Para el Espanyol hoy era el día D. Nueve jornadas seguidas (ya diez) sin ganar tras hacer una primera vuelta de 34 puntos suponían toda una debacle que esta noche encontraba un escenario supuestamente idóneo para morir: todos los rivales por Europa -palabra prohibida en este club ciertamente acomplejado- habían pinchado y se recibía al colista. Tres puntos para creer en las posibilidades europeas o para ir asimilando que hay que correr a hacer los 42 puntos. A pesar del asedio periquito, fue lo segundo, con el ansia como principial culpable. El Espanyol no podía contemplar cosa distinta que ganar -sin duda tampoco el Oviedo- y Manolo González mostró su ímpetu porque así fuera: Dolan, Ngonge y Terrats, este en la media punta, es decir, sin excusas (cumplió). Sin embargo, todo planteamiento -lo hagan Guardiola, Zidane o quien sea- saltaría por los aires ante tal falta de contundencia. De nuevo, como siempre, rápidamente apareció el elemento lapidario de este Espanyol triste de 2026: la endeblez defensiva. Thiago campó por el área como si fuera el patio de su casa y un despeje de amigo de Romero regaló el gol a Reina. El Espanyol quiso reaccionar, pero con ese estrés también típico de esta segunda vuelta. Juegan como si les fuera el descenso en ello y no con la ilusión de estar séptimos. Y es que este ha sido el gran problema: no saber disfrutar, dosificar y relativizar. Un trabajo previo a la hecatombre imprescindible que ya con 0-1 y la presión de la grada encima a ver quién aplica con diligencia. El Oviedo se hundía anulado. Romero estuvo cerca de anotar otro golazo de los suyso y Alberola no señaló un penalti a Omar que parecía pitable, pero el salto del marroquí le pareció de Goya al colegiado y por eso le levantaba el dedo como diciendo "a mí no me la cuelas". Aarón le sacó una mano solvente a Dolan y el gol parecía cuestión de tiempo, pero con el Oviedo encerrado y el Espanyol domado por la prisa todo quedaba en una quimera. A los carbayones les duraba el balón un santiamén y todo iba en la misma dirección. Centro flojo de Ngonge pero el Oviedo aplicó la misma falta de seriedad atrás que su rival y Kike no perdonó. 1-1. El Espanyol era el único protagonista y el Oviedo desde el minuto 40 defendía en su campo como si fuera el 90. Tras la reanudación persistió el impulso periquito, pero Dolan no solo fallaba sino que no mandaba ni entre palos un suculento rechace que le llegó con todo el mundo descolocado. Los periquitos tocaban y llegaban pero no sorprendían. Había dominio. Faltaba velocidad y profundidad. Pasaban los minutos y pese a la insistencia no llegaba el premio, el tanto de una victoria que no conocen los barceloneses desde diciembre. Con Hassan y Chaira el Oviedo obtuvo llegadas esporádicas. Impresionaba lo poco que necesitaban ambos (un recorte, un cambio de ritmo) para hacer daño al Espanyol. Con los minutos aumentó la desesperación, fruto de la necesidad. Cornellà silbaba para que su equipo no dejara de presionar y Aarón detuvo a Roberto un testarazo que parecía definitivo. Bombardearon los locales, pero el Oviedo supo calmar el partido. El Espanyol no sabe ganar. FICHA DEL PARTIDO ESPANYOL: Dmitrovic, Omar, Cabrera, Riedel, Romero, Urko, Pol (79' Calero), Terrats (68' Roberto), Ngonge (62' Milla), Dolan (79' Calero), Kike. OVIEDO: Aarón, Vidal, Carmo, Calvo, López, Fonseca (55' Colombatto), SIbo, Thiago (55' Chaira), Ilic (55' Hassan), Reina (71' Cazorla), Viñas. GOLES: 0-1 Reina (8'), 1-1 Kike (36'). ÁRBITRO: Alberola Rojas (castellano-manchego). Amonestó a Ngonge (12'), Colombatto (60'), Lozano (62'), Roberto (75'), López (83').
De Deportes https://ift.tt/LgN5kVf






0 comentarios:
Publicar un comentario