sábado, 8 de agosto de 2026

Missy Franklin: «Es fácil perderte si te obsesionas con lo que esperan los demás de ti»

Missy Franklin (Pasadena, California, 1995) dejó la piscina hace ya ocho años , pero todavía su espalda y su altura delatan que pasó su infancia, adolescencia y primera adultez haciendo largo tras largo hasta llegar a ser la mejor. Lo consiguió en Londres 2012, con cinco oros olímpicos, un historial que siempre la designará como una leyenda de la natación . Un deporte que reúne estos días a las estrellas del hoy y los talentos del mañana en los Europeos de París. Aspiran todos a un currículo como el de Franklin. Atiende a este periódico sin dejar de firmar autógrafos a quien se lo demanda, siempre con una sonrisa en la boca. Ese también es un talento de deportista de élite, aunque también habla de los largos a oscuras que se dan fuera de los grandes escenarios. Empezó con una edad muy temprana, a los 13 años ya compitió pruebas clasificatorias para los Juegos Olímpicos. ¿Cuándo se dio cuenta de que podía ser una de las mejores nadadoras del mundo? Probablemente fue alrededor de esa edad. Creo que ir a un evento como los trials olímpicos a los 13 años me abrió los ojos sobre lo que quería hacer y lo que me apasionaba. Vi a gente como Michael Phelps, Natalie Coughlin y Ryan Lochte y supe en ese momento que eso era lo que quería hacer. A partir de ese punto es cuando puse todo mi corazón y mi alma en la natación. Nombra a Michael Phelps, y muchos la comparaban con él por su precocidad y talento. Él es el olímpico más exitoso de la historia, tiene que ser estresante escuchar algo así. ¿Qué tal lo llevó? Sin duda, realmente lo fue. Fue gracias a personas como Michael y a los otros veteranos del equipo que realmente me ayudaron a encontrar el camino y a entender cómo lidiar con esa presión y esas expectativas. Cada uno lo maneja de forma un poco diferente, y yo no siempre lo hice bien. Es un proceso de aprendizaje, vas descubriendo lo que necesitas, es muy importante pedir ayuda. Muchas veces es cuestión de preguntarte cuáles son tus expectativas, qué quieres lograr, e intentar enfocarte en eso, porque es muy fácil perderse si te obsesionas demasiado con las expectativas de los demás. Hablando de la presión, usted explicó en su momento que pasó por momentos de depresión y ansiedad. Hoy es algo mucho más común, pero en su época todavía había algo de tabú en hablar de estos temas entre los deportistas. ¿Cómo trabajó ese aspecto? Sí, cuando yo era joven no era una conversación tan común como lo es hoy. Por eso estoy tan agradecida con los atletas que han hablado de sus problemas, como Michael Phelps, Simone Biles o Naomi Osaka. Espero poder incluirme en esa lista. Siento que he sido muy abierta sobre mi salud mental, sobre mis propias luchas y la importancia que tiene todo ello. Creo que es crucial tener estas conversaciones, no solo para los jóvenes deportistas, sino para todas las personas en general, porque la salud mental es una experiencia humana, no es algo con lo que solo luchen los atletas de élite. Creo que ver que alguien a quien admiras admitir que es vulnerable y compartir por lo que ha pasado y las cosas que le ayudaron es muy alentador y creo que gracias a ello puedes buscar cosas que te ayuden a ti y saber que no estás solo en esa experiencia. ¿Qué recuerda esos momentos? ¿Cómo logró salir de aquello? Bueno, tuve mucha suerte, salí gracias a mis amigos más cercanos y a mi familia. Creo que fue importante apoyarme mucho en mi entorno durante ese tiempo, pedir mucha ayuda y, sinceramente, dar un pequeño paso atrás. Creo que, especialmente en aquel entonces, no se veía a tantos deportistas tomándose un tiempo libre para luego volver. Ahora es algo mucho más común y eso está llevando a una mayor longevidad en el deporte, lo cual es increíble. Ahora los deportistas se están dando cuenta de que, oye, ¿y si me tomo seis meses o un año para asegurarme de ser la mejor versión de mí misma? Se han dado cuenta de que si no solo estás sana, sino también feliz, puedes volver infinitamente más fuerte que cuando te fuiste. Y puede que incluso pasen más tiempo en el deporte porque lo están disfrutando de verdad y no sienten que tienen que estar allí por presiones o expectativas. Creo que es muy importante tu entorno, pero también tomar un tiempo para retirarte y darte un respiro cuando lo necesitas. Su carrera está marcada también por las lesiones, especialmente una de hombro que le cortó la progresión ¿Cómo vive una deportista de su nivel no ser capaz de llegar al nivel que tenía anteriormente? Creo que, en mi caso, lo que tuve que hacer simplemente fue redefinir mi versión de lo que es el éxito. Creo que eso es lo que debemos hacer. Además, es algo que te pasa cuando ganas cuatro medallas de oro a los 17 años; ya sabes, lo normal es pensar «nunca voy a volver a hacer eso». Ahora mis mayores éxitos son mis hijas. Tengo una niña de cuatro años y otra de un año. Así que, para mí, el éxito ahora consiste en ser la mejor madre posible día tras día y, sinceramente, eso significa infinitamente más para mí de lo que mis medallas significaron jamás. ¿Y en el deportivo? Y, en lo deportivo, para mí se trata de pensar «¿cómo puedo ayudar ahora?». Puede que ya no inspire nadando en la piscina y compitiendo, pero ¿estoy inspirando haciendo otras cosas? Yo creo que sí, ser embajadora de Laureus, venir a proyectos como los de «Fútbol Más» [Fundación que ayuda a la infancia relacionada con el deporte], compartiendo nuestra experiencia y la importancia del deporte y ayudando a niños pequeños de todo el mundo a encontrarse a sí mismos y sus valores, enseñándoles a encontrar el espacio que necesitan a través del deporte. Quería preguntarle sobre la retirada. Muchos exdeportistas explican que es muy difícil dejarlo porque saben que nunca llegarán al nivel de éxito y reconocimiento del que han disfrutado. ¿Comparte esa visión? Sí, es muy difícil, estoy muy de acuerdo. Creo que la retirada es muy dura y es una transición enorme para muchos de nosotros. Pero, de forma muy similar a lo que dije antes, creo que es solo un proceso de cambiar lo que te importa y lo que consideras importante e impactante para ti. Yo ya no salgo a ganar medallas en un escenario global, pero siento que el trabajo que hago cada día es igual de importante para mí. Y eso es porque he aprendido, he cambiado y he crecido, y las cosas que me apasionan ahora son diferentes a las de hace 10 o 15 años. Simplemente tienes que redefinir lo que eso significa para ti. Anunció su retirada en 2018 por medio de una carta en ESPN. ¿Cómo se escribe algo así? Fue muy duro. Yo no estaba lista para terminar y creo que cualquiera que haya tenido que dejar su deporte debido a una lesión estaría de acuerdo, es una de las formas más difíciles de irse porque tu corazón y tu alma siguen totalmente en ello, pero tu cuerpo no puede seguir el ritmo. Fue un gran desafío, especialmente a una edad tan temprana [tenía 28 años], tener que retirarme tan pronto. Tuve que renunciar a muchos sueños; había mucho más que quería lograr y es muy duro cuando te pasa algo así. Pero también me di cuenta de que era una oportunidad para encontrar y crear nuevos sueños para mí e ir tras ellos. La vida de los nadadores es casi monacal, entrenan más horas que la mayoría de los deportistas, tienen un régimen alimentario muy duro… ¿lo echa de menos? Oh, sí, ya lo creo. Hay algo muy especial en dedicar tu vida a lo que amas. Hacerlo con muchísima pasión. Me encantaba nadar cuatro horas al día, hacer pesas, y que eso fuera todo lo que tenía que hacer. Fue una época de mi vida muy especial y maravillosa. Pero creo genuinamente que Dios me trazó este plan, así que eso fue lo que tenía que hacer en ese momento de mi vida. Y ahora no cambiaría nada de lo que estoy haciendo, mi día a día. Después de retirarme, para ser sincera, fue muy divertido poder probar cosas diferentes. Durante mucho tiempo mi rutina había sido siempre la misma, yo sabía lo que iba a hacer desde que me despertaba; así que, aunque hubo algo de confusión e incertidumbre, también hubo emoción porque pude experimentar de verdad muchas cosas por primera vez. Ser deportista profesional desde tan joven también implica muchas renuncias, cosas que usted no podía hacer pero la gente de su edad sí. ¿Cree que se perdió algo? No, no creo que la natación me haya quitado nada. Y creo que mis padres trabajaron muy duro para asegurarse de que yo no me sintiera así. No tengo ningún resentimiento hacia el deporte, en absoluto. Y para ser sincera, creo que ese juego de comparar lo que haces con lo que hacen otras personas de tu edad nunca sirve para nada positivo. Yo quería hacer lo que estaba haciendo, amaba lo que hacía y no lo habría querido de otra manera. No, desde luego no siento que me haya perdido nada.

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