Este Atlético bipolar, capaz de lo mejor y lo peor no ya de una semana a otra, sino dentro de un mismo partido, optó por enfundarse el mono de trabajo y empuñar el martillo percutor para remontar y golear a un Espanyol que continúa perdiendo fuelle de forma alarmante, con siete jornadas consecutivas sin ganar. Los rojiblancos, en cambio, pusieron fin a su propia dinámica negativa, que se prolongaba durante tres encuentros, y se reafirmaron en la necesidad de seguir compitiendo en la Liga. Destacó Sorloth, que abrió y cerró la cuenta para evitar sobresaltos ante la insistencia final de los pericos. En el reparto de esfuerzos en el que anda inmerso Simeone, les correspondió a Julián Álvarez y a Koke iniciar el choque desde el banquillo. Sí fue titular Baena, espoleado durante la semana por su técnico para que elevara su rendimiento. En todo caso, hubo pocos cambios respecto a lo previsto, teniendo en cuenta que en tres días los rojiblancos se jugarán su continuidad en la Champions ante el Brujas. Algo tuvo que ver el fallido experimento de Butarque, que derivó en un severo correctivo del Rayo, aunque también sonó a declaración de intenciones del Cholo, decidido a conceder relevancia al torneo doméstico, aunque sea para asegurar la cuarta plaza. El Atlético no comenzó bien. Un Espanyol combativo lo maniató y, además, sacó partido de su primer acercamiento al área de Oblak. El tanto inicial fue el resultado de una cadena de errores que arrancó con una pérdida de Griezmann en el centro del campo, de esas que tan poco agradan a su entrenador. Tampoco estuvo acertado Hancko al intentar frenar a Dolan, ni Llorente al disputar la posición con Jofre en el remate. Su intento de despeje golpeó en la pierna del extremo perico, que había trastabillado, antes de introducirse en la portería. El gol reforzó el plan diseñado por Manolo González para los visitantes: orden defensivo, criterio en las ayudas y Urko gobernando la medular. El Espanyol estuvo cerca de ampliar la ventaja, de nuevo por medio de Jofre, pero el latigazo con el que trató de sorprender a Oblak desde la frontal se marchó por escaso margen. Al Atlético le faltaban ideas y, sobre todo, velocidad para quebrar líneas. En un equipo excesivamente estático y sin capacidad de sorpresa apenas aparecían Lookman y Giuliano. Griezmann aportaba intención, descendía a la base para recibir, igual que Baena, pero en la zona de tres cuartos sus movimientos resultaban previsibles: pases de un costado a otro sin mordiente. El empate llegó al romper ese bloqueo mental, en una acción por la derecha algo caótica en la que Llorente rescató un gran centro al segundo palo que Sorloth remató con la zurda para cruzar el balón ante Dmitrovic. Tras la igualada, el Atlético monopolizó la posesión e intentó imprimir una marcha más. Volvió a destacar Pubill como generador de ocasiones mediante envíos interiores en profundidad. Primero lo intentó con Lookman, sin éxito; poco después probó con Griezmann, que rozó el segundo al aprovechar un regalo del central. El francés, espeso en el arranque, fue entonándose con el paso de los minutos. De sus botas nació la jugada del segundo tanto nada más regresar del descanso: una acción coral en la que también intervinieron Llorente y Sorloth, y en la que, con paciencia y precisión, deshilacharon la telaraña perica hasta hallar a Baena en el área. El centrocampista se inventó una asistencia letal para que Giuliano fusilara. El Espanyol apenas había asimilado el golpe cuando encajó el tercero en un saque de esquina ejecutado por Griezmann: Ruggeri peinó en el primer palo y Lookman empujó el balón junto a la red en el segundo. De repente, todo fluía para el Atlético, capaz de hacer mucho daño con pocas llegadas. González recurrió a su banquillo en busca de una última reacción y el duelo se convirtió en un intercambio constante en el que Sorloth se movió con soltura. El noruego estrelló un balón en el poste antes de firmar el cuarto con un extraordinario cabezazo tras centro de Ruggeri. El Espanyol tampoco se rindió: Ngone se topó con el larguero antes de que Edu Expósito marcara el segundo de los blanquiazules. Para entonces, el Atlético ya tenía la mirada puesta en el Brujas.
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