelo donde todo lo que generamos se reinvierta en el desarrollo del rugby. España quiere formar parte en el futuro de competiciones como el Seis Naciones. Seguir el ejemplo de Italia, que es un país de fútbol, pero en el que ya es normal llenar el estadio Olímpico de Roma para ver un Italia-Inglaterra. Eso puede pasar en España perfectamente. Nuestro modelo no es un negocio privado de espectáculos deportivos para generar beneficios a accionistas. Somos una federación y nuestro objetivo es generar ingresos para reinvertirlos en el deporte. El rugby tiene una experiencia de afición muy potente. El antes y el después del partido, el ambiente, el carácter familiar... En eso no tiene nada que envidiar a ningún otro deporte. -Para todo esto hace falta apoyo institucional. -El CSD está completamente comprometido con el rugby. Desde que llegamos hemos tenido apoyo en todo momento, incluso en momentos complicados, cuando se produjo la eliminación del Mundial y hubo problemas legales. El apoyo ha sido muy importante. Ahora estamos negociando más apoyo porque queremos desarrollar un estadio nacional, un centro nacional y tomar parte en competiciones de mayor nivel. Eso requiere más inversión y esperamos que el CSD nos siga ayudando en ese camino. -Otro tema conflictivo. Gibraltar se convirtió el año pasado en miembro de la Federación Europea. -Gibraltar es un territorio en disputa y no pertenece al Comité Olímpico Internacional. No cumplía los estatutos para ser miembro permanente, pero han encontrado un resquicio legal argumentando libre competencia en la Unión Europea. España se ha opuesto desde el primer momento. Consideramos que la votación no se ha gestionado correctamente y vamos a recurrir. Nos están llevando a un proceso de litigio que no aporta valor a nadie. Lo único que genera es desgaste, pero vamos a defender la posición de España. Fuera del Seis Naciones, el Campeonato de Europa es el principal evento del rugby XV en el Viejo Continente, un evento que este año se decide en las finales de Madrid y Leganés con presencia de las ocho selecciones participantes. La actividad comenzará en el Estadio Nacional Complutense de Madrid con la disputa de los partidos por el séptimo y octavo puesto (Alemania-Países Bajos) y por el quinto y sexto (Suiza-Bélgica). Ya por la tarde, el estadio de Butarque, en Leganés, acogerá la lucha por el tercer y cuarto puesto entre España y Rumanía (15.00 horas) , antes de que Georgia y Portugal se jueguen el título en la final. España, cuatro veces subcampeona, aspiraba a luchar por su primer oro europeo en casa, pero el domingo 8 falló en la semifinal celebrada en Lisboa ante Portugal, donde cayó por 26-7. Georgia, con ocho títulos de nueve posibles, es la gran dominadora del Europeo y la máxima favorita para alzar de nuevo la corona.

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