
Los Windsor tienen un estricto protocolo en cuanto a etiqueta en el vestir se refiere, y una de sus máximas exige a las señoras acudir a actos oficiales de día con la cabeza cubierta. Si el origen del fascinator –o tocado grande que no llega a ser sombrero– se remonta a María Antonieta, el clásico sombrero ha sido utilizado por mujeres de todas las civilizaciones desde Egipto a nuestros días. A partir del 1600, las británicas comenzaron a seguir la moda francesa, inspirándose en la realeza principalmente. Recapitulamos manías y preferencias de las últimas cuatro generaciones de Windsors en lo que a tocados se refiere.
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