Al norte de Riad, lejos del ruido, del tráfico y del día a día caótico que significa vivir en la capital de Arabia, se ubica el Florentina Compound, uno de los barrios más elitistas de la urbe saudí, con permiso del Diplomatic Quarter y de la exclusiva zona de Al Muhammadiyah, lugar de residencia de Cristiano . Allí, en Florentina, viven algunos de los mejores futbolistas extranjeros que han aterrizado en Riad en los últimos años, como es el caso de Joao Félix, que, tras varios años complicados en Europa, decidió el pasado mes de julio dar un paso atrás para tomar impulso. Y eso parece estar logrando en Arabia. «Al jugar en una liga con un nivel más bajo que el campeonato español, inglés o italiano, y donde la exigencia táctica es bastante inferior a la de estos tres campeonatos en los que ha jugado, sus cualidades sobresalen», explica a este periódico una fuente de Al Nassr, que nos pide conservar su anonimato. En el club saudí son extremadamente recelosos a la hora de compartir cualquier información privada del primer equipo y de la entidad. De hecho, el verano pasado un empleado fue despedido por filtrar un posible fichaje a un medio local, y muy pocos se atreven a hablar con la prensa, sabedores de que el club no hace prisioneros: «Sobre todo con la prensa de aquí, que te vende enseguida. No saben respetar la confidencialidad de una fuente», nos dicen. El Al Nassr ha sufrido una profunda reestructuración en los últimos meses. Cristiano ha convertido el club saudí en una mini Portugal y Joao se siente como en casa. El entrenador, Jorge Jesus, más todo su 'staff', la dirección deportiva, la secretaría técnica, el cuerpo médico, los nutricionistas y bastantes entrenadores de la cantera son portugueses. El resto son trabajadores saudíes, algún que otro brasileño y apenas cuatro españoles: Toni Mengual, el preparador de porteros, y los otros tres pertenecen al departamento de 'scouting', al que llegaron de la mano de Fernando Hierro, que el pasado verano dejó de ser el director deportivo. Este contexto de marcado acento luso, liderado por Ronaldo, fue el gran responsable de que Joao Félix decidiera abandonar el Chelsea y venir a Riad. El club londinense necesitaba deshacerse de algunas de sus estrellas para hacer caja y liberar masa salarial. La Conference League y el Mundial de Clubes , más la clasificación para la Champions, habían dejado un buen sabor de boca en Stamford Bridge, pero la propiedad americana quería más y fue exigente con la lista de refuerzos. Y de bajas. No contaba con Joao y Joao sabía que, en año de Mundial, permanecer en Londres era poner en riesgo su presencia en Estados Unidos. Así que primero miró por lo sentimental, valorando la opción de regresar al Benfica, pero el club lisboeta jamás podía haber asumido los 20 millones brutos que se embolsaba en el Chelsea, ni siquiera una cantidad cercana. Y nadie en Europa estaba dispuesto a abonar ese salario por un futbolista a la baja. Desde su fichaje en el verano de 2019 por el Atlético (127 millones pagó el club rojiblanco al Benfica), Joao se había devaluado en un 80 %. El pasado verano, su cotización de mercado estaba en 20 millones, y ahora ha subido a 25, su primer ascenso tras seis años dando tumbos por Europa entre Atlético, Barça, Chelsea (en dos etapas) y Milan. En total, 323 partidos y solo 92 goles y 44 asistencias, números que ha cambiado por completo en Arabia. En estos cinco meses en el Al Nassr ha firmado los mejores números de su carrera: 19 goles en 19 partidos, además de seis asistencias. Es el pichichi de la Saudi Pro League, con 13 tantos, los mismos que Cristiano, y el equipo ha encontrado ese enganche que tanta falta le hacía para volver a pelear por la Champions asiática y por la liga, en la que está segundo a solo un punto de Al-Hilal: «Ronaldo le llamó para que viniera aquí. De hecho, a Arabia viajó para firmar su contrato en el avión privado de Cristiano. Sabía que su fichaje le daría un salto de calidad al equipo, y no se equivocó», explican en el Al Nassr. 50 millones (30 fijos y 20 en variables) pagó el club saudí al Chelsea por Joao, recuperando casi toda la inversión que hizo por el portugués en el verano de 2024, cuando pagó 52 millones al Atlético. Lo que no es cierto son los 70 millones de euros de salario, 35 por temporada, que se ha dicho que gana el atacante. PIF, el fondo soberano que gestiona el Al Nassr, aprobó un contrato muy parecido al del Chelsea: 20 millones de euros brutos, con la diferencia de que aquí todo va para su bolsillo, mientras que en Londres la mitad se le iba en impuestos. Pero más allá del dinero, Jorge Mendes, Paulo Futre, Pedro Cordeiro, la agencia Gestifute y Polaris, las personas y las empresas que gestionan la carrera de Joao, lo que querían era revitalizar la carrera de Félix, que con solo 25 años corría el peligro de tener una muerte prematura. Todos entendieron que darle la mano a Cristiano era el mejor modo de volver a coger impulso: «Quien ha jugado con Ronaldo y entrena con él todos los días sabe que no tiene mejor fuente de inspiración y motivación», detallan en su club. La exigencia de la liga saudí es la que es, y eso conlleva una implicación táctica menor a la que se destila en Europa y tanto le cuesta asumir a Joao. En Arabia, un equipo grande se puede permitir que dos jugadores no corran, como le pasa a Al Nassr con Cristiano y Joao Félix. Con su talento y su calidad es suficiente , mientras haya otros nueve que corran por ellos mismos y por las dos estrellas: «No nos sorprende lo que le está pasando. Conocemos y sabemos lo bueno que es, y no teníamos dudas de que luciría en Arabia», dice su entorno, aunque con la boca chica. Realmente, el paso dado por Joao no es para sacar pecho. No quieren presumir demasiado de su nivel en Arabia, porque saben que en Europa es donde de verdad se le tiene que medir a Joao, pero él tenía que mirar por sí mismo, y en su actual contexto lo mejor era marcharse a Riad para volver a recuperar la confianza y volver a sentirse futbolista, de los buenos, de esos que deciden partidos: «Para muchos, esto que voy a decir puede sonar a barbaridad, pero él es ahora mismo el motor del equipo. Más que Cristiano», cuenta nuestra fuente anónima de Al-Nassr. A pesar del crecimiento de la liga saudí, su nivel sigue estando por debajo de la media europea. La llegada de jugadores extranjeros ha elevado el nivel técnico, sin duda, pero el táctico continúa siendo una asignatura pendiente. Sigue existiendo un desorden y una indisciplina de la que los jugadores imaginativos sacan partido, y ese es el caso de Joao. Aquí ha encontrado un campeonato que explota sus virtudes y minimiza sus carencias. De hecho, en el Al-Nassr le consideran el atacante perfecto para gestionar la libertad que le concede Jorge Jesus, tanto a él como a CR7, y como además todo le ha salido redondo desde el primer día, Joao ha mantenido en el tiempo su rendimiento y esa ilusión con la que llegó, sin detenerse a pensar en por qué ha tenido que dejar Europa para encontrar su mejor versión. «El motor de la creación del juego lo lleva él. Cuando baje su nivel, si es que lo hace, el equipo se caerá en picado, porque esta temporada Al-Nassr vive de lo que genera Joao. Sí, Cristiano es determinante porque tiene una y la enchufa, pero es que esa una que tiene ya no se la fabrica él, sino que normalmente se la genera Joao. Eso es lo que le faltaba a nuestro equipo en los últimos años», explican en el club. Alejado de esa disciplina táctica de los grandes de Europa en los que ha jugado, sobre todo en su paso por el Atlético , Joao ha encontrado en el Al-Nassr el ecosistema perfecto para su fútbol, alejado de esos corsés y de la burocracia que a él tanto le cuesta asimilar. En su club hablan de un futbolista reacio a una carga cognitiva alta, pero este perfil de jugadores brilla aquí. Además, Joao se siente reconocido por sus compañeros, su entrenador y los responsables deportivos, y su cabeza está limpia. En todos los sentidos. También en el personal. Riad, como la mayor parte de Arabia, es una ciudad aburrida, sin apenas vida social ni distracciones , y este es otro de los factores que han ayudado a volver al mejor Joao. «Él tiene unas condiciones de la leche, pero tiene que tener el contexto adecuado para rendir. Dentro y fuera del campo. Riad no te permite valorar otra cosa que jugar al fútbol. Aquí la vida es muy monótona y, hasta que él tenga esa ilusión y no se venga abajo cuando le vengan esos momentos de aburrimiento que cualquier europeo siente cuando vive en Arabia, todo le irá bien», analiza nuestra fuente, que está convencida de que esta temporada, año de Mundial, mantendrá este nivel hasta junio. Otra cosa será su segunda temporada, ya a partir de septiembre, pero ahora mismo Joao se siente protagonista, está haciendo buenos partidos y anotando muchos goles. El viento le sopla a favor y en su mano está que siga siendo así. El caótico patrón de juego de la liga saudí, la mini Portugal de Al-Nassr, la tediosa vida de Riad y la bendición de su amigo Cristiano. Así ha renacido Joao Félix de su travesía por el desierto en Europa.
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