miércoles, 13 de febrero de 2019

Las anécdotas del primer día del juicio al «procés»

Cortesía en las formas y tiempos Con un trato cortés, el presidente del tribunal Manuel Marchena dirigió el ritmo de la primera sesión del juicio. Otorgó cuarenta y cinco minutos a las alegaciones de los letrados, un plazo generoso inspirado en los tribunales europeos. Permitió salir al baño a Mundó y apremió con educación a la única abogada que parecía alargarse. Santi Vila se desmarca otra vez La defensa del consejero «arrepentido» Santi Vila intentó marcar distancias con las demás desde el primer momento: «Él se desmarcó de las decisiones del gobierno catalán», recordó el abogado Pau Molins, en referencia a que no fue partícipe de la declaración de independencia. Vila cedió los dos asientos previstos para familiares. Tensión y complicidades La entrada del presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, a la sala evidenció la tensión entre las formaciones independentistas. El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras, de ERC, fue el único de los procesados que no se giró para saludarle. Por contra, fue llamativo el saludo cómplice y cariñoso de Cuixart a Torra. Los observadores «observados» Cuatro observadores internacionales de la plataforma International Trial Watch-Catalan Referendum Case (ITW) intentaron colarse al Supremo haciéndose pasar por abogados del caso. Se les permitió continuar en la sala de vistas como público y sin toga, la vestimenta que distingue al tribunal y a las partes en estrados.

De España http://bit.ly/2WZOhnS

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