Llegó dispuesto a hacer historia y lo logró. Una vez roto el malefició la campaña pasada, que le hizo esperar once años para completar el 'Grand Slam', Rory McIlroy sabía que el Masters le iba a devolver todas las chaquetas verdes que le había esquivado en el pasado. La segunda de ellas no se hizo esperar y la logró en esta edición igualando una marca solo al alcance de tres leyendas del golf: Jack Nickalus, Nick Faldo y Tiger Woods , que fueron los únicos en vestirla de manera consecutiva en los años 65/66, 89/90 y 01/02. Eso sí, Rory se empeñó una vez más en hacer sufrir a sus seguidores. Lo hizo desde el comienzo, cuando cedió el liderato a Cameron Young de entrada y, para colmo, firmó un doble 'bogey' en el hoyo 4 y uno normal en el 6. Afortunadamente para él, después de esa debacle en los pares 3 controló a su rival directo con dos aciertos consecutivos en los siguientes mientras que el estadounidense pinchaba en el 9. Si hubiera sido un torneo 'match-play' esta situación le habría valido para relajarse y tomar fuerzas de cara a los nueve agujeros finales. Pero a Augusta llegan los mejores jugadores del mundo ávidos de enfundarse la codiciada prenda y no le iban a dar tregua en lo que quedaba de tarde. Para empezar, el subcampeón del año pasado, Justin Rose, había desplegado toda su artillería por la primera vuelta y a esas alturas dominaba la tabla con dos golpes de renta. Lo malo para él fue que pinchó en el Amen Corner por duplicado, justo cuando el norirlandés desplegaba otra vez su magia y se ponía tres por delante (-13). Este carrusel de cambios podría haber aclarado las cosas, pero tampoco fue así porque nadie contaba con la aparición desde atrás de un Scottie Scheffler encendido que se puso a dos (-11) con otras tantas banderas por delante. En ese punto le igualó también el inglés y parecía que el título se iba a dirimir entre ellos tres, pues el grupo de aspirantes que estaba con menos 10 (Young, Tyrrell Hatton, Russell Henley y Sam Burns) parecía ya muy lejos de la gloria. Afortunadamente para McIlroy, sus inmediatos seguidores le dejaron de apretar y ya iba a quedarse enteramente en sus manos. Lo que ocurre es que las estrellas pasan nervios igual que miedo los toreros y no es fácil cerrar los 'majors'. A pesar de verse con ventaja, empezó a fallar los tiros a 'green'; se pasó el del 16 y se quedó corto el del 17. Como recuperó con maestría, afrontó el último escalón con dos puntos de renta y saboreando de nuevo la gloria. Aquí fue en la salida donde erró el punto de mira y, aunque se fue a los árboles de la derecha, su maestría le sirvió para mandarla a 'bunker' y, desde allí, asegurarse un 'bogey' que le supo a gloria. A su grito liberador al ver la bola dentro del hoyo le siguieron unas carcajadas que sustituyeron las lágrimas de la pasada edición. El caluroso día que cerró la mejor semana de golf del año tuvo poca historia para los dos españoles en juego, una vez más. Jon Rahm y Sergio García compartieron un inusual partido en el que las sensaciones fueron muy diferentes. Mientras el vasco corrigió de largo sus prestaciones y logró la mejor tarjeta de las cuatro presentadas (68), el castellonense volvió a arrastrarse y firmó un (75) que le dejó el antepenúltimo. Es deseable que encuentre cuanto antes la solución a sus problemas para volver a mostrarse como el campeón que siempre ha sido. 1. R. McIlroy (IRN), -12 2. S. Scheffler (EE.UU.), -11 3. T. Hatton (ING), -10 -. C. Young (EE.UU.), 10 -. J. Rose (ING), -10 -. R. Henley (EE.UU.), -10 --------- 38. J. Rahm (ESP), +1 52. S. García (ESP), +8
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