
Florentino Pérez y Sergio Ramos mantuvieron un duro combate dialéctico el martes, encendido por el enfado del fracaso ante el Ajax, ante el que muchos futbolistas miraron al suelo en el vestuario, al lado de ambos. Otros lloraron por la eliminación, aunque no hubieran jugado, en una sensación de impotencia por no poder ayudar. Es el caso de Marcos Llorente, al que tanto se echó de menos en el partido. El club valoró el paso al frente del capitán para poner firmes al plantel sin condiciones ni egoísmos individuales Ayer, en el cumpleaños del presidente, el capitán dialogó con Florentino Pérez y limaron asperezas. Saben que los dos estaban calientes tras un duro golpe y en esas circunstancias las cosas se dicen con tonos agrios. El dirigente habló con Ramos de la reunión de la plantilla que el capitán convocó en el vestuario para poner firmes a todos, empezando por Isco, que no viajó en el autobús del equipo el martes cuando supo que estaba descartado. En esa cumbre, el central exigió entrega sin condiciones para cortar la racha de derrotas y luchar por el segundo puesto en la Liga. El presidente valoró esta actuación, en la que el capitán pidió a los jugadores que rindieran por encima de su situación personal y que quien no pueda superar su antagonismo con el técnico que lo diga y no juegue. El club analiza que fue una reunión necesaria para hacer grupo en un momento de crisis.
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